Los Fenicios y la colonización de la península ibérica

Introducción

Ubicación de Canaan. © CC BY 3.0

En torno al año 1.200 a.C., debido a la conquista de Canaan por los israelitas, sumado a la inestabilidad provocada por los Pueblos del Mar, el territorio fenicio se vio enormemente reducido a una pequeña región de las costas de la actual Siria, lo que explicará la necesidad de expansión que veremos a continuación.

La etimología de la palabra fenicio se creía en un principio que era de origen griego, y que se refería la industria de la púrpura, aunque gracias a las tablillas obtenidas en territorio micénico podemos saber que ya en el II milenio a.C. se utilizaba el término po-ni-ki-jo para referirse a ellos debido a su “piel roja”.

El mundo fenicio lo podemos dividir en cuatro grandes etapas:

  • 200 – 900 a. C.: Se trata de uno de los periodos más oscuros debido a la disminución de las actividades comerciales. Aunque algunas ciudades se recuperaron de las invasiones precedentes, como Sidón o Biblos, otras ciudades fueron arrasadas, como es el caso de Tiro que tuvo que ser reconstruida en 1.191 a.C., y recuperará su esplendor a lo largo del siglo X a.C. También son importantes los primeros contactos con Chipre o la referencia a las flotas de Tarsis que regresaban con oro, plata, marfil y piedras preciosas de Ophir.
  • 900 – 750 a.C.: Estamos en el momento que se inicia la expansión del mundo fenicio, pero sin olvidar que es en estos siglos cuando se produce la gran expansión del Imperio Neoasirio y que algunas ciudades como Tiro, Biblos o Sidón tenían que pagar tributo.
  • 750 – 573 a.C.: Volvemos a una etapa algo oscura ya que se pierde la independencia respecto al mundo neoasirio, llegando incluso en el año 573 a la conquista de Tiro por parte de Nabucodonosor.
  • 573 – 333 a.C.: Momento de claro dominio de Babilonia, finalización de las relaciones comerciales entre Oriente y Occidente, y conquista de Tiro por Alejandro Magno en el 333 a.C.

Características principales

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, aunque arqueológicamente hemos podido atestiguar múltiples características de la sociedad, el comercio, la organización urbana, etc. La mayor parte de las ciudades de origen fenicio están cubiertas en la actualidad por metrópolis modernas por lo que solo se han podido excavar en parte, limitando de esta forma la producción científica y la información de las mismas.

Organización Urbana

Las ciudades se solían situar sobre promontorios costeros, es decir cercanos al agua, pero siempre en altura, y solían contar con puertos y gruesas murallas con almenas que ayudaban a la defensa de los asentamientos. La planificación urbana estaba dividida en barrios, donde se situaban los locales comerciales, y sabemos que se construía en varios pisos, según los relieves asirios, de hasta seis plantas.

Este tipo de organización urbana y la posición de los distintos emplazamientos nos hablan de un sistema de ciudades-estado más que de un estado urbano, estaban separadas por grandes conjuntos montañosos o de largas distancias, es decir, su única conexión entre ellas era a través de la navegación.

Por ello, las ciudades estaban regidas por monarquías locales independientes y hereditarias que gobernaban sobre la ciudad y el territorio circundante. En algunos casos, Tiro o Biblos, había un Consejo de Ancianos, que asesoraba al monarca siempre en base a sus intereses económicos. En definitiva, estamos ante un sistema de pequeñas monarquías locales que pasaban de padres a hijos y que estaban asesoradas por fuertes oligarquías mercantiles.

Economía

Respecto a las actividades de producción, hay que tener en cuenta que Fenicia era un territorio muy pobre en materia prima y además la actividad agrícola era muy escasa, por ello, su principal fuente de recursos era el comercio con Egipto y Mesopotamia de la madera de los bosques del actual Líbano, además de la púrpura y de la salazón de pescado. Por todo ello, entendemos porque los fenicios rápidamente basaron su economía en la expansión y las redes de intercambio.

Mundo funerario y ritual

Las necrópolis siempre se situaban a una prudente distancia de los espacios de hábitat, y podemos atestiguar tanto inhumación como cremación, con una predominancia de ésta última. Si bien es cierto, hay un patrón desigual tanto en Fenicia como en el resto de territorios, como fue la Península Ibérica.

En el área nuclear, podemos ver como en el sur hay cierta tendencia a la incineración, mientras que, en el norte, predomina la incineración. Aunque en el caso del ritual funerario sí se ha podido atestiguar arqueológicamente:

En primer lugar, se preparaba el cadáver, se hacía un lavado ritual y se embalsamaba, sin descartar algún tipo de maquillaje o retoque. Posteriormente se introducía el cadáver en la tumba acompañado de algún sacrificio funerario

Representación de Melqart. Fuente: Mediterráneo Antiguo

para cavar clausurando la tumba. Aunque no está demostrado que sea común, en algunos casos sí sabemos que se realizaban banquetes funerarios una vez finalizado todo el procedimiento.

En lo referido a la religión se trata de un tema más complicado, puesto que estamos ante un sistema de ciudades-estado con representación en territorios de lo más dispares, cada ciudad tenía sus propias divinidades locales. Por ejemplo, en Tiro tenían a Melqart, en Sidón a la triada Baal – Astarté – Eshmun, o en Biblos a Baalat Gubal y Adonis.

Tampoco ayuda que, por norma general, los lugares de culto, tanto en Oriente como en Occidente, a pesar de ser numerosos, están muy mal conservados o directamente arrasados.

Comercio y navegación

A partir del I milenio a.C. asistimos a la gran expansión del mundo fenicio, y por consiguiente del comercio. El cambio se produce al pasar de ser un monopolio estatal a dejarlo en manos privados, siendo explotado por la oligarquía de Tiro principalmente por todo el Mediterráneo. Esta estrategia económica se basa en la obtención de beneficios creando la demanda de productos.

El gran protagonista de esta transformación la tiene la navegación, aspecto por el cuales pasaron los fenicios a la historia. No solo porque fueron grandes navegantes, si no por el desarrollo e invención de la quilla, es espolón o el calafateo con betún.

Desarrollaban dos tipos de navegación: De día, de cabotaje, se trataba de trayectos cortos entre núcleos de población sin abandonar la costa. De noche, largas distancias, en mar abierto, y siguiendo las constelaciones astrales de los caldeos para orientarse, aunque este último solo se realizaría entre marzo y octubre, época más benigna. De igual forma, dependiendo de la función tenían distintos tipos de embarcaciones, de mayor o menor tamaño y con diferentes innovaciones técnicas, para desempeñar dichos viajes.

Rutas comerciales fenicias. Fuente: mihistoriauniversal.com

Presencia Fenicia en la Península Ibérica

A partir del siglo X – IX a.C. ya podemos corroborar la presencia fenicia en la Península Ibérica. La colonización fenicia se caracteriza por una inmensa concentración de pequeños poblados portuarios en la costa mediterránea, aunque con excepciones en la costa atlántica. El patrón de asentamiento es el mismo que hemos relatado anteriormente, pequeños promontorios costeros, próximo a desembocaduras fluviales, etc. Hay decenas de yacimientos, pero aquí vamos a intentar reseñar los más relevantes:

