Jorge Juan, el sabio ilustrado.

Ilustración de Jorge Juan por Pablo Arellanos. Todos los derechos reservados

Jorge Juan, más conocido como el "sabio español", fue un marino, científico, matemático, cartógrafo, profesor y un largo etc, que destacó por sus estudios en diferentes campos en la época de la Ilustración.

Fue desde luego un personaje excepcional que vivió muchas vidas dentro de la suya.

Pasó una época de su vida en el Nuevo Mundo estudiando el meridiano y actualizando el sistema métrico decimal, pero fue además espía del rey Fernando VI que lo envió a Londres con el fin de estudiar los movimientos de la armada y averiguar cómo funcionaban sus modernos arsenales , los progresos en la construcción de barcos y un sinfín de información valiosa que sirvió para que a su vuelta, todos los arsenales españoles fuesen renovados convirtiéndose España en un referente de la construcción naval a nivel mundial.
Su vida está llena de logros y proezas destacando en varios campos científicos, es un personaje sin embargo, olvidado con frecuencia en los libros de historia, historia, valga la redundancia, que se escribe durante una época de resurgimiento para España: la Ilustración, más conocido como el Siglo de las Luces.

PRIMEROS AÑOS
Vivió durante el reinado de tres monarcas: Felipe V, FernandoVI y Carlos III.
Jorge Juan Santacilia nace en 1713 en Novelda (Alicante) en el seno de una familia noble.
Cuando era apenas un niño, su padre muere, y su madre confía su educación a su tío, Cipriano Juan Canicia, caballero de la Orden de Malta. Este lleva a su sobrino a estudiar en la Academia de la Orden en Zaragoza, y posteriormente es enviado a Malta, donde deberá pasar unas pruebas, que lo harán ingresar definitivamente en la Orden.
En 1729 solicita el ingreso en la Real Compañía de Guardias Marinas de Cádiz, donde le dan plaza al año siguiente.
Es un alumno más que aventajado, recibiendo de sus compañeros el mote de “Euclides”.
Los estudios de esa época en Cádiz eran conocidos en toda Europa por modernos y avanzados además de completos, un referente de la Ilustración en España, dado que en esas época se vivía un atraso con respecto a cualquier país europeo.
Saldría a navegar por aguas del Mediterráneo, y ese mismo año ya es ascendido a sub-brigadier.
Su estancia en el mar será de tres años, y con ellos completaría su formación en la Academia.
En 1731, el buque en el que navega, escolta al que será el futuro rey de España, Carlos III (nos encontramos en la época de reinado del primer Borbón, Felipe V) hacia tierras de Nápoles.
Al año siguiente estará en el navío “Castilla” siguiendo la reconquista del Orán, y en el 1733 lo destinarán al navío “El León” a las órdenes del célebre Blas de Lezo.
Como hemos dicho, después de estos tres años y contando con tan solo 21, se licencia en la Compañía de Guardias Marinas.

LA MEDICIÓN DEL MUNDO
En 1734, regresa a Cádiz. Su inteligencia le hace ser elegido para formar parte de una expedición que se encargará de medir el meridiano en el virreinato de Perú, irá acompañado de Antonio Ulloa.
En ese año Felipe V, recibió una solicitud del rey de Francia (su primo) Luis XV, para poder enviar a una serie de científicos de la Academie Royale des Sciencies a medir el meridiano a América del Sur, concretamente a Perú.
Querían acabar con la polémica iniciada por Newton y otros científicos que afirmaban que la tierra no era completamente esférica, sino achatada por los polos (problema que ya se venía debatiendo desde tiempos de la Grecia clásica), basándose en la gravitación universal o en la teoría el péndulo. Frente a ellos, otros afirmaban que era achatada por el ecuador.
Cartografiando con detalle una parte del meridiano, se podía extrapolar la medida del diámetro de la Tierra y calcular así el grado de achatamiento del planeta.
El rey francés veía una oportunidad para, con esta expedición, ganar fama científica universal y lograr grandes avances cartográficos y navales.
Felipe V accede a darle el permiso, pero con la condición de que un equipo español participase en el proyecto, siendo elegidos para tal fin Jorge Juan y Antonio de Ulloa. Quería que realizasen sus propios estudios al margen de los franceses, para mayor gloria de la Corona española.
Por parte de Francia, viajarían Louis Godin, Pierre Bouguer, Charles Marie de la Condamine y Joseph Jussieu.
Todos ellos medirían con exactitud el meridiano terrestre cercano al ecuador en Perú. Al mismo tiempo los franceses mandarían otra expedición a Laponia, para efectuar trabajos similares en el círculo polar ártico y contrastar los resultados, estaban acompañados también del profesor suizo Celsius (ideólogo de la escala de temperatura centígrada que lleva su nombre). Su expedición terminó con éxito en 1737 dando por buena la teoría de Newton.
No ocurriría lo mismo con la expedición a Perú, que tomó tintes de auténtica aventura y se podría decir que fue la mayor expedición científica de su siglo.
La idea de Felipe V era a mayores de los estudios científicos, que tanto Juan como Ulloa le sirviesen de “espía” a su Majestad para vigilar como se estaban llevando las cosas en Ámérica, su situación política, cómo actuaba la sociedad y al mismo tiempo evitar que los franceses se hiciesen eco de informaciones vitales o documentos que no deberían caer en manos de la corona vecina.
La expedición llegó a América en 1735, y los españoles iban acompañados del marqués de Villagarcía, virrey de Perú.
Se trasladaron a Quito y allí permanecerían nada menos que nueve años, midiendo a través de más de 500 kilómetros. Las condiciones eran durísimas. El clima de montaña y la altitud no eran fáciles de llevar, pero más difícil era enfrentarse al Almirante inglés Anson que ansiaba aquellas tierras, y a otro tipo de ataques, esta vez religiosos pues la Inquisición no veía con buenos ojos nada que viniese de la ciencia.
Es fácil imaginarse como dos jovencitos de apenas veinte años pudieron sentirse ante todos aquellos acontecimientos adversos al otro lado del océano.
Pero mientras los franceses ya habían regresado a su país de origen, los españoles seguían con sus mediciones.
Pasaron nueve años y los dos científicos ponen rumbo de vuelta a España embarcando en navíos diferentes, y mientras Jorge Juan tiene una vuelta tranquila y sin sobresaltos, su compañero no corrió la misma suerte.
El barco en el que viajaba Ulloa fua atacado por los ingleses, que le requisaron todos los documentos sobre las mediciones, y otros datos de interés científico, si bien, le había dado tiempo a tirar por la borda todos los papeles que se referían a los asuntos políticos que se perdieron para siempre, pero por lo menos no estaban en manos enemigas.
Llegó a Inglaterra preso, pero los científicos del país, reconociendo su labor, lo liberan y lo hacen miembro de la Royal Society, su fama le precede y es recibido en España con honores.
Jorge Juan, llegará a España y será ascendido. Pero hubo de encontrarse con un gran contratiempo,  ya no reinaba el fallecido Felipe V, corría el año 1746 y  Fernando VI ocupaba ahora el trono , el rey dio poca importancia a los estudios de nuestro protagonista y su acompañante, pues no tenía el menor interés en esa expedición que había organizado su difunto padre.

Observaciones astronomicas y phisicas hechas de orden de Su Magestad en los Reynos del Perù es una de sus publicaciones, la más científica de ellas, donde relatan todos los experimentos científicos, las mediciones, y plantean problemas y conclusiones. Además estableció el sistema métrico decimal y determinar la longitud del metro.

En su libro Noticias secretas de América, Juan y Ulloa, hacen un repaso por la situación civil, militar, política y económica de aquellos reinos, pero también una denuncia al trato que reciben los nativos de esas tierras ( y de cómo les habán sido arrebatadas) dedicando la segunda parte de un libro de más de 700 páginas, a su defensa.

A continuación un párrafo de dicho escrito:

Tal es el asunto que empezamos á tratar en este capitulo, que no puede entrar en él el discurso, sin quedar el ánimo movido á compasión, ni es posible detenerse á pensar en él, sin dejar de llorar con lástima la miserable, infeliz, y desventurada suerte de una nación, que sin otro delito que el de la simplicidad, ni mas motivo que el de una ignorancia natural, han venido á ser esclavos, y de una esclavitud tan opresiva, que comparadamente pueden llamarse dichosos aquellos Africanos, á quienes la fuerza y razón de colonias han condenado á la opresión servil

Todo lo que se contaba en el libro no le pareció correcto al rey ni bueno para España, negándose a su publicación.
Lo mismo ocurre con sus escritos de carácter científico, no le interesan demasiado y además algunas cuentan con la oposición de la Inquisición, sobre todo la obra que lleva por título Observaciones astronómicas y físicas hechas en los reinos del Perú.
Pero todo cambia cuando entra en escena el secretario de hacienda, Guerra y Marina e Indias, el Marqués de la Ensenada, al que conoce en 1748 y que una vez repasados sus escritos y haciéndole cambiar pequeños detalles, le publica todos sus estudios.
Se publicarán varias obras como: Disertación Histórica y Geográfica sobre el Meridiano de Demarcación entre los dominios de España y Portugal, de Ulloa y Juan.
Con el Marqués de la Ensenada, comienza una estrecha relación que lo llevará hacia su siguiente gran misión: ejercer de espía de la Corona en Inglaterra.

