Suppiluliuma I, rey de Hatti

Reconstrucción de la estatua original. Fuente: http://sites.utoronto.ca/tap/

En verano de 2012, el Proyecto Arqueológico Tayinat de la Universidad de Toronto anunció el hallazgo en ese yacimiento, al sureste de Turquía, de una enorme estatua conservada intacta de cintura para arriba. La escultura pertenece a un yacimiento neohitita, un periodo fechado entre los años 1.000 y 738 a. C. La estatua, junto con una base de columna ornamentada que apareció en el mismo lugar, formaba parte de una puerta monumental de entrada a la ciudadela, que actualmente se cree que se corresponde con Kunulua. La parte hallada mide 1,5 metros de altura, y los investigadores estiman su tamaño original en unos 4 metros. Está hecha en basalto, con incrustaciones de piedra blanca y negra en los ojos. Se lo representa con barba y peinado con rizos; sobre su pecho un pectoral en forma de media luna, y en sus manos una lanza y una espiga de trigo. En su espalda, una larga inscripción en luvita narra las gestas del rey Suppiluliuma, el más importante del reino hitita. Pero, ¿quién está detrás de ese cabezón ojiplático? ¿Cómo se ganó esa posición?

¿Quiénes eran los hititas?

En el siglo XVII a. C., durante el bronce tardío, se fundó en Anatolia central un reino con capital en Hattusa que perduró durante cinco siglos y fue coetáneo de egipcios y asirios. El término “hitita” es el que se le da actualmente; ellos se llamaban a sí mismos “País de Hatti”.

El debate en torno a su origen continúa vigente y no entraremos en él. Fuera la cultura local hattiana la dominante, o bien fuera un pueblo indoeuropeo, sabemos que no tenían una lengua, etnia o cultura común, sino una mezcla cuyo nexo era el rey que dominaba un territorio definido. Sí que poseían escritura, ya que ésta fue llevada a Anatolia por las colonias asirias aproximadamente un siglo antes de la fundación de Hatti.

Ilustración de Marta Hernández realizada para Historia 2.0 © MARTA HERNÁNDEZ. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

Suppiluliuma I

Su trayectoria empieza mucho antes de su reinado, destacando como militar al servicio de su padre Tudhaliya III. En esos momentos, el reino pasaba por una gran crisis por la que, según un texto posterior del rey Hattusili III, estuvo a punto de desaparecer. Unos enemigos invadieron y saquearon todos los territorios periféricos e incluso llegaron a tomar y arrasar la capital, Hattusa. Tudhaliya III tuvo que trasladar la corte a Samuha, un centro de culto que ofrecía un refugio más seguro. Da la impresión de que fuera un solo enemigo coordinado en una acción relativamente repentina, pero lo más probable es que fuera un declive paulatino provocado por las tribus kaskas en el norte, que obligaron a concentrar allí a las fuerzas hititas y debilitaron al reino lo suficiente para que otros enemigos aprovechasen para atacar en los territorios limítrofes restantes.

La destrucción tampoco pudo ser total, ya que les quedó potencial suficiente como para iniciar y culminar con éxito una reconquista. Pero en esos momentos de debilidad, Arzawa, al suroeste, se perfilaba como la próxima gran potencia en Anatolia. El resto de potencias también lo percibían así, dado que el faraón egipcio Amenofis III solicitó al rey Tarhundararu de Arzawa una hija para establecer un matrimonio diplomático.

Aquí entra en escena Suppiluliuma, que fue su consejero militar de su padre y compañero en las campañas de reconquista. Se iniciaron contra los kaskas y los debilitaron lo suficiente como para poder centrarse en otros pueblos que habían invadido sus territorios vasallos. No solo los recuperaron, sino que continuaron más allá hasta invadir a su vez a sus belicosos vecinos. Los kaskas continuaron dando guerra en un tira y afloja, pero finalmente fueron también sometidos. Finalmente solo quedaron Hatti y Arzawa como potencias y el choque era inevitable. Sin embargo, su conquista no se culminó en tiempos de Tudhaliya; Arzawa continuó como una constante amenaza durante los siguientes veinte años.

En realidad, el heredero legítimo de Tudhaliya no era Suppiluliuma, sino su hermano mayor, Tudhaliya el Joven. En un principio, Suppiluliuma le dio su apoyo, y con él, el de sus partidarios. Pero no tardó mucho en urdir su asesinato y ascender al trono, quizá por ambición, por sentirse merecedor por todo lo que había hecho por el reino en tiempos de su padre, o por una mezcla de ambas. Sea como sea, Suppiluliuma se alzó como nuevo rey alrededor del 1344 a. C. La primera en reinar junto a él es su madre, que mantuvo su cargo al enviudar. Su segunda reina fue su primera esposa, Henti, la madre de sus cinco hijos. El destino de esta mujer es incierto. Una inscripción fragmentada da a entender un posible destierro, que no sería descabellado sabiendo que su segunda mujer, Tawananna, era la princesa de Babilonia. Un matrimonio mucho más conveniente políticamente. Repartió cargos a sus primeros hijos por orden de nacimiento: el primero su heredero; el segundo, sacerdote y el tercero, jefe militar.

