Dawn Fraser fue una nadadora australiana, medallista olímpica y primera mujer en conseguir nadar los 100 metros libres en menos de un minuto, estableciendo un récord mundial. Entre los años 50 y 60 del siglo XX dio que hablar tanto por sus éxitos como por sus polémicas.

Dawn Fraser en Roma 1960

Empezó con la natación como recomendación médica para combatir el asma. Tenía un hermano que ya la practicaba y que murió cuando ella tenía 13 años. Vivían en los alrededores de Sidney, pero se trasladó a Adelaida cuando el entrenador Harry Gallagher la descubrió.

Inició su carrera de éxitos en su Australia natal, donde ganó varios campeonatos provinciales y batió el récord mundial de 100 metros libres en el Nacional con 1 minuto y 4 segundos, aun por encima de la que sería su mejor marca.

Participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956 rivalizando con otra australiana a quien había vencido en el Nacional: Lorraine Crapp. En ellas ganó el oro y mejoró su marca en dos segundos. Las siguientes olimpiadas fueron en Roma en 1960, donde volvió a ganar el oro en los 100 metros y fue la primera mujer en conseguirlo dos veces seguidas.

En 1962 logró pasar la barrera del minuto y hacer los 100 metros en 59,9, pero consiguió su mejor marca a principios de 1964, en Sidney, con 58,9 segundos. Ninguna otra mujer conseguiría superarla hasta 1972. Sin embargo, entre ese hito y los siguientes Juegos Olímpicos —los de Tokio de 1964—, tuvo un accidente de coche en el que murió su madre y ella se lesionó la espalda y el cuello. Pudo recuperarse y participar en las olimpiadas, pero en ellas fueron notables sus escándalos.

El equipo australiano decidió que los competidores en las primeras pruebas no debían desfilar en la inauguración para poder descansar apropiadamente, y ella estaba entre esos participantes. Pero Dawn contradijo las órdenes, se escapó de la Villa Olímpica y desfiló en la ceremonia.

Dawn Fraser en Tokio 1964

En esa misma competición llamó la atención por llevar el bañador de un fabricante rival al del oficial de su equipo porque estaba más cómoda. Allí volvió a ganas el oro por tercera vez, aunque hizo una marca algo superior a la suya personal; 59,5 segundos. Pero todavía le quedaba un último escándalo: tras la ceremonia de clausura, Dawn se volvió a escapar con unos amigos y se corrió una juerga que terminó con ella detenida de madrugada intentando robar una bandera japonesa del Palacio Imperial —hay que decir que el propio Emperador se la regaló después—. Pero, aunque las autoridades japonesas fueran benevolentes, las australianas se avergonzaron profundamente de su comportamiento y le impusieron una sanción de 10 años sin competir que terminó con su carrera. En ese momento tenía 27 años.

Marta Elías Viana

Cuéntanos que opinas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies