La mora Zaida o la reina Isabel, ¿de concubina a reina?

Tras la toma del reino taifa de Toledo en 1085 por Alfonso VI, comienza un largo proceso de conquista de su enorme territorio que no culminaría, de manera efectiva hasta 1212 con la victoria en las Navas de Tolosa. En un primer momento, y tras las capitulaciones que el rey firma tras la conquista de Toledo, la frontera pasa a situarse al sur de la actual localidad de Consuegra (Toledo). En las mencionadas capitulaciones, se establecía la entrega al rey leonés de las fortalezas de la taifa de Toledo, no obstante, parece ser que Consuegra, al igual que otras muchas, no se encontraba entre estas fortalezas. De todos modos, la pronta intervención de los almorávides en la península hizo que Alfonso VI se concentrase en asegurar la retaguardia toledana.

Esposas y concubinas de Alfonso VI

Las fechas se refieren a los años en los que estuvieron casadas o estuvieron relacionadas con el monarca.

Pronto, el resto de taifas vieron en la ayuda de los almorávides un regalo envenenado más si cabe tras la derrota cristiana en Sagrajas (Badajoz), de ahí que trataran de volver al viejo sistema de parias (pagos a los reinos cristianos para defenderlos de sus enemigos) para proteger sus reinos. En este contexto debemos situar la célebre dote de la mora Zaida. Alfonso VI, sin heredero varón en 1090, decide tomar como concubina a la nuera del rey de Sevilla a cambio de que el triunfante monarca leonés protegiera el reino sevillano. Junto a la, al parecer, hermosísima novia recibe las fortalezas de Alarcos, Consuegra, Mora, Ocaña, Oreja, Uclés, Huete, Amasatrigo y Cuenca. Esta nueva gran victoria de la diplomacia leonesa puso en manos del monarca las principales fortificaciones del centro peninsular y el control de las vías de comunicación más importantes.

Pero, ¿quién fue esta Zaida? ¿qué papel desempeñó en la política y la Historia de los reinos de León y de Castilla? Hay que señalar que su figura se ha visto imbuida en la leyenda y en la literatura épica medieval. Ni que decir tiene que la historia tenía todos los ingredientes para convertirse en leyenda: un rey victorioso viudo y sin hijos varones, un rey vasallo en apuros y una doncella de increíble belleza. A todos estos factores había que sumar el hecho de que ella era musulmana y Alfonso “un devoto cristiano”. Pese a todo, tenemos bien atestiguada la existencia histórica de Zaida a través de varias fuentes tanto cristianas como musulmanas.

Zaida

IIlustración de Marta Hernández realizada para Historia 2.0 © MARTA HERNÁNDEZ. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

El norteafricano Ibn Idari Almrrakusi hacia 1306 escribe en su Albayan Almugrib a propósito de la batalla de Uclés (1108):

Entretanto llegó allí [al castillo de Uclés] el hijo de Alfonso, Sancho (habido en la esposa de Almamun, la cual había hecho cristiana) junto con siete mil caballeros

 

Bien es cierto que el Chronicon Regum Lagionensium de Pelayo de Oviedo (¿?-1153) hace mención expresa a Zaida como una concubina “nobilísima” que después fue bautizada como Isabel y que, además, y aquí reside el hecho importante, era la madre de Sancho, el heredero. Probablemente tuvo una categoría diferente al de otras concubinas, como Jimena Muñoz (madre de dos hijas, Elvira y Teresa) por ser precisamente la madre del único hijo varón de Alfonso VI.

El Liber regnum en su recensión de aproximadamente el año 1200 del Codex Villarensis dice:

Est rey don Alfonso priso muller la Çaida qui era sobrina d’Avenalfage. E baptizola e fo cristiana. E e ovo en ella fillo al ufant don Sancho, al que dixeron Sanch Alfons. […]E pues ovo el rey don Alfonso otra muller qui ovo nomme Xemena Muñoz. Est rei don Alfonso preso pues adún tra muller la reina dona Constança, et ovo en ella una filla, la reina dona Urraca.

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(El rey don Alfonso tomó como mujer a Zaida, que era sobrina de Avenalfage y la bautizó en la fe cristiana y tuvo con ella al Infante don Sancho, que llamaban Sacho Alfonsez […] Después el rey don Alfonso tuvo otra mujer de nombre Jimena Muñoz. Y el rey don Alfonso tuvo todavía otra mujer, la reina doña Constanza y tuvo con ella una hija, la reina Urraca.)

