La lucha por el dominio del Adriático en el siglo XVII: Venecia y el Duque de Osuna

Antes del verano os traíamos nuestro primer artículo enmarcado en la edad moderna europea acerca de los Uscoques, en el que dejamos de lado la participación del duque de Osuna en estas disputas, por ello, hoy os traemos un pequeño artículo acerca del Duque de Osuna y su implicación en las disputas con Venecia en el Adriático en el primer cuarto del siglo XVII.

El Duque de Osuna y Venecia

En la fase final de la guerra entre Venecia y los Uscoques, entró en el tablero el Duque de Osuna como virrey de Nápoles para defender sus derechos en el Adriático, y aunque no fue una potencia aliada de los Uscoques, tuvieron un objetivo común, Venecia. Por ello, Osuna se encargó de ejercer una gran presión sobre Venecia, además de ayudar a Austria en la guerra,  propiciando que se equilibrara la balanza en el conflicto entre Venecia y los Uscoques.

¿Quién fue el III Duque de Osuna?

Don Pedro Girón (Fuente: Wikimedia).

Se trata de Don Pedro Téllez-Girón, III duque de Osuna y VII conde de Ureña. Nacido en 1574 en Osuna, desconocemos gran parte de su infancia y juventud, aunque podemos atestiguar una cuidada formación en latín, matemáticas y otras materias en Nápoles, además de asistir a cursos en la Universidad de Salamanca y la de Alcalá. Posteriormente estuvo decidido a viajar, aunque no poseemos gran información sabemos que estuvo en Londres y en 1593 en París dónde posiblemente se reuniera con Enrique IV..

Su juventud queda retratada por una serie de aventuras galantes, duelos y problemas con la justicia. Además de su fama de mujeriego, era conocido por crear altercados por las calles, y por ello en junio de 1594 el Consejo de Castilla ordena al Regente de la Audiencia de Sevilla su búsqueda y arresto para que cumpla el destierro al que había sido condenado. Finalmente, tras una serie de idas y venidas, en 1596 quedan tanto él como su mujer encerrados en la fortaleza de Alaejos. Aún desterrados, pero ya en libertad, a partir de 1598 trasladan su residencia a la corte, a Madrid.

A partir de 1602, se fue a Flandes donde hizo una carrera militar brillante de donde acabó volviendo en torno a 1608, tras la tregua firmada por Felipe III en 1606, a la cual el propio Osuna se había opuesto. En 1610, fue nombrado por el Consejo virrey de Sicilia tomando el cargo el 9 de marzo de 1611 en Milazzo.

Sólo queda destacar su gran amistad con Francisco de Quevedo, con el que colaboró para llevar a cabo la Conjura de Venecia en 1611.

Contexto

Cuando Osuna llegó en septiembre de 1616 a Nápoles, la política de la monarquía española frente a Italia, estaba centrada principalmente en la guerra con el Duque de Saboya, que aunque había sido interrumpida por la paz de Asti en 1614, a mediados de 1616 se había reanudado.

Frente a ello, Venecia, viendo la posición en el mediterráneo de la corona española, sostenía una política claramente anti-española, aunque siempre desde la prudencia conservando las manifestaciones al exterior y los protocolos de respeto.

Debido a que Venecia ejercía una fortísima presión en el mar adriático, que llego al punto en 1617 de cobrar un impuesto a aquellos barcos no venecianos que surcaran este mar, Osuna vio razones suficientes para iniciar una guerra con Venecia, ya fuera declarada o no. Es vital tener en cuenta, que si Venecia dominaba este mar, toda la costa oriental de Nápoles quedaba bajo un mar “ajeno” a su dominio, y teniendo en cuenta que uno de sus puertos más importantes, Brandisi, se localizaba en esta área necesitaban controlar estas aguas.

“Guerra con Venecia”

La estrategia anti-veneciana del Duque de Osuna estaba centrada en el Adriático, usando como excusa la intensificación del comercio en estos territorios, aunque su motivación principal fue desviar a navíos venecianos que apoyaban en la guerra al Archiduque Fernando. El gran problema para los venecianos de la entrada de los navíos de Osuna al mar Adriático fue que estos apoyaban a los Uscoques.

A finales de enero de 1617, Osuna recibió una carta de Felipe III en el que le ordenaba preparar un bloqueo naval a Venecia fingiendo que era una iniciativa del virrey de Nápoles sin órdenes de Madrid. Por ello, llamó a levas y forzó el paso por las tierras de la Iglesia, a pesar de la férrea oposición del Papa, de las tropas reclutadas en Lombardía. Poco después, el 1 de abril, escribió a Felipe III informándole de la situación de los preparativos para enfrentarse a los venecianos.