  • Gadir (Cádiz): Es la colonia más importante y más antigua de la Península Ibérica, desde donde se accedió al control de las rutas comerciales marítimas gracias a las alianzas con las élites indígenas. Aunque a día de hoy no se puede percibir debido a que está bajo la ciudad moderna, en su época estaba dividido por dos islas, Eritheya y Kotinoussa, separadas por un canal. Se trata del gran centro comercial, gracias al intercambio con los indígenas, se intercambiaban recursos agropecuarios por joyas, esencias o marfil, en definitiva, elementos de prestigio. A partir del siglo VII, podremos atestiguar una fuerte infraestructura de centros de distribución, tanto hacia el exterior como al interior, controlando las redes fenicias e incluso aquellas indígenas asentadas ya desde el Bronce Final.
  • Castillo de Doña Blanca (Cádiz): Se encontraba en primera línea de costa, aunque la sedimentación aluvial lo ha alejado. Destaca el urbanismo, disponía de un sistema de fortificaciones con foso y muralla, formada por sillares de pequeño tamaño y argamasa, articulándose en casamatas. Las viviendas son de planta rectangular alzándose sobre un zócalo de piedra y levantando las paredes en adobe enlucidas en cal y ocasionalmente con pintura en rojo. Su comercio se basaba en la salazón de pescado, el vino y cereales. Además, dispone de una necrópolis que cuenta con 63 enterramientos de cremación.
  • Toscanos (Málaga): Se trata del mejor conocido arqueológicamente estando documentado su fundación en el último tercio del siglo VIII a.C. con algunas viviendas bien datadas. Su gran desarrollo vino en el siglo siguiente con la presencia de una gran almacé de varias plantas junto con una gran aglomeración urbana, que responderían a la creación de un barrio industrial dedicado a la manufactura de objetos de bronce y hierro. Poco después se empieza a abandonar el poblado, constatando el abandono definitivo en torno al 550 a.C., pero según los investigadores en su momento de gran esplendor podía albergar hasta 1.500 habitantes. También posee hasta dos necrópolis en los aledaños.
  • Morro de Mezquitilla (Málaga): Posee un trazado regular de calles y viviendas compartimentadas con zócalos de mampostería y paredes de tapial. La ocupación del asentamiento probablemente fue en la primera mitad del siglo VIII a.C., siendo el yacimiento fenicio más antiguo en la costa malagueña. Respecto a la economía, está basado en una industria metalúrgica que arranca desde su fundación. Destaca, además, la presencia de una necrópolis al otro lado del río Algarrobo, pero estrechamente relacionado con el poblado.
  • Chorreras (Málaga): situado a tan solo 800m de Morro de Mezquitilla, fundado poco después, llama la atención la disposición de calles ancha y la ausencia de fortificaciones. Probablemente se trataba de un lugar de almacenamiento agrícola debido a la gran cantidad de ánforas y jarras de gran tamaño halladas.
  • Almuñecar (Granada): Según Estrabón, se trata del primer contacto fenicio con la costa peninsular, identificada como Sexi, Ex o Eks. Además, se trataba de un asentamiento de menor entidad, probablemente solo alojaba una pequeña guarnición como puesto de avanzada.
  • Villaricos (Almería): Se trata de Baria, mencionado en los textos de Plutarco o Valerio Máximo. Se trata de un poblado que dominaba completamente la entrada a la bahía del río Almanzora. El patrón urbanístico responde a los mencionados anteriormente, auqnue destacan los profundos fosos en los lados más vulnerables. De igual manera destaca su actividad metalúrgica, destacando la cercanía a las minas de Herrería de plomo y plata, además de la industria de salazón. La fundación debió ser alrededor del siglo VII a.C.
  • Cerro del Villar (Málaga): Estuvo ocupada desde el siglo VII a.C. hasta el 570 a.C. que tuvo que ser abandonada por las crecidas del Guadalhorce. En este caso, es importante reseñar que la actividad indutrial se basada en el cultivo de cereales, la ganadería y la pesca, siendo el lugar donde se localiza el vestigio más antiguo de almendro en la Península Ibérica.
  • La Fonteta (Alicante): Se trata del puerto fenicio más septentrional, ocupado entre el siglo VII y el VI a.C., disponía de un fuerte sistema de fortificación construido con grandes sillares. Relacionado aparece en el territorio más cercano un poblado metalúrgico y un santuario, lo que nos da pistas sobre su importancia en la región.
  • Ibiza: La llegada de los fenicios en el siglo VII a.C. convierta a la isla en uno de los mayores centros comerciales más activos e importantes de todo el Mediterráneo. Se trata de un lugar idóneo por su posición en las rutas que llegaban a Gadir, siguiendo las corrientes es un lugar clave para fondear y el avituallamiento de las embarcaciones.

Asentamientos Fenicios en la Península Ibérica. Fuente: M. H. Fantar.

Bibliografía

  • SAN NICOLÁS PEDRAZ, M. P. (2010): "La expansión fenicio-púnica en Occidente". En: ZARZALEJOS PRIETO, M., GUIRAL PELEGRÍN, C. y SAN NICOLÁS PEDRAZ, M.P.: Historia de la cultura material del mundo clásico, UNED, madrid, pp. 233-258.
  • "La Cultura Fenicia" (Consultado el 13/12/2017)

 

 

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De La Gándara, Sergio. "Los Fenicios y la colonización de la Península Iberica" . (14 de diciembre de 2017) Historia 2.0. [Blog] Recuperado en: https://historiadospuntocero.com/fenicios-peninsula-iberica/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada

Sergio de la Gándara

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