Delos, cuna de dioses

Hoy nos vamos de visita a una isla desierta, árida, ventosa y llena de bichos. ¿Suena poco apetecible? Espero que cuando terminéis de leer esta Cápsula cambiéis de opinión. Viajamos hasta las Cícladas, en el Egeo. Muy cerquita de Mikonos. Sabemos que es preciosa y que, además de Historia, también tiene playas, tiendas y vida. ¡Resistid la tentación! Merecerá la pena.

Navegamos hasta Delos, una islita de 3,5 km² coronada por un pequeño monte de 113 m, el monte Cinto, y con una sola ciudad en el noroeste. Su puerto es pequeño y poco preparado, y con viento no se puede llegar. Y, sin embargo, fue uno de los lugares más sagrados de la Antigua Grecia. En esta isla, según la mitología, nacieron Apolo y Artemisa.

Delos. Foto de Marta Elías.

La leyenda

Vamos a sintetizar un poco las versiones de los mitos entorno a Delos y nos quedaremos con la más popular para esta Cápsula. Zeus, que perseguía a todo aquel o aquella de quien se encaprichara, acosó a Asteria, hija de los titanes Ceo y Febe, hasta tal punto que se tiró al mar para que no la tomara y se convirtió en la isla errante de Ortigia.

Giulio Romano, "El nacimiento de Diana y Apolo", 1530-40. Castillo de Windsor.

Quién sí tuvo relaciones con Zeus y quedó embarazada fue la hermana de Asteria, Leto. Pero Hera, la legítima y celosa mujer del rey de los dioses, prohibió que Leto diera a luz en tierra firme, continental o insular. Por ello, ningún lugar la acogió salvo la isla errante de Ortigia, que no era técnicamente “tierra firme”. Además, Hera prohibió a Ilitia, la diosa de los nacimientos, asistir en el parto a Leto. La parturienta tuvo que esperar nueve días y nueve noches bajo una palmera, junto a un estanque, hasta que Hera permitió el nacimiento. Primero llegó Artemisa y ésta ayudo a venir al mundo a su hermano Apolo. En ese momento, unos cisnes dieron siete vueltas alrededor de la isla, que Zeus ancló al fondo del mar con cuatro pilares en agradecimiento y pasó a llamarse Delos, «la brillante»[1].

Continúa el mito con que la isla, sabiendo lo pequeña y pobre en recursos que era y ante la posibilidad de que Apolo la despreciara, le hizo prometer a Leto que su hijo construiría allí un oráculo y ella —la isla— transmitiría desde allí el mensaje de los dioses.

Los primeros vestigios de ocupación

Los restos más antiguos se remontan a entre el 3000 y el 2000 a. C. Para la época micénica parece que ya existía un santuario, pero los hallazgos hacen suponer que la ocupación de la isla fue interrumpida. Hacia el siglo VIII a. C., durante la etapa arcaica griega, Delos ya era un importante santuario de Apolo. En los siglos siguientes se construyeron algunos de los monumentos que aún podemos ver hoy y de los que hablaremos un poco más adelante.

Era entonces un punto de reunión de los jonios y se celebraba un festival estacional coincidiendo con el final del invierno. De esta sencilla fiesta pasó a albergar las importantes fiestas delias, que reunían a gente del ática y de Asia menor y que incluían certámenes de baile y canto y competiciones deportivas[2]. Pero esta actividad entró en decadencia durante la Guerra del Peloponeso.

La Liga de Delos

No podemos entrar a detallar aquí los dos grandes conflictos de la Grecia Clásica, así que resumiremos mucho. Las Guerras Médicas unieron a las polis griegas contra los persas en la Liga Helénica, pero tras expulsarlos, las tensiones entre Atenas y Esparta comenzaron a crecer. Esta Liga no incluía ni a isleños ni a los jonios de Asia Menor —más vulnerables a la invasión persa por su posición— porque se les podía garantizar protección. Los espartanos entonces se retiraron de la Liga Helénica y fundaron la del Peloponeso. Atenas, por su parte, fundó la Liga de Delos en el 447 a. C., esta vez sí, incluyendo a isleños y jonios, que además tenían mucho peso en ella.

La Guerra del Peloponeso enfrentó más adelante a estas dos ligas, la del Peloponeso y la de Delos, lideradas respectivamente por Esparta y Atenas. Éste última era superior en el mar, pero las nuevas invasiones persas en Asia menor la debilitaron y acabó perdiendo la guerra. Pero nos centraremos en la isla en sí. Como hemos dicho, durante este conflicto las festividades y actividades sociales y religiosas entraron en declive. Los atenienses purificaron la isla, sacaron las tumbas y prohibieron nacer o morir en ella, teniendo que trasladarse a la vecina isla de Rinia. Un poco más adelante planearon también evacuar a la población ante el avance persa. Sin embargo, los persas respetaron la isla por su carácter sagrado y dejaron volver a sus habitantes.

