5 castigos excéntricos de gobernantes históricos

Cuando investigamos para nuestros artículos, a veces nos encontramos con cosas curiosas que no podemos añadir o se acaban perdiendo en un tema más amplio. Por ello creemos que merece la pena recopilar algunos. En este caso, venganzas curiosas, estrafalarias o desmedidas de algunos gobernantes.

Jerjes I, Gran Rey del Imperio aqueménida (c. 519-466 a. C.)

Para que el enorme ejército persa cruzara el Helesponto —el actual estrecho de los Dardanelos— camino a Grecia, al inicio de la Segunda Guerra Médica, utilizaron dos hileras de barcas como puentes para trasladar soldados y provisiones. Pero a pesar de esta genialidad tuvieron ciertos contratiempos; una gran tormenta rompió los cables de sujeción de las barcas. El rey ordenó castigar al mar por ello y mandó darle trescientos latigazos y lanzar al agua unos grilletes.

Qin Shi Huang, el Primer Emperador de China (260-210 a. C.)

El hombre que conquistó a los demás Estados Combatientes y unificó pesos, medidas, moneda e idioma, pero al que conocemos más por el ejército de terracota que custodia su fabulosa tumba —aun sin abrir—. Inteligente, cruel y paranoico; con esta combinación no sorprende que hayan quedado registrados alardes de excentricidad. Se cuenta que a una montaña que le bloqueaba el paso le dio el mismo trato que a los condenados: la mandó pelar y pintar de rojo. Sin embargo, también sabía ser magnánimo de la misma forma absurda, puesto que nombró noble a un árbol que lo protegió de la lluvia.

Tamerlán, el pretendido heredero de Gengis Kan (1336-1405)

Timur el cojo, conocido también como Tamerlán, consiguió crear de la nada un imperio en Asia Central que abarcó desde el Mar Negro al Himalaya, aglutinando muchos pueblos diferentes. Como es normal, en los territorios conquistados por la fuerza se sucedían las revueltas. En una de ellas, en Isfahán, llevó a 70.000 soldados y ordenó a cada uno traer la cabeza de uno de los habitantes. Con ellas hizo una pirámide en la entrada de la ciudad.

Ismail I, Shah de Persia (1487-1524)

Fue el primer rey de la dinastía safávida y musulmán chií. Se enemistó con el Kan uzbeko Shaibani, además de porque rivalizaban en sus respectivas extensiones territoriales y porque éste era suní, por un desafortunado intercambio de regalos ofensivos. Shaibani le regaló un cuenco de mendigo e Ismail le respondió con una rueca. Durante la guerra que libraron, Shaibani fue acorralado y desmembrado; sus miembros se mandaron a los confines del imperio para ser exhibidos, pero Ismail se quedó el cráneo. Con él se hizo una copa engarzada en oro que le encantaba utilizar.

Hablamos sobre ellos y más aquí.

Pedro I de Rusia, “el Grande” (1672-1725)

Pedro era llamativamente excéntrico en todas sus facetas y desde niño. Su Sínodo de Borrachos, la Gran Embajada por las cortes europeas llena de incidentes diplomáticos… Y para el castigo y la venganza no iba a ser menos. Era frecuente que pegara a sus consejeros o, en general, a quien lo hiciera enfadar, bien con los puños o bien con un bastón. Ante una rebelión de mosqueteros capturó a 2.000 y construyó catorce cámaras de tortura que funcionaban las veinticuatro horas, salvo los domingos. Quería que confesaran que querían derrocarlo para entronar a su hermanastra Sofía, pero los presos no abrían la boca. A uno de ellos se la abrió él mismo directamente, aburrido ya, rompiéndole la mandíbula con su bastón. A aquellos que se desmayaban, mandaba a su médico para que los reanimara y pudiera seguir torturándolos. Además, quería que sus hombres probaran su lealtad dejando que decapitaran a los prisioneros en persona, cosa que a menudo terminaba en una desagradable carnicería que Pedro observaba con interés científico, ya que también era aficionado a hacer autopsias —y obligar a sus cortesanos a presenciarlo; a uno que protestó por ello le hizo dar un bocado a la carne muerta— y a practicar una peligrosa medicina amateur con sus soldados. Su propio hijo mayor terminó su vida en estas cámaras de tortura cuando conspiró contra él.

Marta Elías Viana

Cuéntanos que opinas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies