LIBROS, LIBROS Y MÁS LIBROS. LA DOMINICAL DE SANT ANTONI

CAMINANDO POR LA DOMINICAL DE SANT ANTONI

… Es necesario consignar la dominical feria de libros viejos, con la espectacular congregación humana que origina, más las connotaciones derivadas de la nobleza de la mercancía que se compra.[1]

                                                                                                                                                                              Tísner

 

¿Os gustan los libros? Después de la ajetreada vida semanal, ¿por qué no relajarse dando un paseo mientras ojeas libros? Este martes os traemos un breve recorrido por la dominical de San Antonio, un mercado que reúne a diferentes generaciones con un mismo interés, la cultura.

Figura 1. Parada del Dominical de San Antonio. Foto propia

 

Barcelona. Caos. Gentío. Tráfico. Actividad frenética. Pero es domingo... En medio de la ruidosa y desenfrenada vida de la ciudad condal se esconde un pequeño paraíso donde grandes y pequeños se dan cita semanalmente. La dominical de San Antonio es un emblema para los barceloneses y las barcelonesas, un lugar donde la cultura está a pie de calle, y también a precio reducido.

 

Un poquito de historia…

 Barcelona es, sin duda, un destino llamativo para la mayoría de las personas.  Su imagen se mueve entre dos aguas: por un lado, la imagen de conflictividad y rebelión, de ciudad anarquista y revolucionaria por excelencia (huelga proletaria de 1854, Semana Trágica, levantamientos de octubre, huelga de tranvías de 1951); y por otro, es la ciudad del ocio, cosmopolita y vital, siempre a la vanguardia cultural.  Su calles, repletas de gente, esconden lugares con historias e Historia.

 

La dominical de Sant Antoni es uno de los lugares más representativos de esa Barcelona cultural. Instalado en el mercado con el mismo nombre desde 1936, la dominical es heredera de la llamada Fira de Bellcaire, que para unos se celebraría en las cercanías del puerto, mientras que para otros, su ubicación estaría en el mismo emplazamiento donde, en 1882, se inauguraría el Mercado de Sant Antoni, de estilo modernista. Sea cual fuere su ubicación exacta, la Fira de Bellcaire, tras la apertura del nuevo mercado, pasaría a trasladarse a las calles colindantes de Urgell y Tamarit, hasta llegar a Ronda Sant Antoni, donde empezarían a aparecer los primeros libreros. Más tarde su ubicación volvería a cambiar hasta la Avenida del Paralelo, donde en 1931, se institucionalizó el llamado Mercado del Libro de Ocasión, llegando a ser más de 300 las paradas dedicadas a los libros. Fue una época de esplendor y de gran éxito popular, con el reconocimiento total de la élite más intelectual de la ciudad.

Figura 2. El antiguo mercado de libros, 1915. Frederic Ballell[2].

El buen funcionamiento del mercado de libros propició la aparición de una primera asociación de paradistas  y “el nostre butlletí”, que ejercería como instrumento portavoz de las peticiones de los tenderos. Sus primeros objetivos fue reivindicar la especialización en la venta exclusiva de libros, puesto que se había conseguido desplazar cualquier otra actividad, y la vuelta al Mercado de Sant Antoni debido a las inclemencias climáticas. Tras diversos acuerdos con el Ayuntamiento de Barcelona, en 1936 los paradistas conseguirían instalarse en el Mercado de Sant Antoni. El estallido de la Guerra Civil trajo consigo una gran represión cultural, también. Por ello, el mercado y sus paradistas, que llegaban a poner en riesgo su seguridad personal, se convirtieron en un símbolo de la libertad de expresión y defensa de la cultura, pues siguieron llevando a cabo la compra-venta de libros, entonces, prohibidos. Fijada allí su ubicación, la dominical ha seguido funcionando con el paso de los años, domingo tras domingo, inspirando en su público, generación tras generación, el amor y el respeto al libro.

Figura 3. Antiguo mercado de libros, 1915. Frederic Ballell.

 

¿Qué podemos encontrar?

Para los amantes de los libros y del coleccionismo, pasear por la dominical de Sant Antoni es como descubrir algo nuevo a cada paso. Aunque cada domingo se repita, la sensación nunca es la misma. Libros antiguos y usados, pero también novedades editoriales, cómics, tebeos y música están allí para deleitar nuestros sentidos, para satisfacer nuestras necesidades culturales e intelectuales, y también, por qué no, para relajarnos de un mundo que corre a una velocidad vertiginosa.

Estudiosos, investigadores, o simplemente aficionados buscan en cada parada un tesoro de papel que llevarse. Periódicos y revistas antiguas como Vértice, la revista ilustrada de Falange, o En Guardia, revista publicada durante la Segunda Guerra Mundial y distribuida por todos los países latinoamericanos, acaparan las miradas de curiosos.  También están disponibles sellos nacionales e internacionales, monedas y un sinfín de cartelería con publicidad antigua y programas de cine.

Figura 4. Revista Vértice. Foto propia.

 

Especial atención me merecen las postales, ordenadas y clasificadas por lugares y zonas. Un arduo trabajo digno de admirar.  Muchas de ellas están escritas.  Cuentan historias, historias personales que a veces son capaces de tocar nuestros sentimientos aunque no conozcamos a sus protagonistas. Historias de dolor, de amor y desamor, de exilio forzado y de miedo. ¿Alguna vez sus autores se habrían imaginado que sus deseos y miedos serían leídos por miles de personas?

Pero la feria dominical del libro de Sant Antoni no es sólo eso. Es también la ilusión de los infantes que se acumulan en las esquinas buscando sus cromos favoritos e intercambiando los repetidos. Es la cara de alegría al encontrar su cuento favorito. Ellos aún no lo saben, pero con el tiempo, probablemente, esos cromos y cuentos se conviertan en sellos, cómics o novelas.

 

Figura 5. Postales. Foto propia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este mercado de Barcelona está intrínsecamente relacionado con la historia de la ciudad desde sus orígenes. Ha crecido y se ha transformado con ella. En medio del caos urbano ha sobrevivido. Por todos aquellos que valoran la cultura, y por todos aquellos que dedicaron y dedican su vida al libro, no dejemos que muera, nunca.

 

Para más información se puede visitar la web:

http://www.dominicaldesantantoni.com/index.php

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Artís-Gener, Avel·lí, I centenari Mercat de Sant Antoni, Ajuntament de Barcelona, Barcelona, 1982.
  • Provansal, Danielle, Els Mercats de Barcelona, Ajuntament de Barcelona, Barcelona, 1992.

 

[1] De esta manera Avel·lí Artís Gener (Tisner), polifacético escritor y artista catalán, definió al Mercado de San Antonio. En catalán: Cal consignar la dominical fira de llibres vells, amb l’espectacular congregació humana que origina, més les connotacions derivades de la noblesa de la mercaderia que hom compra” en Artís-Gener Avel·lí, I centenari del Mercat de Sant Antoni, Ajuntament de Barcelona, Barcelona, 1982.

[2] Frederic Ballell (Guayama, Puerto Rico, 1864 – Barcelona, 1951) fotoperiodista cuya vasta obra destaca por la calidad y por las diferentes temáticas que abarca, siendo una gran fuente para el estudio de la vida barcelonina de la época.

Irene Rodríguez

1 comment

  1. Maruxaina 1 Febrero, 2017 at 12:10 Responder

    Me ha gustado mucho Irene!!Lo he visitado hace siglos pero apenas conocía toda su historia, me ha traído muy buenos recuerdos y ganas de volver!!

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