Analizando históricamente el Ministerio del tiempo: Capítulo 19 - Tiempo de lo oculto

«Tiempo de lo oculto» nos presenta un nuevo personaje—Lombardi—que puede que se termine convirtiendo en uno de esos rostros habituales del Ministerio del Tiempo que tanto nos gustan. A los Ministéricos más jóvenes quizá le recuerde a otro gran comunicador de la televisión de hoy, Íker Jiménez, pero seguro que a muchos se nos encendió la bombillita de la nostalgia cuando mentaron a Fernando Jiménez del Oso, el gran precursor del fenómeno paranormal y ufológico en la televisión española.

Doctor en psiquiatría e investigador insaciable, fue el fundador de la revista de misterios Enigmas y asiduo colaborador de programas radiofónicos esotéricos como Espacio en Blanco -de Miguel Blanco- o La Rosa de los Vientos -de Juan Antonio Cebrián- y dirigió y presentó programas como Más Allá, La puerta del misterio o La España mágica, entre otros, todos de temas relacionados con el esoterismo, la astrología, el espiritismo, ufología, parapsicología o conspiraciones.

Fuente de la imagen: Web

Y aunque hablar sobre Jiménez del Oso daría para largo, si el capítulo se centra en un tema en concreto que a nosotros en particular nos interesa y mucho, ese es en un personaje histórico: Cristóbal Colón.

El secreto de Cristóbal Colón 

Por Carmen Herranz García

Cristóbal Colón es una de las figuras más conocidas y a la vez más enigmáticas de la historia. Se ha llegado incluso a pensar que él mismo tergiversó y manipuló su propio pasado. Pero si la figura es un misterio, aún más es el descubrimiento del Nuevo Mundo y cómo llegó a él.

¿Lo sabía de antemano? Y de ser así, ¿fue él quien llegó o recibió noticias del nuevo continente de otra fuente? Hasta que no encontremos algún texto perdido o atravesemos las puertas del tiempo no vamos a saber la verdad, pero hay pistas en las que se sustentan hipótesis sobre si Colón ya conocía el destino de antemano.

Se habla de un navegante que ya estuvo allí con anterioridad; la hipótesis del piloto desconocido o del protonauta. ¿En qué se sostiene dicha hipótesis? Parece ser que ya en las Capitulaciones de Santa Fe, Colón afirmaba tener constancia del descubrimiento. Tal vez un mapa o un diario cayó en sus manos o tal vez, escuchó la confesión de alguien de ya había estado allí.

En este análisis de la serie vamos a centrarnos en esa certeza que Colón muestra a la hora de plantear su proyecto. Ya plantea que tenía que atravesar el desconocido océano y que a unas 750 leguas aproximadamente se encontraban las Indias Orientales -aunque es cierto que nunca reveló ante las Cortes ninguna fuente ni nada que pudiera indicar con certeza la existencia de dicha ruta-.

Si analizamos los textos documentales de la época, Colón ya manifestaba en ellos un previo conocimiento. En las famosas Capitulaciones de Santa Fe -que como curiosidad son Patrimonio de la Humanidad- se dan ciertas frases en donde Colón afirma tener conocimientos de esta nueva ruta. En el encabezamiento de las mismas se establece que ya se habían descubierto las nuevas tierras:

Capitulaciones del Almirante don Cristóbal Colón o "de Santa Fe" Archivo de la Corona de Aragón,ACA,CANCILLERÍA,Registros,NÚM.35

«Las cosas suplicadas e que Vuestras Altezas dan e otorgan a don Cristóval de Colón, en alguna satisfacion de lo que ha descubierto en las Mares Oceanas y del viage que agora, con el ayuda de Dios, ha de fazer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que se siguen».

Posteriormente, en la obra Historia de las Indias de Bartolomé de las Casas, aparece una versión diferente de las Capitulaciones en donde cambia el verbo en futuro. Sin duda alguna tuvo acceso a varios documentos originales de la familia del descubridor en donde las Capitulaciones ya aparecían manipuladas.