En el terreno político, continuó con la recuperación de los territorios de su padre, pero a los pocos años de subir al trono puso los ojos en otro reino poderoso al sureste: Mittani. A pesar de que durante las campañas de reconquista había evitado las hostilidades con dicho reino, quizá las tensiones internas en él motivaron a Suppiluliuma a intentar alcanzar la supremacía total de Anatolia. Tras un fallido primer ataque, el rey hitita adoptó otra estrategia: aislar a Mittani. Para ello forjó alianzas con Ugarit en Siria y se congració lo suficiente con Egipto como para estar seguro de que no intervendría en caso de guerra. Sin embargo, el rey Suttarma de Kadesh, vasallo egipcio, fue por su cuenta y atacó a Suppiluliuma. Éste respondió e hizo prisionera a la familia real, devolviendo más adelante el trono al hijo de Suttarma ya como vasallo suyo. Egipto no reaccionó de inmediato, pero desde este momento, Kadesh se convirtió en un foco de tensión constante entre ambos reinos.

En Siria llevó a cabo dos guerras. La primera duró solo un año y culminó con el control de todo el norte. La segunda fueron seis años y tuvo como consecuencia la sumisión total de Mittani. En la fase final de esta guerra, Tutankhamon atacó Kadesh y tuvo su réplica en el ataque de Amka por parte de los hititas. Los siguientes acontecimientos fueron clave en el desarrollo de la historia de los dos reinos. Mientras Suppiluliuma se concentraba en el inminente ataque de Carkemish, el último bastión de Mittani, Tutankhamon murió. Su viuda Ankhesenamón hizo llegar un mensaje al rey de Hatti proponiendo una alianza matrimonial. Dado que ella no había tenido hijos, ofrecía casarse con uno de los de Suppiluliuma. Eso significaba que la siguiente generación heredaría Egipto, pero desconfiaba de una oferta tan buena teniendo en cuenta que su situación continuaba tensa por el asunto de Kadesh y Amka. Se concentró en terminar con Mittani mientras mandaba averiguar si la petición era cierta. Al volver a Hatti después de su triunfo, su emisario y el de Egipto le aseguraron, junto con otro mensaje ofendido de la reina, que la proposición era real y sin trampa. Dado que sus tres hijos mayores ya tenían cargos y el pequeño aun era muy joven, Suppiluliuma mandó a su cuarto hijo, Zannanza. Sin embargo, por el camino fue asesinado y Suppiluliuma señaló directamente al nuevo sucesor del trono egipcio: Ay. Éste se declaró inocente e intentó congraciarse con el rey hitita, pero lo que Suppiluliuma quería era venganza. Dio comienzo una serie de ataques contra la frontera en los que se tomaron miles de prisioneros que fueron trasladados a Hattusa.

Los últimos años fueron convulsos y cargados de misiones diplomáticas entre las dos potencias que intentaban llenar el hueco dejado por Mittani: Asiria y Alse. Pero no fue en un campo de batalla donde murió el que había demostrado ser un excelente líder militar. La venganza contra Egipto le pasó factura de una forma inesperada, y es que los prisioneros de guerra estaban enfermos y propagaron una epidemia que diezmó Hatti durante los siguientes veinte años. Suppiluliuma fue una de sus víctimas.

BIBLIOGRAFÍA

  • BRYCE, Trevor: El reino de los hititas. Madrid, Cátedra, 2001.
  • VAZQUEZ HOYS, Ana María: «El fin de Hatti y los Pueblos del Mar». Conferencia dentro del Curso de Verano de la UNED “Auge y caída de los grandes imperios”. Islas Baleares, 2016.
  • Arqueólogos desentierran una colosal estatua humana en Turquía (31 de julio de 2012) en: Ciencia. ABC [Diario Digital]. Recuperado en: http://www.abc.es/20120731/ciencia/abci-arqueologos-desentierran-colosal-escultura-201207311335.html [Consulta: 04 de abril de 2017]
  • Hallazgo arqueológico de una imponente estatua neohitita en Turquía (31 de agosto de 2012) en: Ciencia. Noticias de la Ciencia y la Tecnología [Diario Digital]. Recuperado en: http://noticiasdelaciencia.com/not/5041/hallazgo-arqueologico-de-una-imponente-estatua-neohitita-en-turquia/ [Consulta: 04 de abril de 2017]

 

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Elías Viana, Marta: Suppiluliuma I, rey de Hatti en: Cápsulas históricas. (4 de abril de 2017) Historia 2.0. [Blog] Recuperado en: http://historiadospuntocero.com/suppiluliuma-i-rey-hatti/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Marta Elías Viana

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