LA GUERRA CIVIL RUSA O GUERRA DE INTERVENCIÓN

La llamada Revolución de Octubre consiguió instaurar, por primera vez en la Historia, un gobierno comunista en el poder. Sin embargo, la euforia revolucionaria se vio seguida de una Guerra Civil que a su paso dejará un elevado coste tanto material como humanitario. A comienzos de 1918 la Revolución bolchevique ya había triunfado, sin embargo, aún quedaban zonas resistentes donde el futuro era incierto. Cuando aún Rusia no había pactado su salida de la Gran Guerra ni se había firmado el tratado de Brest-Litovsk, la Guerra Civil ya estaba latente, y el surgimiento de una amplia y heterogénea oposición extendería el conflicto desde 1918 hasta 1922, siendo varias las zonas y los focos de importantes insurrecciones.

Cuando se habla de guerra civil se tiende a tener una visión polarizada de los bandos, que en el caso ruso no deja de ser cierta, aunque el conflicto tuvo una infinidad de agentes externos e internos que incidieron activamente durante los años en guerra. En una lectura simplificada encontramos al bando del Ejército Rojo, compuesto por miembros de los soviets, del Sovnarkom y del campesinado ruso, y por otro al Ejército Blanco, integrado por fuerzas nacionalistas contrarrevolucionarias rusas, en muchos casos partidarias del zarismo. Pero también encontramos al Ejército Verde (compuesto por campesinos armados), a los anarquistas del Ejército Negro, los ejércitos Aliados, los cosacos. Todos ellos ayudaron a crear un escenario confuso pero excepcional, donde solo permanecieron en pie las facciones rojas, los fieles seguidores de Lenin.

 

1.- El Comunismo de Guerra.

Poco después de iniciada la Guerra civil y la invasión extranjera se instauró el Comunismo de Guerra. La implementación de estas medidas, tanto políticas como sociales y económicas, pretendía rescatar a la revolución de la comprometida situación en la que se hallaba a causa de la crisis económica derivada de la Gran Guerra, la Revolución y el conflicto entre blancos y rojos.

El discurso por parte de los bolcheviques partía del peligro que corría la patria, que les obligaba a tomar decisiones pragmáticas e inflexibles, encontrando así bastante apoyo en el núcleo duro del partido, convirtiéndose en un pilar estructural de la lógica política bolchevique.

A nivel político, se instituyó una dictadura de partido único, el bolchevique, bajo el cual quedaban subordinados los sindicatos, comités obreros y soviets. Asimismo, la dictadura implicó un férreo control policial, con represión y censura, llegándose a rearticular a la policía política (Checa) que ahora contaba con mayor poder.

A nivel económico, en lo relativo al sector industrial, la propiedad privada desapareció dejando paso a un sistema nacionalizado, en el seno del cual el papel de los sindicatos fue el tema de debate principal. Finalmente se estableció que cada empresa contaría en plantilla con un delegado del Estado, que se incautaría la producción necesaria para cubrir las necesidades de guerra y, por ley, se militarizaría el trabajo. Además, otra de las medidas tomadas fue la decisión de cesar el pago en papel moneda dada la situación de hiperinflación, lo que permitió que se distribuyeran alimentos y bienes de primera necesidad gratuitamente entre la población urbana. Este paquete de medidas fue concebido por algunos sectores como un primer paso hacia el comunismo.

En el ámbito de la agricultura —sector predominante— se produjo el fin de lo conocido como shmitxka o complementariedad pacífica entre campesinos y obreros, produciéndose una fractura entre los dos colectivos por las medidas que orquestó el comunismo de guerra; las confiscaciones de la tierra y sus producciones fueron masivas y, pese a que inicialmente debían ser los pequeños y medianos propietarios (kulaks) los beneficiarios y depositarios de estas confiscaciones, la ejecución caótica de las mismas por parte de comités de campesinos pobres no propietarios (Kombedi) se llevará a cabo como una acción de venganza soterrada sin contemplaciones, derivando en pánico y animadversión por parte de los kulaks. En última instancia el gobierno bolchevique intervendrá para poner remedio a la situación, intentando erigir un sistema organizado mediante funcionarios del Sovnarkom, produciéndose un cambio en el sujeto pasivo de las confiscaciones. Esto supondría un punto de inflexión para el campesinado que empieza a cuestionarse a quién va dirigido su esfuerzo, si era un sacrificio a favor de la población urbana obrera y del frente de batalla o, por el contrario, se trataba de una acción premeditada del gobierno para destruirlos. Lo que acontecería más tarde denota que su pensamiento se inclinó más bien por la segunda opción.

A nivel militar, el Ejército Rojo se convertiría en una estructura militar profesional para la lucha contra el enemigo desde una fecha tan temprana como enero de 1918, a pesar de que en el pensamiento bolchevique inicial se planteaba la desaparición de las fuerzas militares como condición sine qua non para la adopción del socialismo.

 

2.-La reorganización del Ejército Rojo.

Una vez alcanzado el poder, los bolcheviques organizaron un Gobierno Provisional encabezado por Lenin. Como parecía inevitable el estallido de una guerra civil, Trotski fue designado como Comisario de Guerra en 1918. Para entonces el ejército zarista había sido desarmado completamente, y los bolcheviques dependían exclusivamente de los voluntarios de la Guardia Roja y la Checa. Pero la entrada en escena de Trotski permitió la reorganización del Ejército Rojo a través del reclutamiento de obreros y campesinos con el fin de profesionalizar y entrenar a sus fuerzas inculcándoles una implacable disciplina. La política del Comunismo de Guerra le otorgó una prioridad total al Ejército Rojo, que controlaba las principales regiones industriales y los transportes mejores equipados, permitiendo un rápido desplazamiento tanto de personas como de víveres.

 

Trotski y el Ejército Rojo.

Se estima que el Ejército Rojo inició la contienda con unos 2.000.000 de efectivos, comandando a finales de 1921 alrededor de 5.000.000 de soldados. Por su parte “los ejércitos blancos”, que en realidad no se enfrentaron nunca directamente al primero, vieron su papel reducido al soporte técnico de los ejércitos de intervención extranjeros.

 

3.- La primera fase de la guerra: abril-noviembre de 1918.

Después del triunfo de la revolución de Petrogrado se produjo una exitosa onda expansiva del poder bolchevique hacia Moscú y su región de influencia. Los cosacos, apoyados por los alemanes, reaccionaron ante lo que consideraban una traición a la esencia de Rusia iniciando una revuelta en las cuencas del Don y Dniéper, a la par que se producía otro le­vantamiento en la región oriental del Volga por parte de eslovacos que habían pertenecido al ejército zarista, conectando entre ellas y consiguiendo cierto equilibrio gracias a la llegada de los restos de la Asamblea Constituyente hacia una región que les otorgaba seguridad para intentar una oposición al Sovnarkom. Sería ahí —en la ciudad de Samara, en la orilla oriental del Volga, donde establecerían un gobierno en torno a un comité de miembros de dicha asamblea, el Komuch, que intentaría ganarse a la población local con una expectativa de establecer un régimen liberal parlamentario, aunque no tuvo gran recibimiento entre la población campesina ya que sus demandas pasaban más por el acceso a la tierra que por una fórmula política concreta. Esta falta de base permitió que la intervención de Trotski al mando del Ejército rojo disol­viera inicialmente la oposición armada, aunque rápidamente entraron en juego las potencias extranjeras —ingleses desembarcaron en Bakú y japone­ses y estadounidenses en Vladivos­tok— permitiendo una reedición del levantamiento por parte de los co­sacos —conocido como “bienve­nida Vendée”—.

 

4.- La segunda fase: diciembre 1918- primavera 1922.

 A partir de diciembre de 1918 se entra en el momento clave de la guerra ante la situación de máxima debilidad del bando bolchevique y el peligro de pérdida de control al que se vieron expuestos debido a la intervención de cuerpos militares internacionales (que supuso el cierre de fronteras). A ello se suma el hecho de que los ejércitos blancos y el conjunto de fuerzas enfrentadas al Ejército rojo consiguieron y consolidaron el dominio de los principales recursos para mantener el esfuerzo bélico —controlaban gran parte de la producción de alimentos gracias al dominio de la región ucraniana, así como la mayoría de los recursos energéticos, radicados en la región caucásica y las minas de hierro y carbón que se concentraban por la época en la zona del Volga—.

Ilustración de Fran Pérez realizada para Historia 2.0 © FRAN PÉREZ. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

El primer foco de esta segunda fase se situó en los Urales, concretamente en Ufa, donde las fuerzas anti-bolcheviques blancas del Este, incluyendo el Komuch, además del Gobierno provisional de Siberia y los cosacos establecieron un gobierno mayoritariamente compuesto por socialistas revolucionarios y con Kolchak como ministro de guerra que para noviembre había conseguido suficiente popularidad como para que un golpe de Estado lo erigiera en máximo dirigente. Así, Kolchak, cuyo proyecto era establecer un modelo liberal democrático para Rusia siempre teniendo en cuenta las demandas internacionales de mantener las deudas contraídas en el período anterior, lanzó en abril de 1919 una ofensiva contra el corazón de la Rusia europea controlada por los bolcheviques. Pero la reorganización del Ejército Rojo, fuertemente sometido a los imperativos de disciplina y obediencia jerárquica por Trotski, junto con la apertura de brechas entre el heterogéneo colectivo bajo el mando de Kolchak lo abocó a la derrota.

