El Políptico de Gante, la obra de arte más robada de la historia

¿Cuántas veces puede ser robada una misma obra de arte a lo largo de la historia?

Es más, ¿Cuántas veces se puede robar una obra de arte formada por tablas de madera que pesan entre 60 y 100 kg y que cuando se disponen juntas miden más de 4 metros?

Sin duda parece casi imposible que con tales características una obra pueda ser fácilmente sustraída de su lugar de exposición, sin embargo, El Políptico del Cordero Místico o Políptico de Gante, pintado en el siglo XV por los hermanos Van Eyck, ha sido robado en su totalidad o parcialmente más de diez veces, convirtiéndose en la obra de arte más robada de la historia.
Las peripecias que estas tablas han vivido desde su creación en el S.XV son dignas de una novela de ficción y desde luego no dejarán al lector indiferente.

Pero vayamos por partes.

La obra y sus autores

El Políptico del Cordero Místico es un óleo sobre tabla, cuyo lugar original, y para el que fue creado, es la catedral de San Bavón de Gante, en Bélgica, concretamente para la capilla de la familia Vijd que fueron quienes financiaron y encargaron el proyecto.

Detalle de la tala de la Virgen.

Para tales fines se contrata al pintor Hubert Van Eyck en 1424.
Hubert, junto a su hermano Jan fueron los representantes más importantes de la pintura primitiva flamenca, destacando entre ambos hermanos Jan, autor de obras tan conocidas como La familia Arnolfini o la Virgen del Canciller Rolin. Aunque no fueron los inventores del óleo, sí son considerados maestros del mismo, perfeccionando la técnica y popularizándola entre los artistas de la época.
Aunque las fechas no son muy concretas se sabe que Hubert Van Eyck fallece en 1426, haciéndose cargo de la obra su hermano Jan.
Los estudiosos no se han puesto de acuerdo en cuanto a qué partes pintó Hubert y cuales su hermano y tampoco hay certeza de si Jan respeto el proyecto original o lo modificó. Lo que sí sabemos es que la obra se terminó completamente en 1432.
En 1823 durante una restauración se descubrió una inscripción que decía que Hubert Van Eyck había comenzado la obra y que Jan “segundo en el arte” la había continuado.

“Pictor Hubertus Eyck maior quo nemo repertus
Incepit pondusque Ioahannes arte secundus
(frater)perfecit Iodoci Vyd prece fretus
Versu secta mai vos collocat acta tueri”

El políptico está formado por 12 tablas pintadas tanto en el anverso como en el reverso.
Sus dimensiones son de 350 x 461 cm cuando está abierto y de 350 x 223 cm cuando tiene las alas cerradas.
Sigue un programa iconográfico concreto y algún halo de misterio muy propio de los artistas de la época.
Según podemos ver en la imagen, las tablas representarían lo siguiente en el anverso de la obra:


En la parte superior
1- Adán
2- Grupo de ángeles cantores
3- Virgen María
4- Cristo en Majestad
5- San Juan Evangelista
6- Otro grupo de ángeles cantores
7- Eva
En la parte inferior
8- Los jueces justos
9- Los caballeros de Cristo
10- La adoración del Cordero Místico
11- Ermitaños y peregrinos
12- Ermitaños y peregrinos

En la parte superior el centro de atención es un Cristo en Majestad con todo detalle, en general, podemos ver una maestría en la pintura digna de admirar. Los ángeles cantores visten a la usanza de la época.
A lo largo de las tablas se disponen fragmentos del Antiguo Testamento.
Se puede ver un realismo en las figuras no visto hasta ahora, y sobre todo si nos fijamos en Adán y Eva, muy lejos de estar idealizados.

Detalle de la figura de Adán.

En el remate de la tabla se disponen pequeñas pinturas de Caín y Abel (encima de las figuras de sus padres, Adán y Eva).

En la parte inferior del Políptico (tablas 8 a 12) destaca la tabla central y la que da nombre a la obra: la adoración del Cordero Místico que alude a pasajes del Apocalipsis. En el centro vemos la adoración del Cordero rodeado de los ángeles que portan los elementos de la Pasión, la Paloma y la fuente de la vida un poco más abajo. Tomando la fuente de la vida como referencia podemos ver grupos de fieles alrededor, a la izquierda los profetas, papas, obispos y confesores; a la derecha con mantos blancos los apóstoles canónicos y San Pablo. Detrás de estos, a la derecha las vírgenes y las santas y a la izquierda los mártires.
Se entremezclan otros personajes como Virgilio o el Rey David.
Las tablas 11 y 12 representan a los peregrinos y ermitaños, destacando con manto rojo San Cristobal.
Las tablas de la izquierda (8 y 9) son los Jueces Justos y los Caballeros de Cristo. La tabla de los Jueces Justos no es la original, si no una copia de 1934, pero de eso hablaremos más adelante.
Continuando con la presentación del Políptico, toca ahora hablar de las tablas del reverso, es decir, cuando está cerrado.


13- Sibila Eritrea
14- Sibila Cumana
15- Profeta Zacarías
16- Profeta Miqueas
17, 18, 19 y 20- La Anunciación
21-Joos Vijd (el donante)
22- San juan Bautista
23- San Juan Evangelista
24- Elizabeth Borluut (esposa de Joos)
Las figuras que aparecen en el reverso de la tabla se representan con una plasticidad que las hace escultóricas, sobre todo en las figuras de la parte de abajo (los donantes y los “juanes”) que aparecen en hornacinas con arcos y columnillas. Este tipo de pintura se desarrollará a lo largo de todo el S.XV.

El tesoro nacional de Gante. Napoleón y los primeros robos.

Una vez presentada la obra y analizado su contexto podemos entender la magnitud de la misma.
Se convirtió en un símbolo tanto para la ciudad de Gante como para Bélgica, y a la vez un bien codiciado por muchos.
Existen varias copias. La más importante la encargada por Felipe II al pintor Coxcie para la Capilla del Alcázar de Madrid y que hoy se encuentra dispersada por varios países tras ser sacada del país en época napoleónica.
El Políptico del Cordero Místico fue robado, expoliado, falsificado, modificado, separadas sus tablas, tomado como botín de guerra y una serie de peripecias que vamos a relatar a continuación.
El 6 de mayo de 1432 fue la fecha en la que se dispuso, ya terminada, la pintura en la capilla de los Vijd.
Estuvo tranquila y pudo ser admirada hasta el S.XVI, concretamente hasta 1566 fecha en la que los calvinistas quisieron quemar la obra. Era una época de disturbios protestantes (que regían la ciudad) conocida como la Iconoclasia de Gante. Los protestantes no veían con buenos ojos las obras que adoraban los católicos pues creían que no sabían distinguir entre lo que estas representaban y la imagen en sí, violando así uno de los diez mandamientos.
Como estaban ya empezando a tomar represalias por toda la región, los guardias católicos de la ciudad escondieron la obra en la torre de la misma iglesia, trasladándola posteriormente al ayuntamiento en dónde permanecería escondida hasta 1584. Es en esta fecha cuando pasa a gobernar la ciudad Alejandro Farnesio, de la rama de los Habsburgo y ferviente católico, que devuelve la obra a su lugar de origen.
La región de Flandes era codiciada por muchos imperios y se veía inmersa siempre en diferentes contiendas.
En el S.XVIII comenzó la era del Sacro Imperio Germánico, y el turno de Jose II de Bohemia y Hungría. Este emperador era un fiel seguidor de las ideas ilustradas y como tal, anteponía la razón a la fe. Condenaba el fanatismo religioso, pero era permisivo con aquellos que profesaban una religión en su justa medida, después de todo se había criado en un ambiente católico. Comenzó a secularizar monasterios y abadías y la mayoría de las obras con temática católica fueron trasladadas a museos, para que perdiesen ese componente religioso y solo fuesen admiradas por su destreza artística.
En un viaje a Gante, en 1781, visita la Catedral. Comprendía que el retablo era una atracción y un lugar hacia el que la gente peregrinaba, por lo que decidió conservarlo en su lugar de origen. Sin embargo, vio un realismo exacerbado en los desnudos de Adán y Eva que no representaba para nada el ideal clásico y escandalizado mandó cubrir sus cuerpos.
Ante sus amenazas el obispo decide esconder las tablas de Adán y Eva y años después (nada menos que 80) se encargarían unas copias exactas pero con los cuerpos de los “primeros hombres” cubiertos con pieles de oso.

Así permanecería durante trece años, y entonces… empezaron a sucederse los  robos.
A finales del S.XIX los ecos de la revolución francesa resonaban en toda Europa. Si creíamos que Hitler fue el mayor expoliador de obras de arte de la historia, Napoleón no se quedó atrás.
El absolutismo había acabado y la idea de que las obras de arte eran solo para unos pocos privilegiados se disipó; con esto, comenzaron los robos por parte de los ejércitos y el expolio de toda clase de objetos y obras de arte por Francia y por el resto de Europa.
La idea de Napoleón era construir un gran museo en París dónde exhibir las mejores obras de arte de la historia (lo que sería posteriormente el Louvre), ya se encargaría él de conseguirlas. Se llevó obras de toda Italia (Miguel Ángel, Tiziano, Veronés, Leonardo …) llegando incluso a apoderarse de los caballos de bronce que remataban la basílica de San Marcos. También el Laoconte y el Apolo de Belvedere. Se apoderó de antigüedades de Grecia, Turquía y Egipto. Europa central no se salvó tampoco; Desde Alemania por ejemplo, se fueron a París más de 1000 pinturas.
El 20 de agosto de 1794, los ejércitos se llevaron de San Bavón los paneles centrales del Políptico, no se llevaron los paneles de Adán y Eva ni tampoco el resto de las alas.
Se trasladaron a París dónde se expusieron en el pretencioso museo siendo la mayor atracción de todos los visitantes.
En 1802 el nuevo conservador del Louvre se pregunta el por qué de que no estuviese completo el retablo e intenta negociar con el obispo de Gante para obtener las tablas que le faltaban, no llegando a un acuerdo en ningún momento.
Mientras tanto, la fama del retablo crecía siendo codiciado por emperadores, gobiernos y coleccionistas privados. Gante además renacía de sus cenizas y se convertía en una de las regiones más importantes de la zona.
En el 1810 los ejércitos destruyen Brujas, y a su vez la tumba de Van Eyck, llevándose para el ya Louvre La Virgen del Canónigo Van Der Paele.
En 1815 Napoleón es derrotado y con su caída vuelve al trono Luis XVII. El recién nombrado rey de Francia decide devolver a Gante su tesoro nacional , a pesar de que mayoría de obras de arte no se  devolvieron (y continúan hoy en el Louvre), en este caso, el monarca decidió hacer  una excepción con el Políptico, dado que en su exilio la ciudad de Gante lo acogió salvándole de una muerte segura y este era su pago por tan alto favor.
Por fin el Políptico del Cordero Místico volvía a lucir en el lugar para el que fue creado.

Detalle de los ángeles cantores.

¿Cuánto tiempo permanecería allí tranquilamente?
Pues nada menos que… un año, porque en 1815 volvieron a sucederse unos insólitos hechos.
El 19 de diciembre de 1816 mientras el obispo de Gante estaba de viaje, el vicario general llamado Le Surre, roba los seis paneles de las alas laterales del políptico (recordemos que aunque hay 8 paneles laterales, Adán y Eva seguían escondidos) para venderlos al mayor traficante de arte que existía en el momento: Lambert-Jean Nieuwenhuys por la módica cantidad de 3000 florines. Este, a su vez, los vendió al coleccionista de arte Edward Solly por 100.000 florines. El negocio les había salido redondo.
Son muchas las incógnitas de este robo, pero sobre todo el pensamiento de que el vicario no pudo actuar solo. En el S.XIX y con los medios que tenían, sacando de la iglesia unas tablas de grandes dimensiones que pesaban entre 60 y 100 kg.
Se dice que Nieuwenhuys ya había traficado años antes con la copia de Coxcie para Felipe II (que le había comprado a un soldado francés que a su vez también la había robado) y había vendido las tablas sueltas haciéndolas pasar por originales.
Toda una mafia dedicada a estos menesteres, pero no acaba aquí el culebrón.
Solly, el coleccionista que había comprado las alas laterales, poseía en su residencia de Berlín una vasta colección de arte. Esta colección fue comprada en 1821 por el rey de Prusia Federico Guillermo III con la idea de crear un museo que albergase las mejores obras de arte de Europa, teniendo como pieza clave las tablas del Políptico.
En 1822 los paneles que quedaron en la catedral sufrieron los daños de un incendio que se declaró en la misma, por lo que tuvieron que ser limpiados y restaurados; es entonces cuando se descubre la inscripción acerca de Hubert y Jan de la que hemos hablado al principio del artículo.
Volviendo al rey de Prusia, en 1830 construye la Königliche Gallerie de Berlín, el museo que albergaría su ansiada colección y su pieza estrella: las tablas de Van Eyck. Es en ese momento cuando se decide cortar las tablas longitudinalmente para que se pudiesen ver a la vez el anverso y el reverso, mutilando para siempre la obra y arriesgándose a una destrucción de la misma.
Por otra parte, en 1861, el gobierno belga (pues en esa época Gante pertenecía a Bélgica desde que se independizó de Holanda en 1830) convence a los religiosos para que dejen exponer las tablas de Adán y Eva en Bruselas pagándoles 55.000 francos.
A cambio para poner en la Iglesia, les ceden las copias de los paneles centrales de Cocxie y mandan hacer unas copias de los de Adán y Eva, esta vez vestidos -como lo había pedido años antes José II de Bohemia y Hungría- por si acaso, que más vale prevenir que curar.

Las peripecias durante las dos guerras mundiales y el robo de Los Jueces Justos.

De nuevo nos encontramos el políptico desperdigado, mutilado y fuera de su sitio y aquí no acabará todo…
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial Europa se encontraba inmersa en un conflicto sin precedentes. Como no, las obras de arte comenzaron a convertirse en botín de guerra y en preciados tesoros según para qué naciones.
El ejército ruso saqueó en 1914 el Museo de Lemberg (en el lado ruso de la frontera con Alemania) y trasladaron sus más de 30000 obras a San Petersburgo con el pretexto de salvarlas de la guerra. Una vez más, jamás fueron devueltas.
Los belgas, que debieron pensar: “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Comenzaron a preocuparse por sus obras de arte y en especial por su adorado Van Eyck, bueno, de lo que quedaba de él en Gante …
Ante estos temores, el canónigo Van der Gheyn decide esconderlo en el palacio episcopal y trasladarlo desde ahí a casas particulares con nocturnidad y alevosía. La dificultad del traslado de semejantes paneles en peso y tamaño se la puede imaginar el lector, pero consiguieron meterlos en cajones de madera y camuflarlos en un carro de comerciante con el que cruzaron las calles de la ciudad. Prepararon además documentaciones falsas por si venían los enemigos a preguntar por las tablas, que fuese creíble que, en teoría, la obra había salido del país viajado concretamente a Inglaterra hasta el fin del conflicto.

