El Pórtico de la Gloria: historia y leyendas

Si hace unos meses nos trasladamos a Gante para hablaros de una de las más importantes manifestaciones pictóricas del S.XV, este mes viajaremos a tierras del norte de España en busca de los secretos que esconden las esculturas que conforman el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.

Retrocedamos unos cuantos siglos a la oscuridad de la Edad Media para empaparnos del Románico más puro y del espíritu peregrino que comenzaba a invadir todos los rincones de la ciudad gallega.

El origen de la primitiva catedral se remonta al S.IX, al año 813 concretamente. Por estas fechas el ermitaño Pelayo descubre los restos de una tumba que le habían sido señalados por unas luces y estrellas en el cielo. Los estudios concretan que es la del Apostol Santiago el Mayor y sobre estos restos se construye una pequeña capilla para la protección de los mismos bajo las órdenes del obispo Teodomiro.

Es el origen de la futura ciudad de Santiago de Compostela. Según la tradición popular deriva su nombre de esta leyenda y la aparición de dichas estrellas (campus stellae en latín) Compostela.
Los restos del Apostol se encontrarían en Iria Flavia, cerca de Padrón.
Aunque no tenemos datos fidedignos, la tradición ha señalado Hispania como lugar de predicación del Apostol Santiago, pasando varios años en Galicia. A su vuelta a Palestina muere decapitado por orden de Herodes Agripa y sus restos son trasladados por sus discípulos Atanasio y Teodoro de nuevo a Iria Flavia.
En el S. XI. El Obispo Peláez comienza los trámites para ampliar las obras de la iglesia primitiva y convertirla en algo más monumental: lo que será la futura catedral románica (el lugar se había convertido en un centro de peregrinaje y la iglesia se hacía pequeña). En el año 1075 empezarán las obras de mano del maestro Bernardo el Viejo.
La construcción sufre algunos parones y es en el  1100 bajo la supervisión del Obispo Xelmirez cuándo inicia su despegue.
En el año 1168 se llama al Maestro Mateo (del que poco sabemos históricamente hablando) artífice del Pórtico de la Gloria - joya de la escultura románica- del coro de la nave mayor, así como del resto de la fachada Occidental.

En el año 1211 se consagra la Catedral, la primitiva, la románica.
Durante los siguientes siglos se fue ampliando y modificando levantándose en el Barroco la fachada del Obradoiro y durante el S.XVIII la de Azabachería, que con la fachada de Platerías y la de la Quintana (de época románica) conformarían las cuatro entradas al templo.

Trasladémonos ahora a la Edad Media.

El Pórtico de la Gloria. Fuente: www.porticodelagloria.com

El Pórtico de la Gloria se encuentra ahora con la fachada del Obradoiro como telón, pero en el momento de su construcción fue pensado como entrada al templo.
Un sistema de arcos historiados de gran tamaño acogía al peregrino. Ahora apenas quedan vestigios pero antaño todas las figuras que conformaban la obra estaban policromadas.
Imaginaos la sensación: la lluvia, la frialdad de la piedra, los colores, el olor a incienso, el silencio o la misa en latín, la tenue luz de las velas, los rayos de sol que podían entrar en tiempo estival …
Para su obra el Maestro Mateo siguió un programa iconográfico muy estudiado y al mismo tiempo dividió la fachada en niveles verticales, esto es, una cripta sin ventanas bajo el suelo, el Pórtico, y encima de éste la tribuna. Con esto formaba la metáfora de los tres niveles del hombre: el inferior representa el mundo oscuro. El Pórtico propiamente dicho, que es el nivel terrenal y la tribuna que sería el nivel celeste de encuentro con Dios.

El Pórtico de la Gloria está formado por arcos de medio y se divide en tres niveles horizontalmente hablando.
Sus dimensiones  son de 17 metros de largo, 9,5 de ancho y 4,5 de fondo. Actualmente se encuentra en restauración.

La Fe movía montañas en la Edad Media y Cristo era el centro de todo.
Es por eso que el Maestro Mateo lo eligió para ser el protagonista de su programa iconográfico.