Cristóbal Colón fue nombrado Almirante con la firma de estas Capitulaciones, ¿por qué los Reyes Católicos darían este título que sólo portaban los Grandes de España, como los Enríquez, a un simple comerciante? Este tuvo que asegurar a los Reyes que iba a encontrar algo en esos mares tenebrosos o, tal vez, los Reyes no creían que tuviera éxito y firmaron tales concesiones que se transmitirían a los sucesores de Colón porque no creían que fuera a descubrir nada.

Los sucesores de Colón así como otras figuras que indagan en su vida afirman la existencia de un protonauta, un marino que debido a una tormenta se ve arrastrado y llega a tierras desconocidas y que tiempo después de estar allí regresan, al parecer sorprendidos por otra tormenta llegan a Madeira en donde por aquel entonces vivía Colón.

Este desdichado marino, según las fuentes, muere en brazos de Colón, pero antes de fenecer le da tiempo a contar su viaje.

La cuestión pues se centra en las fuentes, ¿de dónde se sacan Hernando Colón o Bartolomé de las Casas a este misterioso marino? Un marino que para unos era un amigo íntimo de Colón, para otros simplemente era un desconocido marinero y que Colón, por casualidades de la vida, se topa con él. Un hombre que a veces dicen andaluz y otras, vizcaíno. El propio hijo de Colón deja caer en la biografía de su padre que ya circulaban otros relatos en Madeira sobre navegantes que habían descubierto rutas y tierras nuevas.

Si se analizan las fuentes, según Juan Manzano Manzano, el encuentro entre este misterioso personaje y Colón tuvo que suceder en torno a 1478, pero no hay crónicas que digan exactamente de a dónde iba la embarcación que llegó a puerto portugués tras su travesía. Si hacemos caso a fuentes y fue una tormenta la que desvió el rumbo de la nave, como dice Taber, la ruta tomada no tiene ni vientos ni corrientes que puedan desviar a las naves hacia el Caribe. Otros cronistas, como López de Gómara, hablan de que el buque del piloto desconocido podía ir por Canarias y Madeira o que incluso por Guinea lo que podría corroborar la tormenta o los vientos que desviaron la nave.

Podemos dudar de esta historia o no, ya que fray Bartolomé de las Casas recoge el testimonio de los indios con los que tuvieron los primeros contactos en el primer viaje de Colón. El fraile recoge: “ […] entre otras cosas antiguas de que tuvimos relación los que fuimos al primer descubrimiento de la tierra y población de la isla de Cuba.. fue ésta: que los indios vecinos de aquella isla tenían reciente memoria de haber llegado a esta isla Española otros hombres blancos y barbados como nosotros, antes que nosotros no muchos años”.

Así los nativos de aquellas tierras hablaban de una tripulación que había llegado unos años antes que Colón. No sabemos cuánto pueden ser unos años antes, dos, tres, una década…pero cuando el Almirante llega a la isla encuentra en algunos de los nativos rasgos europeos. La tripulación misteriosa no se quedó de brazos cruzados, alguien de Europa había llegado antes que Colón y había dejado descendencia.

Esto, según las tesis, podría explicar a su vez la enfermedad o enfermedades que mermaron a la tripulación que se quedó cierto tiempo en la isla bautizada como La Española. Juan Manzano habla de la spirochaeta pallida o la sífilis, enfermedad originada allí y de transmisión sexual. Ello explicaría la epidemia que merma a la tripulación y a la descendencia, pero no se explica que los descendientes de estos marineros fueran adultos ya cuando se encuentran con Colón. Tendrían que haber pasado más años de los que plantean las crónicas -unos dieciséis años- o bien aparentemente eran adultos. El caso es que el profesor Manzano plantea que enfermos deciden poner rumbo de vuelta a casa y es cuando el superviviente entra en contacto con Colón.