En el Ártico se desarrollaba otro escenario de conflicto para el gobierno bolchevique, cuya peligrosidad residía en el apoyo internacional, especialmente británico, para lograr conectar los esfuerzos de los ejércitos blancos.

No obstante, el punto candente estaba al sur, con el líder contrarrevolucionario Antón Denikin, que sustituiría a Kolchak al mando del ejército blanco en alianza con los cosacos. Su ofensiva sería nuevamente frenada y respondida por el Ejército Rojo que a finales de 1919 veía como había derrotado ya la práctica totalidad de la resistencia anti-bolchevique en el frente occidental, lo que de facto ponía fin a la guerra civil, con la retirada de las tropas internacionales y la permanencia de un único foco aislado de resistencia en el extremo oriental que no se resolvería hasta 1922 —debido, en gran parte, a la problemática con Japón—.

 

5.-Finalmente…

 Así las cosas, la guerra terminó aunque podría ponerse el interrogante sobre si el resultado fue mérito de las fuerzas bolcheviques o demérito de los blancos. En tér­minos objetivos, lo cierto es que hay algunos elementos que determina­ron el resultado:

  1. La separación de los frentes de la resistencia anti-bolchevique. Pese a que llegaron a controlar en su conjunto la gran mayoría del an­tiguo territorio de la Rusia impe­rial, los bolchevi­ques siempre detentaron el poder en el corazón de Rusia, la zona geoestratégica­mente más importante y mejor dotada, mientras que los blancos hubieron de contentarse con re­giones limítrofes que, además no supieron conectar adecuadamente por la heterogeneidad y la determinación derivada de proyectos con un fondo muy diferente.
  2. División interna del bando anti-bolchevique. La terminología a la hora de dar nombre a los que se oponían a los bolcheviques deja claro que su único nexo era precisamente éste, pero salvando ese punto de contacto las fuerzas políticas y sociales divergían en un amplísimo espectro que iba desde anarquistas a restauracionistas zaristas, pasando por socialistas revoluciona­rios, mencheviques o burgueses liberal-demócratas, generando cada uno desde su perspectiva sociopolítica proyectos diferentes y, lógicamente, con puntos de tensión y enfrentamiento.
  3. Modelos de Terror. Mientras el Ejército Rojo supo administrar una política de terror efectiva y medida, los ejércitos blancos ejecutaron un terror sistemático y contraproducente —derivado de su heterogeneidad— al restaurar la propiedad de la aristocracia y la Iglesia y llevar a cabo requisas de producciones que llevaron a que la población campesina fuera retirándoles el apoyo y viendo con mejores ojos al bando comunista —más como mal menor—.
  4. Dificultades internas de las potencias extranjeras. El temor de los estados que intervinieron en la guerra rusa a que cundiera el ejemplo del estallido revolucionario en sus propios territorios —en un momento de auge de la protesta obrera en Occidente— llevó a que tuvieran más preocupación por la situación interna de sus respectivos Estados que por dar apoyo a una causa que veían que tampoco tenía ningún apoyo popular. Las posturas, no obstante, variaron enormemente desde el practicismo británico, que pese a salir derrotada no puso reparos en reanudar relaciones comerciales, y el oportunismo polaco, que bajo el mando de Pilsudski iniciarían incursiones militares para reclamar la frontera de 1776, llegando a conquistar Ucrania y proclamando el nuevo Estado de Polonia.

    Józef Piłsudski y a la derecha propaganda polaca anti-bolchevique.

  5. Mayor organización del Ejército Rojo. Los comunistas supieron centralizar el poder político y militar, ganando eficiencia y eficacia en la toma de decisiones. Utilizaron un excelente sistema de propaganda para señalar los errores de los anti-bolcheviques y pregonar sus virtudes y lograron llevar a cabo una política de terror selectivo sin generar la animadversión de la mayoría de los obreros y campesinos.

 


BIBLIOGRAFÍA

  • PUIGSECH FARRÀS, J., La Revolució Russa i Catalunya, Eumo, Vic, 2017.
  • VEIGA, F., MARTÍN, P., SÁNCHEZ MONROE,J., Entre dos octubres: revoluciones y contrarrevoluciones en Rusia (1905-1917) y guerra civil en Eurasia, Alianza, Madrid, 2017.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

Rodríguez Pérez, Irene: La Guerra Civil Rusa o Guerra de Intervención Historia 2.0 [Blog]. Recuperado en:  https://historiadospuntocero.com/la-guerra-civil-rusa/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

 

 

Irene Rodríguez

Cuéntanos que opinas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies