Analizando históricamente El Ministerio del Tiempo (I) - El Tiempo es el que es

Capítulo 1: El Tiempo es el que es.

Revisiona el Capítulo I del Ministerio del Tiempo y después adéntrate en la historia del capítulo con los análisis históricos del equipo de Historia 2.0.

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Hace unos días TVE estrenaba una nueva serie sobre la que muchos teníamos el ojo puesto, “El Ministerio del Tiempo” decían que se iba a llamar y que iba a haber viajes al pasado. Que íbamos a poder “ver” la historia de nuestro país. ¡Pero qué maravilla! ¡Quién tuviese un agujerito por el que contemplar el pasado que con tanto esfuerzo los historiadores estudiamos! No nos vais a negar, que eso, seguramente, es el sueño de todo historiador. Y de todo amante de la historia.

Sin embargo, como ocurre con las series históricas, tanto historiadores como amantes de la historia no podemos evitar mirarlas con cierto recelo. Y es que fiascos ya hemos vivido unos cuantos en carnes propias, nacionales e internacionales, que del desastre histórico no se salva nadie. ¿Cuál fue nuestra sorpresa con el primer capítulo? ¡Que nos gustó! Qué decimos gustar… ¡Qué nos encantó! Guiones ingeniosos, con ese tinte característico de las series de producción nacional que no tiene por qué ser malo y que aquí encaja a la perfección, actores a la altura, escenarios muy logrados (no todo van a ser cromas horrorosos en nuestras series, poco a poco…) y un vestuario más que aceptable. Y la trama… ¡ay, la trama! ¡Quién fuese Rodolfo Sancho para entrar en el preciso momento en el que se están pintando Las Meninas o que Velázquez le haga a uno de retratista en la policía! Por poner unos ejemplos.

¿Queréis ver el capítulo completo? Pinchando aquí podéis hacerlo en la web de RTVE.

Y entonces al día siguiente comenzaron a aparecer las primeras críticas a la serie y a las referencias de ésta. Y nosotros, pues corriendo que nos fuimos a leerlas, pero, para nuestra sorpresa, no era a las referencias históricas a lo que se referían – valga la redundancia – la mayoría de los artículos, sino a las referencias a otras series y películas; Doctor Who, Matrix, Regreso al Futuro… Y en Historia 2.0 dijimos, ya que nosotros no somos críticos televisivos ni de cine, pero sí seriéfilos y cinéfilos, y además historiadores e investigadores, ¿por qué no nos dedicamos nosotros a comentar las referencias históricas de la serie para explicárselas a la gente? Y aquí estamos, para comenzar con ello.

Obviamente, el primer capítulo fue un poco un batiburrillo – como se dice vulgarmente – de referencias a muchos momentos y personajes, ya que se trataba de un capítulo introductorio en el que ponernos en antecedentes. Por ello, no hemos desgranado absolutamente todas esas referencias ya que no nos habría dado tiempo a prepararlo con cierta presteza, pero sí os traemos algunas de ellas, especialmente la trama principal del capítulo.

Comenzamos (pincha aquí si quieres verla más grande).

Cronologías e Infografías de Patricia Á. Casal.

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La construcción del acueducto romano de Segovia

Por Carmen Herranz.

Vista aérea de la obra aérea del acueducto.

Vista aérea de la obra aérea del acueducto.

Cuando el Subsecretario de Misiones Especiales, Salvador Martí (Jaime Blanch) lleva por las puertas al nuevo recluta para viajar en el tiempo, el enfermero Julián (Rodolfo Sancho). La primera puerta que le muestra va a parar al periodo romano. Concretamente durante las obras de construcción del acueducto de Coca como fue nombrada la actual Segovia. Su fecha exacta de construcción se pone en duda pero está entre los siglos I-II d.C. Según Dominica Contreras, marquesa de Lozoya, sitúa el inicio de la construcción en tiempos del emperador Vespasiano (69-79 d.C) y acabado en tiempos de Trajano (98-117 d.C) a quien está dedicado como muestra la inscripción. Siguiendo a S. I Frontinus la construcción tardaría aproximadamente 25 años.

La restitución hipotética del acueducto de Segovia, según G. Alföldy. Foto escaneada del libro "Segovia romana II. Gentes y territorios". 2010.

La restitución hipotética del acueducto de Segovia, según G. Alföldy. Foto escaneada del libro "Segovia romana II. Gentes y territorios". 2010.

El acueducto mide cerca de 15 km de longitud, toma el agua cerca del pantano de Revenga y la transporta hasta donde se localiza hoy el Alcázar. Podemos dividirlo en tres tramos principales: desde el inicio hasta la actual obra elevada, en donde no se sabe si el canal estaría o no cubierto. El segundo tramo es el formado por la obra aérea, mampostería o bien arcos, que llega a alcanzar una altura máxima de 28,10 m. Entre estos dos tramos hay un pequeño depósito que en donde el agua ralentizada depositaba gran parte de la suciedad y arena, actuando como un filtro. Y en el tercer tramo se entierra bajo la ciudad. En el tercer tramo vuelve a enterrarse, ya bajo las calles del casco antiguo.

Las piedras son de granito, se barajan varias canteras cercanas para ubicar el origen de su extracción. La piedra se trasladaba al trazado mediante un sistema de rodillos y rampas y se remataba a pie de obra. Estos sillares se colocaban en "opus quadrata" o en seco es decir, sin ningún tipo de argamasa. Su elevación se hacía mediante el uso de grandes tenazas que se cerraban sobre el sillar (aún hoy, se pueden apreciar los dobles agujeros presentes en los sillares) y se elevaban mediante un sistema de poleas y sogas y ajustados mediante palancas de hierro. Tras la colocación se acababa de tallar la piedra. Hoy en día podemos ver las marcas de la construcción como las hendiduras que ajuste producidas por las palancas, y las marcas de picado y almohadillado. El acueducto es más ancho en la parte inferior, disminuyendo su anchura progresivamente según va ganando altitud para así soportar el propio peso.

Tenaza para elevar los sillares.

Tenaza para elevar los sillares.

En el fotograma se observa cómo los romanos utilizaban andamios para soportar la estructura, aunque no aparezcan las necesarias cimbras sobre las que se encajan las dovelas de los arcos. La estructura del arco se sostenía por la piedra central en forma de cuña denominada clave.

Es una gran obra de ingeniería basada en el estudio de las fuerzas de empuje y de la topografía del terreno.

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Bibliografía y Referencias:

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La Guerra del Francés o de la Independencia y el Empecinado.

Por Laia San José Beltrán.

Cronología Guerra de la Independencia. Pincha para hacer la imagen más grande.

Cronología Guerra de la Independencia. Pincha para hacer la imagen más grande. Cronologías e Infografías de Patricia Á. Casal.

El grueso del capítulo está centrado en que el equipo del Ministerio del Tiempo consiga que la historia referente a la Guerra de la Independencia Española no cambie, ya que los franceses están intentando alterar el pasado en su beneficio, esto es, hacerse con la victoria de esa guerra.

Bien, seguro que a muchos os suena La Guerra de la Independencia o también llamada La Guerra del Francés, seguro que os suena el Levantamiento del 2 de Mayo (sobre todo a los madrileños) y, en menor medida, a alguno os sonará la figura de uno de los personajes clave de este capítulo; el Empecinado. Y eso es lo que os vamos a explicar en este apartado.

¿Qué es la Guerra de la Independencia? Se trata de un conflicto armado que tuvo lugar entre los años 1808 y 1814 y que enfrentó a las potencias de la Monarquía Hispánica y el Imperio Francés de Napoleón I Bonaparte. Se trata asimismo de un conflicto que los historiadores insertan dentro de lo que se conoce como Guerras Napoleónicas; que no son sino la extensión de los conflictos que estallaron a causa de la Revolución Francesa (1789-1799) y que continuaron durante el Primer Imperio Francés (1804-1815) bajo el gobierno del anteriormente mencionado Napoleón I Bonaparte. Estos conflictos enfrentaron contra Francia a potencias como España, Portugal o el Reino Unido.

Napoleón Bonaparte por Andrea Appiani (1805).

Napoleón Bonaparte por Andrea Appiani (1805).

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Causas o antecedentes históricos.

¿Por qué estalla la Guerra de la Independencia? Al final, el estallido de la guerra y la declaración armada a Francia fueron el cúmulo de una serie de causas o hechos que aquí vamos a intentar resumir.

El 5 de Mayo de 1808 se producían lo que se conocen como las Abdicaciones de Bayona; el actual rey de España, Fernando VII y su padre Carlos IV (rey hasta marzo de ese mismo año) abdicaban ambos en la figura de Napoleón I Bonaparte que, a su vez, cedía el gobierno de España a su hermano José I Bonaparte, conocido popularmente como Pepe Botella (de forma despectiva y en referencia a su supuesto alcoholismo) y que fue rey de España entre el 6 de Junio y de 1808 y el 11 de diciembre de 1813 cuando fue sucedido, de nuevo, por Fernando VII una vez terminada la guerra contra Francia.

España era un caos político en aquel momento, dividido en facciones que intrigaban por el poder; la facción de Carlos IV y la de Fernando VII y sumido en guerras que desgastaban la Hacienda de la corona a marchas forzadas. Carlos IV abdicó en la figura de su hijo, Fernando VII, tras el Motín de Aranjuez, que se produjo los días 18 y 19 de Marzo de 1808, pero la historia venía de lejos. Con la llegada al poder en Francia de Napoleón, España restituyó sus relaciones amistosas con el Emperador Francés y su Imperio, sumergido por entonces en una guerra contra los británicos. Para ello, Napoleón necesitaba la ayuda de España y, para ello, necesitaba que Carlos IV volviese a confiar su gobierno a Manuel Godoy, que llegó al poder de nuevo en el año 1800. En el año 1801 se firmaba, por obra de Godoy, el Convenio de Aranjuez, por el que España ponía a disposición de los franceses su escuadra e, irremediablemente, España volvía a entrar en guerra contra los ingleses. Además, España ese mismo año declaraba la guerra a los portugueses, que se habían aliado con los británicos, incluso antes de que lo hiciese Francia. Este conflicto se conoció como Guerra de las Naranjas, que duró poco menos de un mes y que finalizó con el Tratado de Badajoz, en el que España obligaba a los portugueses a cerrar sus puertos a los británicos y permitir el paso de los franceses. En el año 1805 se produjo la famosísima Batalla de Trafalgar, en la que la escuadra franco-española sucumbió estrepitosamente ante la Armada británica, para mayor desánimo de la población.

Retrato de Fernando VII con uniforme de capitán general, por Vicente López Portaña (c. 1814-1815). Óleo sobre lienzo, 107,5 x 82,5 cm. Museo del Prado (Madrid).

Retrato de Fernando VII con uniforme de capitán general, por Vicente López Portaña (c. 1814-1815). Óleo sobre lienzo, 107,5 x 82,5 cm. Museo del Prado (Madrid).

Había que bloquear como fuese a Inglaterra y llegar a esta ella, y para ello Francia y España – representada Manuel Godoy – firmaron el 27 de Octubre 1807 el Tratado de Fontainebleau en la ciudad francesa homónima. Por este acuerdo se estipulaba y la invasión conjunta de Portugal y España permitía el paso de las tropas francesas por territorio español y su acuartelamiento. Sin embargo, la presencia de tropas francesas se tornó desproporcionada en cuestión de muy poco tiempo, ocupando puntos como Barcelona, Figueras, Burgos, Salamanca o Pamplona y el descontento y la preocupación de la población española continuó en aumento ya que veían como una enrome amenaza y desgaste el acantonamiento de más de 65.000 soldados franceses en suelo español, que no terminaban de irse a Portugal, sino que permanecían en el país. A los que había no sólo que aguantar, sino alimentar.

El propio Godoy fue consciente de lo extraño y poco halagüeño de la situación y en marzo del 1808 recomendó a la familia real que se retirase a sus dominios en Aranjuez, como salvoconducto de una posible vía de huida a través de Sevilla y Cádiz hacia América, como hubiesen hecho ya los monarcas portugueses. No obstante, la población, cada vez más hastiada, terminó por rebelarse y se produjo lo que ha pasado a la historia como el Motín de Aranjuez que provocó, a la postre, la caída de Godoy, la abdicación de Carlos IV de Borbón y la subida al trono de Fernando VII de Borbón.

Pero a Fernando VII la ocasión se la pintaban calva también. El 23 de Marzo de 1808 las tropas napoleónicas entraban y ocupaban la ciudad de Madrid al mando del general Murat a quien Fernando VII recibió amistosamente creyendo que el cumplimiento del Tratado de Fontainebleau seguía en pie. No obstante, lo que Napoleón buscaba era que tanto Carlos IV como Fernando VII se reuniesen con él en la ciudad de Bayona, cometido que debía cumplir Murat quien esperaba, erróneamente, que el gobierno de España acabase en sus manos.

El 2 de Mayo abdicaba Carlos IV y la madrugada del 4 al 5 de Mayo lo hacía Fernando VII quien, inmediatamente, escribía a la Junta de Gobierno que había dejado en España para que declarasen la guerra a Napoleón y al Consejo de Castilla para que comenzase a organizar la misma.

La defensa del parque de Monteleón durante el Levantamiento del 2 de mayo en Madrid.13

La defensa del parque de Monteleón durante el Levantamiento del 2 de mayo en Madrid.13

En ese mismo instante comenzaban a llegar las noticias de una sublevación antifrancesa que se había producido el 2 de Mayo en Madrid, concretamente en Móstoles, y que pronto se extendería por todo el país. La Guerra de la Independencia Española había comenzado.

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La Guerra de la Independencia: La guerra de guerrillas.

No vamos a entrar a desgranar todas las fases y pormenores de la misma ya que nos entretendríamos mucho más de lo necesario; lo que vamos a decir es que se trató de una serie de tiras y aflojas entre ambos ejércitos que terminó con la victoria española y la expulsión de los franceses cuyo recuerdo nos queda, por ejemplo, en la cantidad de patrimonio histórico que destrozaron a su paso – y que terminamos de rematar durante la Guerra Civil, pero eso es otro tema que ya tocaremos otro día –. Tras el levantamiento de 1808 en 1810 se produjo una fuerte ofensiva francesa, que pasó a ser una guerra de desgaste entre los años 1811 y 1812 y que terminó por convertirse en una guerra de guerrillas. Y eso, la guerra de guerrillas, es un concepto que aparece en el capítulo. ¿Y qué es la guerra de guerrillas? Ante el hundimiento del ejército español, y ante lo que parecía un camino sin retorno hacia la derrota, se produjo la aparición de numerosas unidades de combate irregulares que se dedicaron a hacer la guerra por su cuenta; algunas lideradas por jefes procedentes del ejército regular y otras, muchas, lideradas por simples civiles que lucharon casi con lo puesto, por defender lo suyo. La guerrillas, además, contaron con varios puntos a favor, como el apoyo de la población que se volcó en echar una mano y, sobre todo, con el conocimiento del terreno en el que actuaban, una enorme ventaja ante un enemigo que sí, estaba mejor instruido y preparado, pero que en ese sentido, estaba perdido. Se estipula que llegó a haber entre 35.000 y 50.000 guerrilleros cuya misión era la desgastar y estorbar todo esfuerzo de los franceses; interceptando correos del enemigo, mensajes y todo aquello que pudiese minarles, como convoyes franceses llenos de enseres, vivieres y armamento, así como atacando unidades pequeñas.

Obviamente, sin la ayuda del ejército regular, las guerrillas no habrían tenido el efecto que tuvieron, pero su labor fue sumamente importante y de gran ayuda ya que lograron desestabilizar al ejército francés. ¿Cómo? Las guerrillas obligaban a los franceses a utilizar parte de sus tropas para perseguirlas, para reabastecerse y no sólo eso, al perder mensajes que interceptaban las guerrillas, se desorganizaban y eran menos eficaces al no tener todas las órdenes al día. Estas tropas que se sustraían para hacer frente a las guerrillas, eran tropas cuyas bajas se notaban en los cuerpos de operaciones, cosa que aprovechaba el ejército regular español. Poco a poco el control francés terminó reduciéndose a las ciudades ya que el campo estaba en manos de las guerrillas.