Bueno, es una hipótesis y no tenemos forma de corroborarla ni de desecharla. Según cronistas de la época como González Fernández de Oviedo eran rumores que circulaban en La Española y no les da demasiada credibilidad; sin embargo, poco tiempo después de publicar su Historia General y Natural de las Indias (1533), y tras sucederse los Pleitos Colombinos, por los cuales se quería dar el protagonismo del descubrimiento a Martín Alonso Pinzón y no a Colón, su hijo, Hernando Colón se apresura a sacar a la luz la biografía de su padre -no fuera a ser que le quitaran los privilegios que había heredado-. Para no perder dichos favores y concesiones, Hernando Colón utiliza un «Libro de Memorias» escrito, supuestamente, por su padre y en el que se plasmaban indicios de que ya otros marineros procedentes de las Azores y Madeira ya sabían de la existencia de otras tierras situadas en el Occidente Atlántico. Esta idea parece ser corroborada por Bartolomé de las Casas quien bebe de esta misma fuente.

Así que si tenemos en cuenta los grandes avances en la navegación y los tanteos y viajes que hacía Portugal hacia Madeira y las Azores no tendríamos por qué negar la posibilidad de que algún barco acabara en el Caribe y que los tripulantes que allí llegaron se quedaran a recuperarse de las fatigas del viaje y, con un trato privilegiado, no quisieran regresar hasta que se vieron infectados por enfermedades desconocidas en Europa.

Lo que más intriga puede generarnos, más incluso que la identidad de este marino, es lo que confesó a Colón, cual era en sí el secreto que tanto recelaba el futuro Almirante, hasta llegar al punto de mentir a su tripulación e ir restando millas al viaje. Y para ello debemos centrarnos en el denominado Proyecto o Plan Colombino. Ese plan que planteó a la Corte de Portugal y que fracasó y que al final cuajó en la Corona de Castilla. Toda la obsesión del Almirante descubrir una nueva ruta para llegar a la rica isla de Cipango y entrevistarse personalmente con el Gran Khan. Para plantear esta nueva ruta se basa en los estudios de Toscanelli aunque no se sabe a ciencia cierta cómo fueron a parar a sus manos si bien es cierto que Toscanelli mantuvo correspondencia con su amigo el canónigo Fernando Martins y con el monarca portugués Alfonso V. Por lo que, durante su estancia en Portugal, sin saber bien como, Colón tuvo acceso a dicha información. También usará otras fuentes, en especial destacar la de Alfragano, un erudito árabe del siglo II, que planeaba que la circunferencia terráquea era más o menos unos 40.000 km, pero Colón recalculó la distancia del Ecuador quedando en unos 30.000 km. Sus cálculos por tanto hacían coincidir las 750 leguas que había desde las Canarias hasta las ricas tierras de las especies.

Otra cosa que nos llama la atención, es cómo alguien como el gran Almirante de que por las anotaciones que hacía en los libros, tales como definiciones de qué es un hemisferio o «Una persona que se mueve de Este a Oeste pasa a un meridiano distinto», pudo con tal limitado conocimiento científico «convencer» a los monarcas de que apoyaran su empresa. Tal vez por eso el monarca portugués declinó la empresa, pero, ¿qué demostró a los monarcas españoles para que aceptaran? Según las Casas la explicación del proyecto estaba falto de argumentos o explicaciones, detalles que Colón no quiso o no sabía explicar. Lo extraño es que Colón lograra entrevistarse con los monarcas siendo tan falto de conocimientos. Aquí la respuesta: Colón conocía a un fraile muy influyente en los Reyes Católicos que debía de conocer ciertos detalles para que los monarcas finalmente accedieran a las increíbles y alocadas peticiones de Cristóbal Colón. Este fraile era Antonio Marchena, que sale en este capítulo del Ministerio del Tiempo, y es quien acoge en La Rábida a Cristóbal Colón y a su hijo entre 1484 y 1485. Este fraile-astrónomo debió de completar los conocimientos de Colón a la par que apoyó su proyecto ante los monarcas Católicos.

