Historia de la ceremonia del té japonesa

«Cuando se preparan hojas de té, son necesarias [...] una afinidad especial con el agua y el calor, una tradición de recuerdos que evocar, un modo personal de ofrecer una historia» (Okakura)

Cuenta la leyenda que Bodhidarma (monje de origen hindú, el vigésimo octavo patriarca del budismo y el primer patriarca legendario y fundador de la forma de budismo Zen) tras pasar años sentado en meditación y llegar al límite de sus fuerzas, se durmió. Cuando se despertó, se enfadó tanto consigo mismo que se cortó los párpados para que no se le cerraran más. De esta leyenda proviene la representación de Daruma siempre con unos ojos grandes y redondos. ¿Y qué tiene que ver esto con el té? Pues que se dice que cuando los párpados de Bodhidarma cayeron al suelo, se convirtieron en la planta del té, capaz de mantenernos despiertos en la vigilia y de estimular la atención.

Ilustración de Marta Hernández realizada para Historia 2.0 © MARTA HERNÁNDEZ. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.Ilustración de Marta Hernández realizada para Historia 2.0 © MARTA HERNÁNDEZ. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

La ceremonia del té japonesa está apoyada por la filosofía zen y es acompañada de otras artes como la caligrafía, la pintura, la poesía y el arte floral. Un gesto cotidiano como el de la preparación del té se convirtió a lo largo de los siglos en un ritual codificado y en una profunda experiencia estética, donde el cuerpo y el gesto se convierten en la expresión directa del espíritu y de la calma interior. Por esto mismo, la ceremonia debe ser llevada por un maestro del té.

Después de ser importado de China, el té verde empezó a beberse en monasterios y mansiones de la aristocracia y de la élite guerrera dominante en el siglo XII aproximadamente. El té se bebió primero como una forma de medicina, y en monasterios para mantenerse uno despierto durante la meditación. Un maestro zen del siglo XV –Murata Juko (1422–1502)– rompió todos los convencionalismos al celebrar un ritual del té para la aristocracia en una humilde habitación de cuatro esteras y media. Sen no Rikyū (1520-1591), uno de los maestros más conocidos e importantes, perfeccionó la técnica de la ceremonia hasta lo que hoy conocemos y proyectó la primera habitación del té (sukiya). Siguiendo el ejemplo de Juko, Rikyu eliminó de la habitación del té y del estilo de preparación todo lo que no era esencial, y desarrolló un ritual del té en el que ningún movimiento era inútil y ningún objeto resultaba superfluo. En lugar de usar recipientes importados caros en un salón de recepciones lujoso, hizo té en una cabaña con techo de paja usando solamente una simple tetera de hierro, un sencillo recipiente laqueado donde tenía el té, una cucharita y un batidor para batir el té hechos de bambú y una sencilla escudilla de arroz para beber el té.

 

Bibliografía:

  • Kakuzo Okakura. El libro del té : la Ceremonia del Té japonesa (Cha no Yu). Madrid : Miraguano,1996. ISBN 84-7813-154-X. Es traducción de: The book of Tea. Nueva York, 1906.
Patricia Á. Casal

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