Los alemanes creyeron la historia, pero en 1918 comenzaron a ocupar y saquear casas en la región de Gante. Ante el temor de un descubrimiento de las pinturas en las casas de los vecinos en las que estaban escondidas, el canónigo se vio en la obligación de trasladar de nuevo las tablas, en este caso a la iglesia de San Esteban, más al norte.
El 11de noviembre del 1918 la guerra había terminado, y traía una buena noticia para el tesoro de Van Eyck: la firma el Tratado de Versalles en 1919 que en una de sus cláusulas obliga al gobierno alemán a traer desde Berlín las tablas centrales del Retablo.

¿Suponía esto que por fin, tras años de idas y venidas, el Políptico volvía a su lugar de origen y podía “descansar” en paz?
No por mucho tiempo… en la década de los 30, una nueva entrega de “polis y cacos” se desarrollaría en la Catedral de San Bavón.
En 1934 roban la tabla de Los Jueces Justos, la del extremo izquierdo del políptico, cuyo reverso coincide con San Juan Bautista. Si recordáis, las tablas habían sido cortadas longitudinalmente en 1830 por el rey de Prusia, así que los ladrones mandan una carta y piden un rescate para las tablas con instrucciones más que precisas del método y modo de pago. Un millón de francos belgas y entregarán la grisalla de San Juan.


El obispo no acepta condiciones y comienzan las negociaciones de rescates y recompensas para la recuperación de las tablas.
Llegan a un acuerdo para la devolución del San Juan, la entrega se hace anónimamente y los policías encuentran la tabla en la estación de tren en una consigna.
Pero tras varias cartas y mensajes secretos a través de los anuncios por palabras de un periódico local, los ladrones deciden dejar de negociar y anuncian que jamás se volverá a ver la tabla de los Jueces Justos, y así fue, pues a día de hoy todavía se desconoce su paradero.
El 25 de noviembre de 1934, James Goedertier, un agente de bolsa de Gante, confiesa a su abogado en su lecho de muerte ser el ladrón del cuadro. Da instrucciones precisas, pero como si de una película se tratara, ya débil y con su último aliento las palabras no eran del todo inteligibles.
Efectivamente en su despacho se hallaron las notas de rescate y una llave que no encajaba en ninguna cerradura.
Tras años de investigación, en 1937 se declara culpable a Goedertier, pero sin resultados positivos en la búsqueda de la tabla, por lo que el caso se da por cerrado y la tabla se da por “perdida”. Cabe preguntarse si el abogado dijo toda la verdad o aprovechó las circunstancias para hacerse con la tabla, ya fuere para venderla o para su uso y disfrute.
En 1939 se encarga una copia al falsificador Jef Van der Veken (usando la de Coxcie como modelo) aunque cambió un par de cosas, entre las más destacables le puso a uno de los jueces la cara del monarca Leopoldo III.

Van der Veken pintando su copia.

Se ha llegado a pensar que Van der Veken pudo estar relacionado con el robo.
En 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial y aparece el dictador Hitler ansioso como lo fuera Napoleón de poseer la mayor colección de obras de arte del mundo.
Cuando en 1940 las tropas alemanas entran en Bélgica de nuevo los altos cargos eclesiásticos deben tomar medidas para conservar y proteger su más preciado bien artístico. Es enviado a Francia, al castillo de Chateau de Paul, e hicieron muy bien, porque Goebbels envía a Khol a Gante en busca de la obra.
En 1942 los nazis encuentran la obra en el castillo y la trasladan a Vichy, allí es confiscada por Himmler. La obra pasa entonces a estar en paradero desconocido.
En 1943 en EEUU, un grupo de hombres y mujeres comprometidos con el arte y el patrimonio, tras hacer una propuesta a Roosevelt (presidente en ese momento) crean una unidad para proteger, rescatar y cuidar las obras de arte del expolio nazi bajo las órdenes de Eissenhower: la Unidad de Investigación contra el expolio artístico, más conocida como “Monuments men”, cuyo líder sería George Stout.

Obras de arte en la mina de Altausse tal cual las encontraron.