Un Cristo en Majestad que ocupa el centro del tímpano y está rodeada del Tetramorfos: los cuatro Evangelistas con los símbolos que los representan; a los Evangelistas hay que sumarles un grupo de ángeles que portan los elementos de la Pasión (clavos, corona, lanza…) así como grupos de bienaventurados, el pueblo que el día del Juicio Final llegará al Reino de Dios.
Encima, en las arquivoltas, los 24 ancianos del Apocalipsis cada uno con un instrumento. Hace unos años lograron reproducir los instrumentos para dar conciertos de música medieval con ellos.

Detalle de los ancianos del Apocalipsis.

En el parteluz, esto es, la columna que divide el arco central por la mitad, nos encontramos la figura del Apostol Santiago al que va consagrada la Catedral y la representación de árbol de Jesé (la estirpe familiar de Cristo desde David).
A partir de aquí podríamos decir que el Pórtico se divide en dos estamentos, a la izquierda el Antiguo Testamento y a la derecha el Nuevo Testamento.
En la parte izquierda -la del Antiguo Testamento- se disponen ocho columnas con ocho profetas, a saber: Abdías, Amós, Oseas, Joel, Jeremías, Daniel (de cuya historia hablaremos en particular más adelante), Isaías y Moisés.
El tímpano ciego sería la representación de la entrada al limbo y en la parte inferior de las columnas estarían representadas todas las herejías.
En las arquivoltas aparecen personajes como Adán y Eva, Abraham, Noé o Salomón.
En el lado derecho -el del Nuevo Testamento- en las columnas se disponen de izquierda a derecha, los Apóstoles (todos Santos): Pedro (con las llaves en la mano), Pablo, Santiago el Mayor, San Juan Evangelista, Andrés, Mateo, Tomás y Bartolomé.
El espacio ciego del tímpano se vería como la entrada al purgatorio y en las arquivoltas la representación de los siete pecados capitales, el Juicio Final, y la representación del Infierno.

 

Historias y Curiosidades.

La "mano" sobre el árbol de Jesé.

A lo largo de los siglos son muchas las curiosidades, historias, leyendas y tradiciones que han surgido alrededor de esta obra escultórica.
Si hablamos de tradiciones la primera que se nos viene a la mente es la del “santo dos croques” (croque significa en gallego golpe en la frente) y es que todo el que va a Santiago y visita su catedral debe poner su mano en la columna central del Pórtico y luego golpear tres veces la cabeza contra la figura que está detrás para que el Maestro les transmita su sabiduría y buena suerte. Si nos fijamos la piedra se ha desgastado hasta tal punto que podemos meter la mano en ella, pues tiene su forma. Esta “mano” se encuentra delante del parteluz, encima del árbol de Jesé, y a pesar de que mucha gente lo hace así, los “croques” no se dan en esa columna, sino detrás encima de la figura arrodillada.
La tradición, se dice, la empezaron los estudiantes y se contagió a los peregrinos con el tiempo. Actualmente no está permitido hacerlo puesto que la figura se está dañando.

Algunos historiadores piensan sin embargo que la mano pudo estar ahí desde el momento que se talló la columna, pues el mármol que se utilizó para tal fin es difícil que se desgaste con el tiempo. La mano se vería en tiempos antiguos como un símbolo divino (la mano de Dios) y la tradición de posarla encima viene de una instantánea de 1920 realizada por Ksado en la que un peregrino realiza esta acción. La fotografía estaría expuesta y se haría muy popular, comenzado a imitar la gente aquel bonito gesto de meter la mano en la huella existente.
Pero ¿A quién representa la figura en la que se dan los croques?:
Según cuenta la leyenda el propio Maestro Mateo decidió inmortalizarse en su obra esculpiéndose a sí mismo en el tímpano al lado de Dios. Durante las obras el obispo le recriminó esa actitud y su falta de humildad. Arrepentido decidió esculpirse en la parte de atrás de la columna en un actitud de respeto, de rodillas y mirando hacia el Altar mayor.
Esto es lo que cuenta la tradición oral pero no tenemos constancia de ello documentada. Muchos historiadores ven en esta figura al rey Fernando II de León que financió parte de la obra. Se dice incluso que cuando el propio rey fue a ver las obras, el Maestro Mateo le mostró esta sorpresa de estar representado y tal fue su gratitud que le concedió al artista una pensión vitalicia. De hecho el rey Fernando está enterrado en la catedral.
Sin embargo, en la cartela que porta la figura, ponía antiguamente Architectus FEC”. Fec sería abreviatura de fecit, y representaría además, la introducción de la firma del autor en una obra, algo insólito en la época.

