Los Uscoques de Senj

Los Uscoques de Senj

 

En unos momentos en los que la cristiandad mediterránea se encontraba inmerso en una situación de caos, provocado principalmente por el avance de las conquistas otomanas, comenzaron a aparecer algunas entidades políticas independientes y resistentes al dominio otomano como los Cosacos o la Orden de Malta, pero en esta entrada vamos a hablar de unos piratas que se hacían llamar “los Uscoques” y aunque han pasado inadvertidos para la historia convencional tuvieron un gran protagonismo en ciertos momentos.

¿Quiénes eran los Uscoques? Se trataba de una población que provenía de los territorios limítrofes con el Imperio Otomano, en la costa oriental del mar adriático, y a los que poco a poco se les fueron uniendo grupos de las áreas colindantes: los territorios croatas, poblaciones alemanas, gente del véneto y poblaciones bajo el dominio otomano, entre otros.

Esta población empezó funcionando como tropas de frontera y unidades ligeras al servicio del Archiduque de Austria para proteger sus dominios de las incursiones otomanas.  Hacia 1522-1537 ya contaban con un núcleo de cierta entidad militar, aunque no sería hasta 1553 cuando obtendrán un mayor econocimiento y el Archiduque Fernando I pone al frente del área croata a Hans Ungnad, estableciendo su base principal en el puerto de Senj, situado en el golfo de Quarnero, emplazamiento estratégico para el control del Adriático.

Uskok_EMZ_1300109Hasta 1547, los Uscoques se dedicaban a atacar flotas Otomanas bajo el dominio de corso, pero fue en este momento cuando Fernando y el Imperio Otomano firmaron un acuerdo donde se establecía el cese de ataques entre ambos bandos. Este acuerdo implicó que los Uscoques debían buscarse otra forma de avituallarse, y puesto que las ayudas prometidas por parte de Austria nunca llegaron, y que estaban asentados en un área en la que la agricultura no era fructífera por las características del suelo, volvieron a dedicarse a la piratería.

El puerto de Senj era una excelente base desde donde incursionar otros puertos del mar adriático. Por un lado, el asentamiento estaba rodeado por bosques y montañas escarpadas, y por el otro estaban rodeados de acantilados, lo que evitaba los ataques por grandes naves de guerra.

 Durante todo el siglo XVI los Habsburgo intentaron restringir las actividades corsarias de los uscoques pero fue finalmente en torno al 1600, como consecuencia a un conflicto con Venecia, que decidieron poner punto y final a sus incursiones. Pero no sería hasta 1618 cuando, gracias a una gran ofensiva Habsburgo-veneciana, fueron expulsados.

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Los Uscoques y la Guerra con Venecia

Sería entre los años 1615 y 1618, cuando se desate la guerra entre la República de Venecia, Holanda y las fuerzas del Archiduque Fernando de Estiria, siendo la causa los ataques continuos por parte de los Uscoques.

Como vemos, los Uscoques se convirtieron en una verdadera amenaza para la navegación en el Mediterráneo. En un primer momento, interesaban a Europa debido a que atacaban únicamente a navíos turcos, pero tras el acuerdo de Austria con el Imperio Otomano comenzaron a atacar flotas de otras nacionalidades como las de Ragusa, y ya de forma deliberada en 1561 a flotas cristianas.

En 1564 se produjo una división territorial en dos partes, dando lugar a que el Archiduque Carlos se encargara de la defensa de la zona de Croacia-Eslovenia. Entre el Archiducado y Venecia había muchas tensiones, ya que ésta tenía muchos intereses en el norte de Italia, además de la supremacía en el Mediterráneo, por lo que el Archiduque Carlos vio a los Uscoques como el medio perfecto para ejercer presión a los venecianos.

En 1568 se produjo la pUskoken_im_Senjer_Kanalaz entre los Habsburgo y el Imperio Otomano y por ello el Imperio pide que se tenga bajo control y se restrinja a los Uscoques para calmar la cólera de los turcos y venecianos. Para ello, en 1578 los estados austriacos prometieron subsidios con el objetivo de ayudar a las zonas de frontera, incluyendo a Senj, pero en la práctica esos subsidios jamás llegaron de forma completa, se pagaron de forma irregular y no llegaron a lo prometido. Debido a la crispación entre los Uscoques, el Archiduque envió una pequeña fuerza al puerto para que se encargase de la zona pero como no fueron pagados estos se unieron a los uscoques. Tras este suceso la reputación del puerto de Senj creció considerablemente y se convirtió en un refugio para refugiados de todas las naciones.

Alrededor de 1576 controlaban todo el golfo de Quarnero, lo que suponía un gran problema para la república veneciana, por lo que acabar con ellos era una de sus máximas prioridades pero se les planteaban dos problemas:

  1. Si entablaban una guerra abierta con los uscoques se veían obligados a luchar contra el Imperio Austriaco de los Habsburgo.
  2. Se presentaba la posibilidad de que el Imperio Otomano aprovechara la oportunidad para intervenir o en la guerra e incluso penetrar en la península Itálica.

En 1593 se reavivó la guerra entre los Habsburgo y el Imperio Otomano. La guerra comenzó con una victoria cristiana en Sissek y pronto se trasladó la guerra a Hungría. Poco después empezaron a surgir ciertas revueltas, causadas por los Uscoques y sus ataques a los barcos venecianos, en Bosnia, Dalmacia y Albania, por lo que la República de Venecia exigió a Austria que se encargaran de poner orden con los Uscoques.

Sería en 1596 cuando los Uscoques, junto a unos insurgentes dálmatas, se apoderaran de la fortaleza de Clissa. Esto llevó a que la flota austriaca que estaba en Croacia liderada por el general George Lencovich asaltara la fortaleza, pero esta campaña fracasó: se esperaba que a su paso los austriacos reclutaran mercenarios dálmatas, pero esos refuerzos nunca aparecieron.  Las fuerzas de Lencovich entraron en Clissa el 28 de mayo de 1596, pero sus tropas ya habían sido diezmadas debido al enfrentamiento con tropas otomanas unas jornadas antes.

Paralelamente a este suceso el dogo veneciano, utilizando el enfrentamiento austro-turco, había aprovechado para realizar operaciones a gran escala contra los Uscoques. En esta ocasión los venecianos contaban con un gran despliegue armamentístico, pero no llegaron a tomar Senj. Esta situación forzó al Archiduque Carlos a negociar y será en 1600 cundo señalará a un noble de origen carolino, a Joseph Rabata, para que actúe como un comisionado protegido por una fuerte escolta entre los Uscoques y el negociador con la República de Venecia. Rabatta mantuvo un régimen muy duro en Senj y dejó ver un fuerte apoyo a Venecia. Senj estuvo sometido bajo un control muy estricto, y en 1602 el pueblo de Senj se levantará y asesinará a Rabatta, lo que provoca la cancelación inmediata de las negociaciones, y una marcha atrás en la situación en el Adriático.

Esta situación de tensión se relajó notablemente en 1606, como consecuencia de la firma del tratado de Ztva Torok entre Austria y Venecia, que por otro lado implicó lavuelta a la guerra entre el Imperio Austriaco y el Imperio Otomano.

En estos momentos, la republica veneciana estaba fortalecida por una alianza con los holandeses y además alentada por Inglaterra. Por ello, en 1611 Venecia establecerá un bloqueo marítimo a la costa croata, Trieste y Fiume. Ante esto el Archiduque Fernando se vio obligado a vigilar fuertemente los movimientos de los Uscoques y expulsar a los que causaran numerosos problemas. Por ello aceptó un acuerdo por el que se limitaban los movimientos marítimos austriacos pero en cambio Venecia se comprometía a respetar el comercio austriaco en esa zona.