Había muchos rumores de dónde podía estar el políptico, se barajaba Munich, España, Suiza y una mina de sal en las montañas de Austria en el pueblo de Altaussee.
En 1945 Robert Posey y Lincoln Kirstein encabezarán la operación para la recuperación de las obras de arte retenidas en las minas de Altausse, una vez corroborado que allí escondían tesoros.
El acceso era dfícil, era una zona en mitad de las montañas y nevada, para más Inri, las minas se hallaban rodeadas de bombas tanto en el interior como en el exterior. Los soldados que custodiaban la mina tenían orden de accionar las bombas ante el más mínimo peligro de ser descubiertos por los Aliados. Esto ponía en peligro toda la operación.
Los ejércitos desviados por Patton en abril del 45 se aproximaron a la mina por la noche y la tomaron por sorpresa. Al verse rodeados, los soldados alemanes detonan seis bombas a la entrada de la mina, rindiéndose inmediatamente después, los americanos lograron apresar a Karl Kaltenbrunner (que quería escapar) juzgado posteriormente en el juicio de Núremberg.

Rescate del Políptico en la mina de Altausse.

Posey y Kirstein se hallaban a escasos metros y se apresuraron a llegar a la mina, después de toda la noche quitando los escombros y con el miedo a que el interior estuviese dañado por las bombas, lograron pasar y descubrir lo que allí les esperaba: algo más de 10000 obras de arte (les llevó cuatro días hacer el recuento) en su mayoría óleos y esculturas (Van Eyck, Tiziano, Rembrandt, Rubens…), y sobre cuatro cajas de cartón vacías… el Políptico de Van Eyck.
Posteriormente se supo que el políptico había estado en París y más tarde en Baviera, dónde de le habían dado unos retoques.
De Altausse lo trasladaron a Munich y allí Eissenhower fletó un avión para devolverlo a Bélgica custodiado por Posey.
Aquí asistimos al último problemilla con nuestra obra de cabecera.
Con el aeropuerto atestado de autoridades y ciudadanos esperando en Bruselas el retorno de la pieza, una tormenta impidió que el avión llegase a Bruselas y obligó al piloto a realizar un aterrizaje de emergencia en un aeródromo a una hora de camino. Apesadumbrado, Posey, convencido de terminar su misión, llama a varios soldados de la zona y logra reunir un convoy de dos camiones y varios hombres que custodiarán la obra hasta verla por fin en casa, de dónde jamás debía haber salido.

El políptico en la actualidad.

En septiembre de 2012, la obra volvió a salir de la catedral, pero esta vez para su restauración, revelando nuevos colores y sustituyendo barnices añadidos a lo largo de los siglos. El marco ha recuperado su esplendor. Se ha descubierto una perfección en la técnica del óleo inusual en la época en la que fue creado. En 2016 terminaron con la fase superior, y ahora le toca a la inferior que se cree podría estar acabada por completo en 2020.

 

“Lo hice por amor y por deber y para resarcirme, tomé prestado del lado oscuro”

  Jef Van der Veken (inscripción en el reverso de la tabla de Los jueces justos)

Bibliografía

-CHARNEY, Noah: Los ladrones del Cordero Místico. Ariel, 2010.
-YARZA, Joaquín: Van Eyck. En Descubrir el Arte, biblioteca de grandes maestros. Arlanza Ediciones. Madrid, 2006
-VV.AA.: Los genios de la pintura: Van Eyck. Gran biblioteca Sarpe. Armando Curcio Editore. Roma, -1979.http://www.infobae.com/america/fotos/2016/12/21/guerras-robos-nazis-y-una-explosion-que-no-fue-la-pintura-mas-influyente-de-todos-los-tiempos-ya-fue-restaurada/

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:
Sixto Castro, Marta: El Políptico de Gante, la obra de arte más robada de la historia (29 de septiembre de 2017), Historia 2.0 [Blog]. Recuperado en: https://historiadospuntocero.com/el-poliptico-de-gante-la-obra-de-arte-mas-robada-de-la-historia  [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

 

Marta Sixto

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