Simultáneamente, Venecia viendo los movimientos del nuevo virrey de Nápoles, solicito ayuda a sus aliados consiguiendo un refuerzo por parte de la flota holandesa. Por ello, Osuna envió 19 galeras al golfo de Venecia para reforzar su flota corsaria que estaba bloqueando el puerto tal y como le indicaba a Felipe III en una carta el 1 de mayo de 1617. Pero había reaccionado demasiado tarde, la flota holandesa llegó a mediados de abril al puerto de Venecia sin muchas complicaciones.

En este contexto, se produce el asesinato del primer ministro Concini, favorito y amante de la reina María de Medici. Este evento formaba parte de una conjura que hizo caer a la familia Médici poniendo en su lugar a un grupo de grandes señores que, en principio, era propicio a un acuerdo con España sobre Saboya, lo que supuso un cambio radical en la política del resto de potencias respecto a Venecia. Tras ello, Felipe III le mandó una carta al Duque de Osuna ordenándole que no entrasen más navíos en el Adriático, cuya respuesta al rey es negativa, y en la cual se permite decirle al rey y al Consejo de Estado lo que deben de hacer. De manera coetánea, recibe una carta del Archiduque Fernando, en la que le pide todo lo contrario que Felipe III, solicita que entren más navíos en el Adriático para así aliviar la presión veneciana sobre el puerto de Friuli, acción que también le había pedido el Marqués de Bedmar, embajador español en Venecia, aunque en este caso de manera indirecta en una carta fechada el 13 de junio de 1617.

Sorprende el hecho de que el 20 de junio, vuelva a recibir una carta de Felipe III en la que se retracta de su carta anterior, cambiando la política exterior de Madrid y haciendo caso a lo que Osuna les había recomendado.

En definitiva, tras los últimos acontecimientos y el frecuente intercambio de misivas, a partir de mediados de junio de 1617 los enfrentamientos con Venecia se llevaron a cabo de forma deliberada, aunque sus navíos nunca llevaron símbolo alguna referida a ninguno de los monarcas, y por tanto la guerra no fue declarada deliberadamente. Produciéndose el primer enfrentamiento por parte de Osuna a la fortaleza de Lesina en la costa dálmata de Venecia. Posteriormente, en julio, con refuerzos de diferentes estados, entraron en el adriático 18 galeones 33 galeras y 4 bergantines bajo la bandera corsaria del Duque de Osuna. Produciéndose el enfrentamiento el 14 de julio entre la flota de Osuna y la veneciana, aunque la flota veneciana se refugió en Zara a pesar de que superaba en número a la flota de Osuna.

Por todas estas acciones y el clima de tensión, Don Pedro Girón fue declarado enemigo de la República de Venecia, ya que creían que era capaz de entrar en Venecia con su flota en cualquier momento.

No sería hasta comienzos de agosto, cuando Felipe III le ordenara que sacase la flota del Adriático para apoyar la guerra en Lombardía, obteniendo en este caso respuesta afirmativa y Osuna obedeció, al menos en parte. Únicamente desvió los navíos de la corona, mientras mantenía a su flota corsaria. Inmediatamente después, el rey le ordenó lo contrario para evitar que llegaran los refuerzos holandeses, pero el intercambio de misivas entre Nápoles y Madrid fue lento y confuso, sumado a que la línea de las negociaciones de la corona no estaban claras.

Finalmente, se llegaría a la paz entre Saboya y Mantua en 1617. La finalidad de esta paz fue acabar con los Uscoques, que habían sido alentados por el Duque de Osuna, y a cambio, Venecia devolvería al emperador Fernando todas las playas y puertos tomados, aunque las negociaciones por las disputas con España se negociarían aparte.  El Duque de Lerma se comprometió a no volver a organizar ofensivas contra Venecia ni por tierra ni por mar, aunque Osuna mantuvo su flota corsaria en el Adriático obteniendo su mayor victoria frente a los venecianos el 20 de noviembre de 1620 anta la flota comandada por el almirante Veniero.

Tras estos acontecimientos, el Duque de Osuna fue llamado a Madrid en 1620, cediendo su flota a la corona y renunciando a su cargo en Nápoles. Al llegar a Madrid, el rey había fallecido, y debido a su oposición al nuevo gobierno fue encarcelado, donde murió en su celda en 1625 tras caer enfermo.

Bibliografía

FERNANDEZ DURO, Cesáreo, El gran duque de Osuna y su marina, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1885 (reed. Sevilla, editorial Renacimiento, 2006).
LINDE, Luis M., Don Pedro Girón duque de Osuna, Ediciones Encuentro, Madrid 2005.

 

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

De la Gándara García, Sergio. "La lucha por el dominio del Adriático en el siglo XVII: Venecia y el Duque de Osuna". Historia 2.0. Recuperado en: http://historiadospuntocero.com/la-lucha-por-el-dominio-del-adriatico-en-el-siglo-xvii-venecia-y-el-duque-de-osuna/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Sergio de la Gándara

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