Si el personaje que ocupa la parte posterior del parteluz está rodeado de leyenda, no lo es menos el profeta Daniel, quizás la figura más popular del Pórtico para los compostelanos.
Mucho se ha hablado de la sonrisa de Daniel y no es para menos.
De primeras resulta raro e inquietante que entre tantas figuras con semblante serio aparezca esta escultura portando esa sonrisa pícara que no se había visto jamás en el Románico.

Los profetas. De izquierda a derecha: Jeremías, Daniel, Isaías y Moisés. Fuente: Wikipedia.

Estilísticamente podemos hablar de un joven imberbe con el pelo rizado y grandes ojos, con una manera de ser esculpido muy precisa y semejante a la anatomía humana con profundo naturalismo. Esto se produce tanto en su figura como en la de sus compañeros los profetas Moisés, Isaías y Jeremías. Parece que mantienen una conversación entre ellos.
Otra vez apelamos a la tradición para dar respuesta a la cuestión.
La leyenda nos cuenta que Daniel sonreía así al ver a la figura que tenía enfrente.
Ésta figura de una mujer (para algunos historiadores la reina Esther, para otros la reina de Saba) fue esculpida con generosa voluptuosidad, lo que provocó que su vecino de enfrente no pudiese reprimir una pícara sonrisa al verla.
Al enterarse la Iglesia de tal osadía hicieron rebajar las formas de la fémina aunque la sonrisa de Daniel perdurase en el tiempo, al igual que las coloradas mejillas de la bella dama.
Se dice también que los labriegos gallegos, para mofarse de la iglesia, inventaron un queso con forma de atributo femenino al que llamaron, tal y como hoy lo conocemos: queso de tetilla.

La cartela de Jeremías dice lo siguiente: opus artificum universa (todo es obra del artífice). Cabe preguntase si de nuevo el Maestro Mateo quiso dejar claro su legado aunque la frase está tomada del Libro de Jeremías de la Biblia.

Otra curiosidad nos la ofrece un personaje sito en la zona derecha del Pórtico, la que representa el Nuevo Testamento iconográficamente hablando. Como hemos dicho, en una de las arquivoltas están representados los siete pecados capitales.

Representación de la gula en el lado derecho del Pórtico.

Pues bien, la gula viene dada por un personaje, una especie de demonio que parece llevar entre sus manos una empanada  que está condenado a comer pero no puede tragar porque tiene el cuello estrangulado. La empanada elemento tradicional gallego de la cocina y posiblemente la primera vez que vemos este alimento representado artísticamente. No sería raro puesto que en su origen la empanada era una masa de pan que se utilizaba para llevar la comida “tapada” para que así durase más tiempo, siendo muy utilizada por los peregrinos.

No son éstas las únicas historias o leyendas que aluden a la catedral de Santiago, pero sí las más conocidas referentes a la parte que estamos describiendo: El Pórtico de la Gloria.

Y hasta aquí este recorrido por uno de los mejores ejemplos de escultura románica de nuestro país.

Actualmente el Pórtico de la Gloria se encuentra en restauración por lo que es imposible su visita. Se trata de un trabajo minuciosamente estudiado durante años que permitirá ver el Pórtico con mucho más esplendor del que ahora tiene, y permitirá ver además partes policromadas que se habían borrado con el tiempo.

 

BiLIBLIOGRAFÍA:
-CARBÓ ALONSO, Felix. El Pórtico de la Gloria. Misterio y sentido. Editorial Encuentro, 2010.
-GARCÍA IGLESIAS, José Manuel. <<La mano del parteluz del Pórtico de la Gloria. Santiago de Compostela. De la leyenda a la historia>>, en Boletín del Seminario de estudios de arte y arqueología. Universidad de Valladolid, 2009.
-LÓPEZ FERREIRO, A. El Pórtico de la Gloria, Platerías y el primitivo altar mayor de la Catedral de Santiago. Santiago de Compostela. Editorial Pico Sacro,1975.
-www.Xacopedia.com

 

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:
Sixto Castro, Marta:  Historia 2.0 [Blog]. Recuperado en: https://historiadospuntocero.com/?p=8489&preview=true  [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Marta Sixto

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