Entre esos detalles que se dejan ver en el diario, pero no en el proyecto expuesto a la Corte castellana, debía estar lo que confesó el piloto a Colón, seguramente fueran las leguas que habría de recorrer y datos que Colón reflejó en su diario como que los habitantes allí no eran ni negros ni blancos sino que su piel era «de la color de los canarios»; que iban desnudos o que viajan en canoas.

Diario de abordo. Día 13 de Octubre. Extraído de la BNE

 "Luego que amaneció vinieron a la playa muchos de estos hombres, todos mancebos, como dicho tengo, y todos de buena estatura, gente muy hermosa: los cabellos no crespos, salvo corredios y gruesos, como sedas de caballo, y todos de la frente y cabeza muy ancha más que otra generación que hasta aquí haya visto, y los ojos muy hermosos y no pequeños, y ellos ninguno prieto, salvo de la color de los canarios, ni se debe esperar otra cosa, pues está Este Oeste con la isla de Hierro, en Canaria, bajo una línea. Las piernas muy derechas, todos a una mano, y no barriga, salvo muy bien hecha[...]" Diario de a bordo. Copia de Bartolomé de Las Casas.

Lo más llamativo es la obsesión que tiene Colón con el oro, oro que sabe de antemano que se encuentran en La Española bajo el que denominó el Monte Christi. Colón sabía que una de las minas estaba en una región montañosa denominada Cibao -que Colón asoció con Cipango y las minas del Rey Salomón-, tierras que eran gobernadas por Caonaboa, traducido como Señor de la Casa de Oro. Colón sabía que había otra mina más al sur en donde encontraron unas perforaciones de tal profundidad que los indígenas, faltos de la tecnología adecuada, tal y como los describía Colón, no pudieron hacer. ¿Fueron unos exploradores anteriores? ¿Fue acaso la tripulación del Piloto desconocido?

Parece ser que el futuro Almirante ya conocía la existencia de una isla denominada Matininó, una isla habitada solo por mujeres y de otra, la isla de Carib habitada por antropófagos. Según otros investigadores, Colón pudo tener contacto en su viaje con las indígenas de aquella isla, quiénes podrían haber descrito que entre estas dos islas había un grupo de arrecifes y otras islas pequeñas islas (que bautizó como las Once Mil Vírgenes) que hacían de la zona intransitable para los barcos. A esto debemos añadir que si fueron las mujeres está barrera del idioma y toda la información que brinda su diario hace pensar otra vez en que ya traía consigo desde el principio esa información.

 

Finalmente, ante la presión de los frailes de La Rábena, Isabel I decide revisar las Capitulaciones de Santa Fe. En esta nueva ocasión, Colón contará con más e importantes apoyos como Luis de Santángel, escribano de Ración del monarca aragonés y patrocinador del primer viaje colombino -la reina Isabel no vendió sus joyas para tal empresa, ya las había empeñado para seguir la conquista de Granada-.

De Cristóbal Colón, si ese era su verdadero nombre, hoy tenemos más incógnitas que hechos demostrados y fue él y sus seguidores quiénes se encargaron de ello ya que promovieron un gran plan publicitario que encubría y manipulaba la verdadera historia del Almirante de Castilla, incluido el proyecto, esos detalles que nadie sabe de dónde vienen, y que J. Manzano atribuye como hemos visto a un protonauta desconocido, y lo que sucedió en realidad durante el primer viaje.

 


Bibliografía

CASAS, B. "Historia de las Indias". Madrid: B.A.E., 1957

JOS, E. "Christophe Colomb". París: La Decouverte, 1980.

MANZANO Y MANZANO, J. "Colón y su secreto". Madrid: Cultura Hispánica, 1984.

VARELA, C. "Cristóbal Colón. Textos y documentos completos". Madrid: Textos y documentos completos, Alianza, 1982.

Historia 2.0

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