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El Empecinado

Jefes de guerrilla durante la Guerra de la Independencia hubo varios y famosos;

  • Espoz y Mina
  • Francisco Chaleco
  • Vicente Moreno Baptista
  • El cura Jerónimo Merino
  • Gaspar Jáuregui
  • Díaz Porlier

Y el que a nosotros nos ocupa aquí, pues fue el que apareció en este capítulo; Juan Martínez Díaz, conocido como El Empecinado. ¿Y quién es El Empecinado? Pues fue un militar español considerado un héroe de la Guerra de la Independencia, pese a su final, que nació en el año 1775 en Valladolid y murió en el año 1825 ejecutado en Burgos. ¿Ejecutado si era un héroe? Vamos a hacer un brevísimo repaso por su vida.

Cuenta la historia que el Empecinado decidió luchar contra las tropas francesas tras presenciar en la localidad de Fuentecén, en Burgos, donde residía tras haberse casado con su esposa, cómo un soldado francés violaba a una muchacha, soldado al que dio muerte. No sabemos si esto es cierto o rodea parte de la leyenda, no obstante, lo que sí es cierto es que fue uno de los jefes de guerrilla más activos y que más daño infligieron a los franceses. Organizó una partida de guerrilleros junto con amigos, familiares y vecinos y primero cubrieron la ruta que iba de Burgos a Madrid para pasar a Valladolid posteriormente. Tras perder algunas confrontaciones en campo abierto, fue cuando, dicen, ideó el sistema de guerrillas. En 1809 fue nombrado Capitán de Caballería y era tan famoso y que incluso los franceses nombraron un cargo como “perseguidor en exclusiva del Empecinado”. En el año 1814 fue ascendido a Mariscal de Campo y se ganó el derecho de firmar de forma oficial como “El Empecinado”, y hablaremos de ello en unas líneas.

Sin embargo, no todo en su vida fue gloria. Considerado como un símbolo del liberalismo, con la Restauración Borbónica y la vuelta al trono de Fernando VII el Empecinado fue desterrado a Valladolid. En el año 1820 se produjo el levantamiento liberal del militar Rafael del Riego, que dio paso a lo que se conoce en la historia de España como el Trienio Liberal. Y aunque Fernando VII intentó ganarse pasa sí al Empecinado, éste decidió luchar del bando de Riego y es cuando dicen las crónicas que dijo su famosa frase (refiriéndose a la Constitución de Cádiz de 1812 que Fernando no quería poner en vigor):

«diga usted al rey que si no quería la constitución, que no la hubiera jurado; que el Empecinado la juró y jamás cometerá la infamia de faltar a sus juramentos»

Durante el Trienio Liberal, el Empecinado ostentó los cargos de gobernador militar de Zamora y de Capitán General, sin embargo, llegó 1823 y con él, el fin del Trienio Liberal y el inicio de lo que, también en Historia de España, se conoce como la Década Ominosa o la Segunda Restauración Absolutista (1823-1833) y, con la vuelta de Fernando VII, el Empecinado fue desterrado a Portugal.

El 1 de Mayo de 1824 se decretaba la Amnistía y se permitía al Empecinado acogerse a ella, por lo que decidió regresar a España, sin embargo, por el camino fue apresado por orden de Fernando VII (haciendo aquello de donde dije digo, digo diego) y, aunque el liberal Leopoldo O’Donell lo intentó evitar, el Empecinado acabó ahorcado el 20 de Agosto de 1825. Demasiados enemigos le quedaban en el bando absolutista al que, curiosamente, ayudó en su día a volver al trono. Curiosidades de la historia.

El apodo.

Si buscamos en el diccionario, lo que encontramos es lo siguiente:

empecinado, da

1. adj. Obstinado, terco, pertinaz.

Pero, qué fue antes, ¿el huevo o la gallina? Pues en este caso, es la historia la que nos ha dado la definición y no la definición el personaje histórico. Hoy en día, como acabamos de ver, empecinarse es empeñarse u obstinarse en algo (¿tal vez en no luchar con Fernando VII y en seguir la Constitución de 1814?), sin embargo, y antes de que apareciese en escena histórica Juan Martínez Díaz, empecinado era un apodo que se ganaban los naturales de la localidad de Castrillo del Duero por la abundancia de la pecina (cieno negro) y que lo que venía a designar era una persona sucia, poco cuidada y desaseada, precisamente por la pecina. Pero el Empecinado, por tozudo, cambió su significado.

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Bibliografía:

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Francisco de Goya y el retrato de El Empecinado

Por Lucía López Gavilán.

Francisco de Goya, "Juan Martín Díaz, El Empecinado", 1809, óleo sobre lienzo, 84 x 65 cm.

Francisco de Goya, "Juan Martín Díaz, El Empecinado", 1809, óleo sobre lienzo, 84 x 65 cm.

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- Sé perfectamente quién es usted. Sé que combatió en el Rosellón,que vive del campo en el pueblo de su esposa, que se levantó contra el invasor cuando soldados franceses violaron a una muchacha en el pueblo, que Goya le hizo un retrato.

- ¿Qué quién me hizo qué?

Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) fue un pintor y artista gráfico español. Tras estudiar en Zaragoza se trasladó a Madrid, donde empezó a trabajar para el pintor de corte Francisco Bayeu. En 1770 viaja a Italia, para regresar a Zaragoza pocos meses después. Tres años más tarde contrae matrimonio con Josefa Bayeu, hermana de Francisco Bayeu, para quien Goya ya había trabajado. En 1774 el matrimonio se establece en Madrid y Goya empieza a trabajar para la Real Fábrica de Tapices elaborando cartones.

En 1780 entra, por unanimidad, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1786 es nombrado pintor del rey y en 1789 pintor de cámara de Carlos IV, al tiempo que en el país vecino estalla la Revolución Francesa, con sus proclamas de libertad, igualdad y fraternidad. En esta década, Goya entabla amistad con Gaspar Melchor de Jovellanos y con Juan Agustín Ceán Bermúdez, gracias a los cuales empieza a tener contacto con los círculos de intelectuales e ilustrados españoles y las nuevas ideas sobre educación, política y la lucha por imponer la luz de la razón a la superstición.

En 1807, los franceses entran en España, Carlos IV abdica en 1808 y su sucesor, Fernando VII, ha de exiliarse. El 2 de mayo de ese mismo año tiene lugar el levantamiento de los madrileños contra los invasores, que será violentamente reprimido (los fusilamientos del 3 de mayo), dando comienzo a la Guerra de la Independencia.

Las circunstancias del momento generaron en Goya una profunda contradicción: como liberal e ilustrado, sentía inclinación por el pensamiento francés y los cambios positivos que los franceses podían traer a España; como patriota, era absolutamente contrario a la invasión.

Durante la ocupación francesa, bajo el gobierno de José Bonaparte, mantuvo el cargo de pintor de cámara. En 1810 retrata al nuevo monarca, y continúa retratando a los miembros de la alta sociedad, tanto españoles como franceses, pero la guerra se convierte en el tema central de su obra. No la guerra vista como algo heroico, sino una guerra llena de torturas, violaciones, una guerra atroz y salvaje que desangra al pueblo, y Goya se queda al margen, retrata la crueldad sin tomar partido, no hay vencedores, sólo seres humanos asesinando con suma crueldad a otros seres humanos.

Goya pintó el retrato de El Empecinado en -según la datación más aceptada- 1809, por tanto, cuando los protagonistas de El Ministerio del Tiempo le conocen, en el Madrid de 1808, aún no había sido retratado por el genio de la pintura. Los motivos para datar la obra en 1809 son dos: el primero de ellos, el uniforme que Juan Martín Díaz viste en el cuadro, de capitán, cargo que mantuvo desde su nombramiento en abril de 1809 y hasta septiembre de 1910, en que fue ascendido a brigadier. El segundo motivo es que tanto Goya como el Empecinado estuvieron a principios de 1809 en la misma zona libre de franceses.

Del retrato, de tres cuartos sobre fondo neutro, destacamos el rostro, que se gira hacia el espectador, con una mirada valiente y decidida que describe perfectamente al Empecinado.

Con la Restauración de Fernando VII, Goya es acusado de “haber aceptado empleo de parte del usurpador” y debe comparecer ante la Inquisición por la “obscenidad” de La maja desnuda. Finalmente es exculpado, y pinta entonces, buscando ganarse el favor del nuevo rey, El 2 de mayo de 1808 en Madrid (La carga de los mamelucos) y Los fusilamientos del 3 de mayo, sus dos conocidos lienzos sobre el levantamiento de los madrileños contra los franceses.

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Velázquez y Las Meninas

Por Lucía López Gavilán.