En este último texto es muy significativo el uso de la palabra “muller”, mujer en castellano actual. Utiliza el término tanto para Zaida—que se había presentado en otros textos como concubina real— como para doña Constanza reina y madre de la futura Urraca I. Dicha equiparación podría ser un indicativo de que al final, entre ambos, existió un vínculo matrimonial y de que Zaida, pasara a ser la Isabel que relatan las crónicas y que ocupó el trono junto a Alfonso VI entre 1100 y 1107. Esta última Isabel comienza a aparecer en los documentos junto al monarca leonés como uxore regis hacia 1100 desapareciendo por completo en 1107. De las esposas de Alfonso VI es de la que menos noticias se conservan, aunque algunas fuentes apuntan a un vago origen francés (incluso hija de Luis de Francia, según Lucas de Tuy, por más que en tiempos de Alfonso VI el rey de Francia fuera Felipe I).

Otro testimonio que nos podría dar una pista sobre el destino de Zaida/Isabel es el del, desaparecido hoy, epitafio del monasterio de Sahagún. Las noticias que tenemos sobre él (antes de ser destruido durante la amable visita del ejército francés en 1808) nos llegan gracias al Boletín de la Real Academia de la Historia de los profesores Gago y Jiménez de 1911. En él se hace una descripción de los desaparecidos sepulcros y sus restos (entre las que se encontraban los del resto de esposas de Alfonso VI), así como una posible transliteración de la inscripción funeraria de Zaida:

UNA LUCE PRIUS SEPTEMBRIS QUUM FORET IDUS

SAUCIA TRANSIVIT FERIA QUINTA HORA TERTIA

ZAYDA REGINA DOLENS PEPERIT […]

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(Un día antes de los idus de septiembre

falleció la infortunada, siendo la quinta feria, a la hora tercera

la reina Zaida que parió doliente […])

Gracias al análisis métrico que hace el profesor Montaner, deducimos que falta un verso en esta composición que bien nos daría el año de su muerte o la causa de la misma, aunque parece quedar bastante claro que se produjo al dar a luz. No obstante, al mencionar de manera muy precisa el día de su fallecimiento, a las 9 de la mañana (hora tercera) de un jueves (quinta feria) 12 de septiembre (un día antes de los idus) podemos fijar el año en 1101 o 1107, ya que fueron las dos únicas fechas (del periodo que nos interesa) en las que el 12 de septiembre fue jueves.

Tanto la tumba de Zaida como las del resto no son, al parecer, cercanas a la época en las que sus ocupantes fallecieron. Sancho IV, en 1286, hizo trasladar y mejorar (fizo fazer monumentos muy buenos. Crónica de Sancho IV) los sepulcros que había en Sahagún. Dado el tipo de versos y medida latina empleado en los epitafios, incluidas las licencias, es más probable que las inscripciones sean de esta época, lo cual no menoscaba en ningún caso su autenticidad ni la posibilidad de que Zaida se convirtiera en esposa legítima de Alfonso VI. La duda queda si las laudas sepulcrales fueron realizadas ex novo o se basaron en las anteriores, lo que podría haber llevado a la confusión de identidades, según algunos medievalistas, de los ocupantes de las tumbas.

En opinión del profesor Montaner y del investigador Salazar y Acha, la inscripción de Zaida/Isabel presente en el Panteón Real de San Isidoro de León, así como la del resto de esposas del rey, es apócrifa.

H(ic) R(equiescit) REGINA ELISABETH VXOR REGIS ADEFONSI: FILIA BENAVET REGIS SIVILLÆ: QUÆ PRIUS ZAYDA FUIT VOCATA

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(Aquí descansa la reina Isabel, esposa del rey Alfonso: hija de Benavet rey de Sevilla, que antes se llamó Zaida)

Esta lauda sigue, casi punto por punto los escritos de Lucas de Tuy (segunda mitad del siglo XII – 1249) muy posterior que consideraba a Zaida esposa legítima de Alfonso, además de errar en la filiación de la propia Zaida, como ya hemos visto.

En cualquier caso, la legitimidad de la unión entre Alfonso y Zaida/Isabel es una de las cuestiones más peliagudas de este personaje. La coincidencia del nombre de nuestro personaje y el de una reina legítima de posible origen francés, no hay hecho sino aumentar las dudas respecto a Zaida y su destino. Hay quien incluso ha querido ver en la Isabel francesa y la Isabel, antes Zaida, madre de Sancho a la misma persona. Podríamos formular tres hipótesis al respecto:

  1. Que Zaida y la reina Isabel fuesen la misma persona y que tras su conversión y nacimiento del infante Sancho (hacia 1093) se convirtiera en esposa y reina entre 1100 y 1107 fecha en la que, como ya dijimos, falleció.
  2. Que Isabel fuera una princesa francesa y que reinase entre 1100 y 1107, dejando a Zaida en el concubinato y que fallecieran ambas en fechas muy próximas.
  3. Que hubiera dos reinas Isabel, una francesa que compartiría en trono con Alfonso VI entre 1100 y 1106 y otra, Zaida, que lo haría entre mediados de 1106 hasta el final del verano de 1107.

Algunos autores apuntan que debió existir un vínculo legal, más allá del concubinato, para legitimar la posición como heredero de Sancho y que por eso forzosamente debió existir matrimonio entre ambos, aunque no fuera del todo necesario.

En favor de la primera hipótesis existe un documento fechado en 1106 confirmado por los reyes y por el heredero:

Regnante Adefonso rege in Toledo et Legione, una cum coniuge sua Helisanet Regina conf. […] /Santius proles Adefonsi conf.  […]

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(Reinando Alfonso rey en Toledo y León con su esposa la reina Isabel confirman. /Sancho, hijo de Alfonso confirma.)

Si la Isabel presente en este documento, no era la madre de Sancho, ¿cómo iba ella a consentir que un hijo tenido en concubinato socavase los derechos de sus posibles hijos con el monarca? Debía ser entonces su propio hijo y por tanto tratarse, inequívocamente, de Zaida. No obstante, esta posibilidad ha sido duramente criticada pues, en opinión de algunos investigadores, un Alfonso VI con más de 60 años y sin heredero varón debió de ignorar cualquier opinión de su esposa sobre el origen de su heredero. No obstante, tal y como analizamos en otro artículo el peso y decisión de las mujeres en la corte de Alfonso VI tuvo un peso considerable, sin contar con la oposición de sus parientes y, cabe pensar de la propia Iglesia, que no hubiera visto con buenos ojos que se antepusiera como heredero un hijo habido en concubinato con los posibles hijos fruto de una unión legal. Por tanto, no podemos en absoluto descartar esta hipótesis.

Pelayo de Oviedo, que vivió bajo el reinado de Alfonso VI, en su Crónica separa taxativamente, como ya vimos, entre las esposas legítimas y las concubinas. Texto pues, que corroboraría nuestra segunda hipótesis, al menos en parte ya que Pelayo es considerado como uno de los mayores tergiversadores de su época.  Otro tanto sucede con un documento de 1115 en que se cuenta la donación de doña Urraca I a la catedral de Toledo en nombre de su padre, en el que hace una relación de las esposas del anterior monarca y entre las que incluye sólo una Isabel.

Por último, la posibilidad de que hubiera dos Isabeles es la más débil de las tres hipótesis. Para ello debería haber un fallecimiento de Isabel de Francia antes de 1106, cosa que solo es posible si tomamos por bueno el epitafio que existe en San Isidoro de León y que como el de Zaida, apunta a ser apócrifo. Otra posibilidad, más bien remota es que Alfonso, ante la ausencia de otro heredero, repudiase a Isabel de Francia lo cual, pese a lo relevante del hecho, no ha dejado resto en las crónicas.

Aunque en opinión de quien escribe, la hipótesis que cobraría más fuerza es la primera, aquí os hemos expuesto suficientes datos como para poder sacar vuestras propias conclusiones sobre este personaje tan enigmático y sobre el que se ciernen tantas e interesantes incógnitas.

Bibliografía

GAGO, Elías y JIMÉNEZ Juan Eloy. “Autenticidad de los Restos Mortales de Alfonso VI y de sus cuatro mujeres: Inés, Constanza, Zayda y Berta” en Boletín de la Real Academia de la Historia. 1911. Madrid. Págs. 41-55

MONTANER FRUTOS, Alberto. “La mora Zaida, entre historia y leyenda (con una reflexión sobre la técnica historiográfica alfonsí)” en Historicist essays on Hispano-Medieval narrative. In memoriam Roger M. Walker. 2005. Londres. Págs. 273-355

SALAZAR y ACHA, Jaime. “De nuevo sobre la mora Zaida” en Hidalguía: la revista de genealogía, nobleza y armas. Número 321. 2007. Págs. 225-242

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Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

FERNÁNDEZ-MONTES Y CORRALES, Luis Miguel. " La mora Zaida o la reina Isabel, ¿de concubina a reina?" en: Cápsulas históricas. (9 de mayo de 2017) Historia 2.0. [Blog] Recuperado en: http://historiadospuntocero.com/ la-mora-zaida-o-la-reina-isabel-de-concubina-a-reina/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Luis Miguel Fernández-Montes y Corrales

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