EL ESPÍA DE SU MAJESTAD
El interés del Marqués de la Ensenada por renovar la flota naval y construir grandes astilleros y arsenales le llevará a fijarse en el modelo inglés, el más avanzado de Europa en ese momento.
Así que enviará a Jorge Juan en 1748 a Londres, donde con el nombre falso de Mr. Josues se encargará de observar el funcionamiento de los arsenales ingleses, su modo de  construir los barcos, las maquinas de vapor más avanzadas ... Con un código cifrado exclusivo para él, enviaba información sobre todos estos progresos haciendo además acopio de mapas, planos de buques, etc.
Supo relacionarse bien e interpretó su papel magistralmente.
Pasó allí dieciocho meses, teniendo que huir en 1750 a punto de ser descubierto. Se trajo consigo a 50 ingenieros.
Lo ascienden a capitán de navío y le confían la construcción de los arsenales navales.
Idea nuevos modelos de buques y redactará las formas por las que se regirá la marina hasta 1765, pues no solo adapta el modelo inglés, sino que lo mejora.
Se centra en la construcción de tres arsenales, los más importantes en la España de la época: Ferrol, Cádiz y Cartagena.
En ellos impone además un modelo de criterio industrial en el que se dividía el trabajo entre los obreros.
En Ferrol comenzó en 1751, construyendo allí los dos primeros diques secos del país y unos modernos arsenales (que hoy en día se conservan intactos), además de levantar paralelamente un poblado anexo a la base naval, en el barrio de Esteiro, para albergar a todos los trabajadores y sus familias, convirtiéndose en el más grande de Europa en sus tiempos.

Vista parcial del Arsenal de Ferrol (foto: Xunta de Galicia)

En 1753 se traslada a Cádiz para la mejora de todas sus instalaciones y levantar el Arsenal de la Carraca.
En Cartagena en 1754, construye también construyó dos diques secos, los primeros del mediterráneo. Años más tarde diseñó y supervisó dos bombas de vapor para el achique de los diques.
En todas sus construcciones se percibe la obsesión por el orden racionalista.
Durante esa década pasó los años viajando, pues era requerido para todo tipo de encargos: científicos, industriales, mineros, astronómicos, matemáticos…
En 1753 crea el Observatorio astronómico gaditano.
En 1754 trabaja en un mapa de España topográfico, pero el Marqués de la Ensenada cae, y su proyecto cae con él en el olvido. Cabe decir que el primer mapa topográfico de España no se realiza hasta 1980. Tampoco logra crear una Real Academia de las ciencias, uno de sus sueños.
En 1755 fundó la Asamblea Amistosa Literaria en Cádiz, para reunirse con todo tipo de ilustrados y debatir todo tipo de temas. Mientras, su carrera militar seguía creciendo.
Su fama es a nivel internacional, era llamado “el sabio español”.
Ya en tiempos de Carlos III, llega a España un representante del Sultán de Marruecos para negociar la paz con España, algo muy conveniente dado que así no tendrán presión para conservar las plazas que les quedaban en el norte de África, y podrían además frenar con la ayuda de los marroquíes los ataques de los ingleses. El rey, decide enviar al país vecino a Jorge Juan como embajador encabezando una comitiva.
En 1767 consigue negociar positivamente con el Sultán y se firma el primer Tratado de Paz y comercio que la corona española conseguía con un país musulmán, por mérito una vez más de Jorge Juan.
Nuestro protagonista dejará Cádiz y se instalará en Madrid para ocuparse del Real Seminario de Nobles, academia para instruir a todos los hijos de nobles del país en muy diversas disciplinas. Consigue hacer algunas reformas y es un soplo de aire fresco para todos.
En 1773  Jorge Juan fallece, tenía 60 años.
Más de dos siglos después su rostro aparecería en los billetes de 10000 pesetas.
A pesar de todo lo que había vivido, y todo lo que había aportado, los libros de historia lo olvidaron, como pasa con muchos de los grandes personajes que hicieron historia en nuestro país.

BIBLIOGRAFÍA
• SAN JUAN SÁNCHEZ, VÍCTOR: La Armada desconocida de Jorge Juan. Nawtilus. 2015. Madrid
• JUAN, JORGE: Noticias secretas de América. Consultado en la Biblioteca Digital Hispánica.
• http://www.cervantesvirtual.com/portales/jorge_juan_santacilia/autor_biografia/
• https://www.todoababor.es/articulos/bio_jorgejuan.htm

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

Sixto Castro, Marta: Jorge Juan, el sabio ilustrado: Cápsulas históricas. (4 de abril de 2017) Historia 2.0. [Blog] Recuperado en:  [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Marta Sixto

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