El fin de la vida en la isla

Delos recuperó la normalidad, pero el dominio ateniense se acentuó hasta el punto en que los isleños pidieron a Filipo II de Macedonia[3] su intervención ante las intromisiones de Atenas en los asuntos del santuario.

Tras la muerte de Alejandro Magno, durante el periodo helenístico, la isla fue independiente y gozó de un periodo de abundancia y riqueza. Recordemos que no hay nada en ella y todos los suministros debían importarse, pero recibía ofrendas y tesoros de todas partes y los gobernantes de distintos reinos levantaban edificios públicos y viviendas lujosas. Además, por su céntrica posición, se convirtió en un importante enclave comercial y se llenó de mercaderes, sobre todo procedentes de la península itálica.

Tras la conquista de Roma, que devolvió la isla al control ateniense, se expulsó a los residentes y su componente religioso se perdió en favor del económico. Se favoreció la condición mercantil declarándola puerto franco. De haber sido epicentro de un culto a Apolo y sede de certámenes deportivos y culturales pasó a albergar ferias de venta de esclavos.

La decadencia de la isla llegó a su fin con las Guerras Mitridáticas, que enfrentaron a Roma contra el rey Mitrídates VI del reino de Ponto[4]. Delos fue devastada y ya no volvió a recuperarse.

El yacimiento

En la parte oeste de la isla, coincidiendo con el área donde se ubicaban los primeros pobladores micénicos, se levantaron no uno, sino tres templos de Apolo. Sin embargo, el más grande de ellos no se llegó a terminar. Las obras, que comenzaron en el 478 a. C., se interrumpieron cuando Atenas se llevó de allí el tesoro de la Liga de Delos, y aunque las retomaron un siglo después, quedó inconcluso.

La mayor parte de lo que vemos es del siglo VI a. C. en adelante. Las excavaciones comenzaron en 1873 por parte de la Escuela Francesa de Atenas, que ha llevado a cabo otras campañas allí a lo largo del siglo XX. Sin embargo, no fue hasta 1990 cuando se incluyó a Delos como Patrimonio de la Humanidad.

Algunas de las cosas destacables que podemos ver allí son:

  • La estatua de Apolo, conservada dentro del Museo de la propia isla.
  • Los leones, una avenida guardada por éstos que llegaba hasta el lago sagrado —que ya no existe—.
  • La única palmera de la isla, donde la leyenda cuenta que nacieron Artemisa y Apolo.
  • El templo de Isis, en la ladera del monte Cintio.
  • La casa de Dionisio, una residencia privada del siglo II a. C. que conserva un mosaico del dios en el suelo.

Pero vale más una imagen que mil palabras, así que os dejamos con unas cuantas fotos. Si vais a visitar Delos en breve, ¡acordaos de nosotros! Estaremos muriéndonos de envidia.

Notas

[1] En otras versiones encontramos variantes como que es Poseidón quien hace emerger la isla con su tridente, que Zeus la ancló al fondo con cadenas, o que los demás lugares no dejan parir a Leto por miedo a Hera y no por prohibición.

[2] Estas fiestas las habrían instaurado los atenienses en conmemoración del regreso sano y salvo de Teseo desde Creta. Era una excusa para controlar políticamente la isla en un momento en el que, a raíz del componente religioso, Delos había comenzado a crecer también en el ámbito mercantil y a convertirse en un punto estratégico.

[3] Que, como ya sabréis, era el padre de Alejandro Magno.

[4] Periodo muy conocido que involucra a personajes como Sila y Cneo Pompeyo pero con el que, desafortunadamente, no podemos extendernos en esta ocasión.

Bibliografía

  • Gomez Espelosín, Francisco Javier: Historia de Grecia antigua. Madrid, Akal, 2001.
  • Plácido, Domingo: «La Pentecontecia». Historia del Mundo Antiguo, Grecia, 24. Madrid, Akal, 1988.
  • Hernández de la Fuente, David: «Delos, la isla de Apolo». Historia National Geographic, 36 (2007), pp. 62-72.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

Elías Viana, Marta: Delos, cuna de dioses (13 de febrero de 2018) Historia 2.0. [Blog] Recuperado en: http://historiadospuntocero.com/delos-cuna-dioses [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

 

Marta Elías Viana

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