Alfredo el grande: El rey que fue capaz de detener a los vikingos

Por Borja Bermejo

Parece ser que en los últimos años los vikingos están muy a la orden del día, prueba de ello es el éxito de la serie Vikings. Pues quería aprovechar la ocasión para dar a conocer a un hombre que quizás no es muy conocido y que tuvo mucha influencia en el devenir de la historia de Inglaterra.

Contextualización

 Una vez los anglosajones se consolidaron en la isla de Gran Bretaña y tras la hegomonía primero de Northumbria y más tarde el Reino de Mercia, el reino de Wessex obtuvo la supremacía a principios del siglo IX. Esta recayó en el monarca Egberto, persona que a base de conquistas dominó prácticamente todo el sur de la isla. Sin embargo los vikingos, quienes provenían de infligir numerosos saqueos en las actuales Irlanda y Escocia, en poco tiempo realizaron numerosas incursiones en el sur de la isla. El rey consiguió frenar momentáneamente su avance dando un respiro a su reino, aunque poco después fallecería en 839.

Al apartarse del área meridional anglosajona, los vikingos se dirigieron a las costas orientales de la isla, así como a la línea costera franca (Hamburgo, Utrecht, Burdeos e incluso París), el sur español (Sevilla) y avanzaron por el Mediterráneo.

Poco a poco los guerreros nórdicos retomaron sus intereses sobre Wessex, y aprovecharon que en el trono se hallaba Ethelwulf (hijo de Egberto) para lanzar una nueva ofensiva. Así 350 barcos comenzaron a remontar la desembocadura del Támesis, saqueando Canterbury y Londres. El rey consiguió frenarles, motivo por el cual adquirió gran prestigio y afianzó la citada supremacía de Wessex sobre la Heptarquía. Aprovechó este momento para satisfacer uno de los grandes deseos de su vida: visitar Roma. Viaje que hizo junto a su hijo pequeño (Alfredo), de manera que dejó a su hijo mayor Ethelbaldo como regente.

A su vuelta al reino, Ethelbaldo tenía un férreo dominio sobre el trono, por lo que con el fin de no iniciar una guerra civil que hubiera dado pie a los vikingos a reanudar sus incursiones, se retiró a gobernar los reinos de Essex, Sussex y Kent. Hay que decir que aunque los cuatro hijos de Ethelwulf, se fueron sucediendo en el trono los tres primeros lo hicieron de forma tormentosa, pues recibieron numerosas incursiones vikingas, que para 865 podemos denominarlas como invasiones.

Daneses

El primer nombre de un invasor Vikingo que conocemos es el de Ragnar Lothbrock, quien fue capturado por el rey Aella de Northumbria y arrojado a un pozo de serpientes. Se dice que sus últimas palabras fueron que “cuando los jabatos escuchen los gruñidos del cerdo, vendrán a vengarse” (DOMÍNGUEZ, 2015: 103). Esos cachorros, se entiende, que serían sus hijos Ivar y Halfdan. De este modo, en 866 llegó a Inglaterra un gran ejército vikingo (ejército que podemos denominar danés, pues para este momento se puede concretar que procedían de Dinamarca) que conquistó Northumbria, Anglia Oriental y Mercia. Únicamente el reino de Wessex se mantenía independiente del control danés.

En 870, los daneses llegaron a la vecindad de Reading donde el ejército de Wessex dirigido por Ethelred (junto a su hermano Alfredo), consiguió vencer en la batalla de Ashdown. Hay que decir que leyendas posteriores otorgan la victoria a Alfredo, pues mientras el rey celebraba una misa, él condujo la primera carga. Sin embargo, tras dos semanas, las fuerzas danesas se habían recuperado y atacaron de nuevo en la batalla de Basing, obligando al ejército de Wessex a retirarse. Asimismo, el rey fue herido de muerte.

Alfredo el Grande

Aunque el rey había muerto con hijos, era necesario que el trono recayera en una persona adulta, con lo que el hermano pequeño de Ethelred obtuvo el trono. Los daneses aprovecharon la oportunidad del desconcierto que sigue a la coronación de un nuevo rey para atacar las zonas meridionales de Támesis y aunque Alfredo llevó a cabo una férrea defensa, salió derrotado. Ha de ser dicho que fue cauto y replegó hábilmente sus tropas con lo que no perdió muchos hombres. Tras estas vicisitudes relativas a los enfrentamientos, Alfredo, en búsqueda de tiempo, decidió ofrecer a los daneses la compra temporal de la paz. Estos aceptaron el dinero y acamparon en Londres en 871.

Penny en cuyo anverso de la moneda podemos apreciar la cara de Alfredo el grande de Wessex. Moneda de Alfredo el grande, Londres, siglo IX, royal mint museum. Fuente: Royal Mint Museum.

El rey de Wessex comprendió que aquello que marcaba la diferencia era la flota, pues los vikingos estaban acostumbrados al mar y se aprovechaban de ello. Un aspecto que para el resto de reyes había pasado desapercibido, no para Alfredo, quien dispuso la creación de una primigenia flota. De esta forma, retomadas las incursiones vikingas, y mediante la ayuda de mercenarios frisios, Alfredo fue capaz de infligir dos victorias navales que enojaron a los daneses. Lo que  provocó la decisión de mover a los hombres de Anglia Oriental para arrasar Wessex.

De hecho en enero de 878 cogieron desprevenidos a los reyes de Wessex, mientras se encontraban en Chippenham (25 km al sur de Támesis) celebrando las fiestas. Alfredo únicamente pudo huir del lugar con un número reducido de hombres.

Los meses pasaron y Alfredo fue capaz de reclutar un ejército, con el que a finales de primavera logró una importante victoria en Edington, en la que consiguió reducir a la fuerza danesa en su campo fortificado. Su líder, Guthrum, decidió rendirse y negociar con Alfredo, quien reconoció una zona de ocupación danesa (conocida como Danelaw y regida por leyes danesas), además de pedirle que se convirtiera al cristianismo y que abandonase la isla.

La zona sajona quedó reducida a los antiguos reinos de Sussex, Kent, Wessex y el oeste de Mercia. Sin embargo, ya no eran reinos separados sino que constituían un único reino teniendo como primer rey a Alfredo el Grande.

Tras todo esto la situación no quedó solventada completamente, pues seguía habiendo daneses que no estaban a la orden de Guthurm y realizaban ciertas incursiones. Esto hizo que Alfredo mantuviera una férrea respuesta, cuya solución pasó por tomar Londres con el objetivo de fortificarla y hacer de ella un importante bastión. Llegados a este punto se firmó un tratado por escrito (Tratado de Wedmere) que dejaba marcadas las fronteras.

Inglaterra a principios del siglo X donde se puede observar en oscuro el danelaw (DOMÍNGUEZ, 2015: 103).

Una vez agotada la cuestión danesa Alfredo dirigió sus acciones a restaurar la situación interna que había sido desestructurada en estos tiempos tan convulsos. De esta forma, publicó un código de leyes que a su juicio, era un compendio de los mejores códigos legislativos de hombres como Ethelberto de Kent, Offa de Mercia e Ine de Wessex. Se preocupó por reflotar la cultura inglesa de manera que congregó a los mejores clérigos ingleses y extranjeros, quienes realizaron traducciones de libros del latín, en las que él particularmente contribuyó. De la mano de esta preocupación por la cultura creó escuelas en la que los niños pudieran aprender la escritura y la lectura. Además de lo anterior, se preocupó por el patrimonio cultural anglosajón, reorganizó la estructura financiera y activó las transacciones mercantiles tanto entre sajones como con daneses.

Tras veintiocho años de reinado, en 899, Alfredo el Grande fallecía. Gracias a él Inglaterra se encontraba en alza, con un buen código de leyes y el riesgo de un reino caracterizado por la incultura había sido erradicado. Como vemos Inglaterra le debe mucho a Alfredo, el hombre que fue capaz de detener a los vikingos.

Bibliografía

ASIMOV, Isaac, La Formación de Inglaterra, El libro de Bolsillo Alianza Editorial, Madrid, 1982 (primera edición).

DOMÍNGUEZ, Carlos, La Inglaterra anglosajona. Una síntesis histórica (ss. V-XI), Laergastula ediciones, Madrid, 2015.


Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

Bermejo, Borja: Alfredo el grande: El rey que fue capaz de detener a los vikingos en: Artículo del colaborador (24 de mayo de 2018). Historia 2.0. [Blog]. Recuperado en: https://historiadospuntocero.com/alfredo-el-grande/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

 


Sobre el autor del artículo:

Graduado en Historia en la Facultad de Letras de Vitoria (UPV-EHU). Desde pequeño mi vocación ha sido la Arqueología, de hecho he podido participar en varias excavaciones. Soy un apasionado de las cerámicas, especialmente de las mudéjares, producción que estudié para mi tfg. Me encanta acercar la historia a las personas y espero poder hacerlo de una manera entretenida.

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