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- Son ellos, son exactamente ellos. Es muy bueno.

- No va a ser bueno el jodío, es Velázquez.

Diego Velázquez, "Las Meninas" o "La familia de Felipe IV", 1956, óleo sobre lienzo, 318 x 276 cm.

Diego Velázquez, "Las Meninas" o "La familia de Felipe IV", 1656, óleo sobre lienzo, 318 x 276 cm.

Diego de Silva Velázquez (1599-1669) fue el pintor más importante del Barroco español. Artista genial y muy precoz, en 1617 era ya maestro pintor, con una técnica magnífica y una gran personalidad. En 1627 es llamado a la capital por el conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV, para hacer un retrato del monarca. El rey quedó tan satisfecho que, no sólo le nombro pintor de corte, si no que decretó que sólo Velázquez podía retratarle. A partir de este momento, la producción de Velázquez se centró en el retrato, abandonando los bodegones y reduciendo mucho su producción de obra religiosa, mitológica e histórica. Sus retratos se caracterizan por una naturalidad y vitalidad poco habituales hasta el momento, pero sin restarles grandiosidad y dignidad -llegando hasta el extremo de retratar a los bufones de la corte como personas merecedoras de dignidad, y no como monstruosos divertimentos-. Podemos comprender sin problemas que el Ministerio del Tiempo le haya elegido como autor de sus retratos robot, a mí no se me ocurre una opción mejor.

Cuando los agentes del Ministerio van a buscarle para solicitar sus servicios, nos encontramos a Velázquez pintando Las Meninas o La familia de Felipe IV. Era el año 1656* y Velázquez llevaba a cabo el que ha sido declarado por muchos como el mejor cuadro de la historia. Considerado a veces un “cuadro imposible” debido a su composición, lo que sí es cierto es que se trata de un cuadro ambiguo y muy complejo. ¿Está Velázquez retratando a los reyes (que vemos reflejados en un espejo) y la infanta y sus damas han interrumpido en la habitación? ¿O son las ellas las protagonistas del lienzo y los reyes los que se han acercado a cotillear la escena?

En la serie, el cuadro que vemos es exactamente Las Meninas, tal y como lo conocemos, y entramos en la escena unos minutos antes de que lo haga Velázquez. Ajenos a la anacrónica visita, la infanta juega con el perro y las damas y el resto de personajes se van colocando en las posiciones que deben ocupar. La puerta del tiempo es justamente la puerta que está detrás de Velázquez, lo que nos permite ver el lienzo y la escena justo desde la perspectiva contraria, el otro punto de vista de uno de los cuadros más famosos de la historia del arte.

Como último detalle, ¿os habéis fijado en el libro que tiene Velázquez durante el desayuno? ¡Es un libro sobre Picasso!, y momentos más tarde le vemos dibujando, nada más y nada menos, que un bodegón cubista.

*y aquí no tengo claro si se trata de un error de guión o que no he terminado de entender cómo funcionan el avance de las líneas temporales de las diferentes las puertas, pero el personaje de Cayetana dice que contrató a Velázquez en 2013, estando su línea temporal en el año 1634, y que ahora, 2015, su línea temporal está en 1636, y eso es veinte años antes de Las Meninas.

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Bibliografía (para Goya y Velázquez).

  • GLENDINNING, Nigel, Franciso de Goya y Lucientes, de la Enciclopedia Online del Museo del Prado.
  • HAGEN, Rose-Marie & Rainer, Goya, Köln, 2005, Taschen.
  • CHILVERS, Ian, Diccionario de arte, 2007, Madrid, Alianza Editorial.
Historia 2.0

2 comments

  1. Francisca 17 marzo, 2016 at 12:49 Responder

    Hola.
    lo primero es felicitaros, acabo de encontrar el blog y tras leer el primer post sobre el ministerio ya tenéis una fan más, me encanta como explicáis los momentos históricos de la serie.
    lo segundo, sobre la entrada por una de las puertas a ver las menina, la puerta da a 1656 momento en el que velazquez las esta pintando, pero ya velazquez forma parte del ministerio…como yo lo veo, van a ver pintar al velaquez del futuro (1656), no al velazquez con la edad que tiene en el ministerio (1636)….no se si me explico…total, que enhorabuena por los post

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