Esta situación duró poco ya que en 1613 los Uscoques habían vuelto a saquear las naves venecianas y turcas, pero la diferencia fue que, llegados a este punto, los venecianos aprovecharon y asaltaron el puerto de Carlopago ejecutando a todos los prisioneros, gran derrota para los piratas que así perdían su segunda base militar. Como respuesta, los Uscoques capturaron una galera veneciana y mataron a toda la tripulación, y según cuenta la leyenda hicieron pan con su sangre. Esta última acción, supuso la excusa perfecta para Venecia que bloqueó de inmediato el comercio marítimo austriaco.

En estos momentos, Venecia recibió apoyos por parte de Holanda e Inglaterra, mientras que el Imperio Austriaco los obtuvo de los españoles, destacando al Duque de Osuna que obtuvo un protagonismo clave en este conflicto. Pero ninguno de los bandos estaba preparado para una guerra por lo que comenzaron de nuevo las negociaciones. El Archiduque Fernando, viendo que sus esperanzas de conquistar territorios en Italia estaban truncadas por la presencia de España, no se inclinó a acceder a las demandas venecianas. Y en 1615 comenzaron de nuevo los conflictos a lo largo del Isonzo. Esta guerra no tuvo grandes enfrentamientos pero podríamos decir que aquí ya se plantearon los que serían antagonistas en las Guerra de los Treinta Años, que estallaría tres años después.

En este ámbito España ayudó al archiduque con armas, hombres y además ejerciendo presión sobre la república mediante preparaciones militares en Nápoles y Milán.

A estas alturas la balanza comenzó a inclinarse hacia Venecia ya que mantenían el control de los mares, a su vez los españoles fallaron en la misión de interceptar una flota holandesa que acudía en ayuda de Venecia. Poco tiempo después el bloqueo que mantenían los venecianos sobre Grandisca se fortaleció y pusieron en un gran apuro a los uscoqus, pero un noble bohemio consiguió reaprovisionar la ciudad cruzando las líneas venecianas.

Llegados a estas alturas los dos bandos estaban diezmados: debido a bajas y enfermedades la flota veneciana se encontraba sin líderes capaces, con tropas sin entrenar y desequipadas, eso sumado a que el Duque de Osuna había construido una flota con la que preparaba una ataque sobre Venecia influyó para que la república comenzara con relaciones diplomáticas. En el otro bando nos encontramos con que el archiduque se está quedando sin recursos económicos además de que se ve envuelto en la lucha sobre la sucesión imperial y que el emperador Mathias nunca estuvo a favor de esta guerra. Tras esto se estaba preparando la paz, pero en este instante Fernando fue nombrado sucesor del Imperio y resurgió el interés en esta guerra. Ante esto entraron en el plano el papado y Francia intentando buscar una paz que finalmente se firmará en Madrid el 26 de septiembre de 1617. Con esta paz el nuevo emperador se comprometió a deportar a los Uscoques y a costear una guarnición que mantuviera vigilado a Senj, a cambio Venecia respetaría los derechos territoriales, comerciales y marítimos austriacos en el Adriático.

Las autoridades austriacas se negaron a expulsar a los uscoque hasta que no llegara una guarnición para mantener la seguridad y finalmente en febrero de 1618 se firmó un nuevo acuerdo por el que una comisión austroveneciana informaría en Abril de que la mayor parte de los problemas se habían solucionado y los Uscoques habían sido expulsados en su mayor parte permitiendo a algunas familias permanecer en Senj.

Con la desaparición de los Uscoques despareció la piratería en el Adriático. En 1623 se creyó que el puerto de Senj se había recuperado ya que llegaron noticias de que había aparecido una nueva flota pero fue una falsa alarma, y los Uscoques y el puerto de Senj no volvieron a aparecer.

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Bibliografía

  • FERNANDEZ DURO, Cesáreo, El gran duque de Osuna y su marina, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1885 (reed. Sevilla, editorial Renacimiento, 2006)
  • ROTHEMBERG, Gunther, Venice and the Uskoks of Senj: 1537-1618, Jornal of Modern History 33, 1961
  • SIMON, Ruth, The Uskok Problem and Habsburg, Venetian, and Ottoman Relations at the Turn of the Seventeenth Century
Sergio de la Gándara

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