Belchite

Pueblo Viejo de Belchite: las ruinas de una guerra

El Pueblo Viejo de Belchite

Interior de la iglesia de San Martín de Tours de El Pueblo Viejo de Belchite

El Pueblo Viejo de Belchite

Belchite es un pueblo de la provincia de Zaragoza (a casi 50 kilómetros de la capital) conocido especialmente por ser escenario de uno de los episodios más cruentos de la Guerra Civil Española. Como consecuencia de los enfrentamientos que se produjeron durante el conflicto el pueblo quedó prácticamente destruido. Una vez finalizada la guerra, los vecinos de «el Pueblo Viejo de Belchite» continuaron viviendo en sus maltrechas casas, alentados en parte por Franco, quien prometió su total reconstrucción.

«yo os juro que acabada la guerra […] sobre estas ruinas de Belchite se edificará una ciudad hermosa y amplia como homenaje a su heroísmo sin par».

Sin embargo, donde dije digo digo Diego y aquello no ocurrió jamás. No solo no ocurrió, si no que no se permitió tampoco hacerlo por cuenta propia. Franco prohibió explícitamente cualquier obra de reconstrucción o mejora en el pueblo. Tan solo se concedieron permisos para chapuzas rápidas y removibles mientras se construía un nuevo pueblo a las afueras.  En 1954 el llamado Belchite Nuevo quedó terminado y comenzó la mudanza de la población. El traslado duró diez años, hasta 1964, cuando las últimas personas se vieron obligadas a abandonar el pueblo a la fuerza.

Así, El Pueblo Viejo de Belchite quedó congelado en el tiempo, memoria de una guerra entre hermanos. «Símbolo de victoria nacional» y prueba de la «barbarie roja» (como diría Franco). Su visita era obligatoria para los colegios.

Historia de Belchite

Antigüedad

Como otros tantos pueblos de la península ibérica los primeros pobladores de Belchite se remontan a la Edad del Hierro. Este pueblo se ha asociado con la Belia sedetana[1] –nombrada por Ptolomeo–, aunque no hay pruebas fehacientes de ello. Se considera más plausible que tenga relación con el asentamiento celtíbero de Belgeda –nombrado por Apiacio en el año 93 a. C.–. Sí está documentado, sin embargo, el asentamiento romano en Cerro del Pueyo, de mediados o finales del siglo I a. C.

Durante la Edad Media Belchite fue el Balsal o Belsid árabe, perteneciente a la Küra o Taifa de Zaragoza hasta el año 1118, año en el que es conquistada por Alfonso I el Batallador. En 1498 se convirtió en el Condado de Belchite gracias a Fernando el Católico y comenzó su florecimiento con el crecimiento de la población y la construcción de nuevos monumentos: el arco de San Roque, el Arco de la Villa, la Iglesia de San Martín de Tours, la Iglesia de San Juan, el Convento de San Rafael, el Convento de San Agustín, el Seminario Menor o el Santuario de Nuestra Señora de Pueyo.  Todos ellos construidos entre el siglo XVII y XIX con ladrillo y en estilo mudéjar-barroco. De alguno hablaremos más adelante.

Época contemporánea

A principios del siglo XIX comenzó el declive. Belchite fue escenario de la Guerra de Independencia y posteriormente de las Guerras Carlistas. Soportó sendas batallas y destrozos y albergó personajes importantes de nuestra. El General Palafox o Juan Cabañero Esponera fueron algunos. Además, las desamortizaciones del siglo XIX llevaron consigo la acumulación de propiedades anteriormente de la Iglesia en manos de unos pocos arrendatarios apoderados y la brecha social se hizo cada vez más acusada.  Sumado al poco desarrollo, las importantes tasas de analfabetismo y los abusivos impuestos que soportaba el pueblo, a finales de siglo los motines contra la autoridad municipal se sucedían con asiduidad.

Sin embargo, la llegada de un nuevo siglo trajo mejoras y avances. Con el siglo XX llegaron también la electricidad, el ferrocarril, el alumbrado público, la construcción de infraestructuras como carreteras que unían Belchite con pueblos de los alrededores, el embalse de Moneva o la aparición de servicios públicos. Todo ello conllevó el crecimiento económico y de la población de Belchite, que consiguió que la agricultura dejase de ser el único motor económico del pueblo. El periodo de la Segunda República fue el momento de mayor esplendor en la historia del Belchite: el censo de 1935 contaba con más de 3800 habitantes.

Contexto histórico

Lamentablemente este desarrollo se vería frenado por el estallido de la Guerra Civil con el golpe de estado de los días 17 y 18 de julio de 1936 por parte del Ejército contra el legítimo gobierno de la Segunda República Española (1931-1936). Al golpe le siguieron tres años de guerra (1936-1939) y casi 40 de dictadura (1939-1975).

Pese a que el Pueblo Viejo de Belchite había tenido varios alcaldes de la CEDA[2] durante la Segunda República, desde febrero de 1936, con la victoria del Frente Popular[3], el alcalde era Mariano Castillo Carrasco, perteneciente al PSOE y miembro de la UGT. Durante los primeros días de la Guerra Civil tanto en el Pueblo Viejo de Belchite como en el resto de pueblos de la comarca[4] los falangistas y la Guardia Civil fueron pueblo por pueblo deponiendo los ayuntamientos del Frente Popular, llevándose detenidos a partidarios y alcaldes de izquierdas, que posteriormente fueron paseados y fusilados.

A Mariano Castillo Carrasco y a su familia también los detuvieron. Él se suicidó el 31 de julio y su hermano y su mujer fueron ejecutados también. Se cree que sus restos mortales descansan en alguna de las fosas comunes del Pueblo Viejo de Belchite, la que habría estado en la Iglesia. Como dato, se estima que se fusilaron a unas 170 personas durante los primeros días en la comarca.

La batalla de Belchite

Librada entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre de 1937 dentro de la ofensiva del Ejército Popular de la República por tomar Zaragoza –en un intento de salvar el Frente Norte[5] y evitar la caída de Bilbao y Santander–, la batalla de Belchite fue el acontecimiento más destacado de la Guerra Civil en el municipio. El objetivo era desviar la atención de las tropas franquistas en el Norte y conquistar una capital de provincia importante como era Zaragoza.

Primeros días

A principios de 1937 Belchite se convirtió en uno de los principales objetivos de las tropas republicanas en el Frente de Aragón. En aquel momento el pueblo acogía entre 3000 y 6000 falangistas[6] bajo el alcalde Ramón Alfonso Tirallero. Los ataques se iniciaron el 24 de agosto y el 25 las tropas republicanas tomaron la estación de ferrocarril. El 26 la localidad estaba totalmente cercada.

En el Pueblo Viejo de Belchite el ejército republicano encontró gran resistencia. Los combatientes del bando nacional, armados con ametralladoras y bien pertrechados para el asedio, defendían la población desde sus edificios con fortificaciones de hierro, cemento y barricadas en las calles. Se habían atrincherado en las viviendas y habían construido túneles que comunicaban todo el pueblo para facilitar la defensa. El sitio se convirtió en asalto y se produjeron combates callejeros. Rápidamente el corte del agua y de los suministros médicos hizo mella en el bando nacional. Los cadáveres de los dos bandos se amontonaban en las calles, bajo el sol del verano, sin que nadie hiciese nada.

El 29 de agosto se dio por fracasado el avance sobre Zaragoza. La ofensiva en el Norte no se había paralizado y Santander había caído el 26. Para evitar la desmoralización de las tropas la República cambió el objetivo principal y a partir del día 29 Belchite, totalmente asediado, era el nuevo objetivo. Una tercera parte del ejército del Este se dirigió a atacar la población mediante aviación y artillería. El ejército republicano se abrió paso al interior de la población, los días 3 y 4 de septiembre los combates pasaron a ser calle por calle y casa por casa, aniquilando los últimos reductos falangistas. Solo resistían dos núcleos: el Ayuntamiento y la iglesia de San Martín de Tours. Se tomaron el día 5.

Última ofensiva

La madrugada del 5 al 6 de septiembre los últimos falangistas huyeron desesperadamente: 300 cruzaron las líneas republicanas, 80 llegaron hasta Zaragoza. La toma de el Pueblo Viejo de Belchite se completó el día 6. Sin embargo, las tropas franquistas recuperaron el pueblo definitivamente en la ofensiva del 10 de marzo de 1938.

Los resultados fueron desoladores: más de 5000 personas murieron en las dos semanas que duró la batalla, de los dos bandos, militares y civiles. Los cadáveres del bando nacional fueron recogidos y se enterraron en El Trujal, un pozo para aceite de 4 por 4 metros, que se convirtió en la improvisada fosa común de unos 80 cadáveres. Para evitar la propagación de infecciones se cubrían los cuerpos con cal. Hoy en día hay un monumento conmemorativo. Las víctimas republicanas fueron incineradas en la plaza del pueblo, o sacadas a las afueras. Al terminar la guerra, de sus más de 3800 habitantes, quedaban solo 1500.

El 12 de octubre de 1939 Franco concedió los títulos de Muy Noble, Leal y Heroica Villa, así como la distinción de la Cruz laureada de San Fernando a la localidad de Belchite.

Las consecuencias: lo que hoy podemos visitar

El pueblo

El Pueblo Viejo de Belchite

Calle Mayor desde el Arco de la Villa

En 1936 el Pueblo Viejo de Belchite contaba con 3800 habitantes y 1800 edificios. El recinto tenía tres entradas flanqueadas por arcos-capilla del siglo XVIII, de los que hoy en día se conservan dos. No era un recinto amurallado, sino que las propias viviendas, adosadas las unas a las otras, ejercían la función defensiva.

El trazado era típicamente mudéjar: una calle principal, la calle mayor –donde se encontraban las viviendas y los comercios más importantes del pueblo–, y alrededor calles secundarias que enlazaban con los edificios religiosos más importantes. El resto del trazado se componía de calles estrechas y tortuosas que permitían a los habitantes protegerse de las inclemencias del tiempo en invierno y en verano.

Tanto el trazado de las calles del pueblo viejo como la decoración del exterior de los edificios e iglesias siguen siendo a día de hoy un impresionante ejemplo de arquitectura mudéjar-barroca. Lo que se conoce como mudéjar aragonés.

 

 

El Arco de la Villa

El Pueblo Viejo de Belchite

Arco de la Villa

Desde el Arco de la Villa arranca la Calle Mayor, espina dorsal del pueblo. El arco está formado por dos plantas: la baja es un arco propiamente dicho y la alta es una capilla dedicada a la Virgen del Portal. Es un arco de construcción barroca del siglo XVIII, muy frecuente en el Aragón de la época.

Estos arcos tenían doble función: defensiva y religiosa. Tras la Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones, bandoleros y bandidos azotaban la zona. Las autoridades decidieron cerrar las entradas de los pueblos con arcos para evitar que estos entrasen. Además, también servían para protegerse de pestes y epidemias, algo habitual en el siglo XVI. Se colocaba una virgen o un ángel custodio en la capilla de la planta superior.

El Trujal y la Cruz de los Caídos

Junto al Trujal, del que ya hemos hablado, la Cruz de los Caídos –forjada en 1940 por prisioneros republicanos– es el otro monumento conmemorativo que hay en Belchite. La cruz se colocó en La Plaza Vieja, junto al lugar en el que fueron incinerados los cuerpos de los caídos republicanos durante la Batalla de Belchite. Ambos se erigieron por Franco una vez terminada la guerra, en memoria de los caídos del bando nacional. Parte de los cuerpos de El Trujal fueron trasladados al Valle de los Caídos. Recientemente se ha reconvertido en espacio para la memoria de todos los caídos en la Batalla de Belchite.

Hoy en día El Trujal está bastante deteriorado, producto de años de abandono y expolio.

La Torre del Reloj

El Pueblo Viejo de Belchite

Torre del reloj

La Torre del Reloj formaba parte de la antigua iglesia de San Juan, que en origen había sido, más que probablemente, una sinagoga judía que, con el tiempo, se transformó en iglesia. Esta era de construcción mudéjar, de planta cuadrada, erigida en el siglo XIV-XV. Tan solo estaba decorada la parte de arriba, no así la de abajo, ya que las casas adyacentes ocultaban el cuerpo inferior de la torre. En el siglo XVII pasó a ser propiedad particular y se iniciaron obras para sustituir las campanas de la iglesia por un reloj que terminó por darle nombre. Posteriormente fue reconvertida de nuevo para uso civil, como teatro, que estuvo funcionando hasta la Guerra Civil.

La leyenda cuenta que el reloj de la torre dejó de funcionar al comienzo de la Guerra Civil: unos dicen que el día que estalló la guerra, otros que durante el primer bombardeo de la aviación justo a la hora del ángelus, durante algún momento de la Batalla de Belchite. El mecanismo se intentó recuperar para la torre de la iglesia del pueblo nuevo, pero siempre se paraba, sin causa.

La iglesia de San Martín de Tours

El Pueblo Viejo de Belchite

Iglesia de San Martín de Tours.

Es la construcción más reconocible del Pueblo Viejo de Belchite. Es un edificio con numerosas ampliaciones y reformas cuyos  orígenes datan de finales del siglo XIV o principios del XV. En él suceden toda una serie de estilos conforme avanzan las épocas.  Su torre de sección cuadrada es un tipo de estructura heredada de la arquitectura musulmana. Originalmente solo tenía una nave, pero en el siglo XVI se le añadieron una sacristía, cuatro capillas y una galería exterior.

La última reforma fue la del siglo XIX.  Entonces se amplió un tramo a la entrada para erigir la fachada que se aprecia hoy. Es una portada monumental tetrástila con dos columnas toscanas a cada lado. La remata un frontón triangular de estilo neoclásico.

 

Los conventos de San Agustín y San Rafael

Además de varias iglesias había dos conventos: el de San Rafael, junto a la Iglesia de San Martín de Tours, y el de San Agustín. De este último hoy en día tan solo queda su iglesia medio derruida.

 

Albergó una importante comunidad de monjes de clausura agustinos que nunca salían del convento. Solo se conoce un caso: cuando en el siglo XVI una epidemia de cólera arrasó la población. Los monjes salieron del convento acompañados de una imagen de la Virgen del Pueyo y recorrieron el camino que llevaba hasta la iglesia de San Martín. Allí celebraron una misa para aplacar la epidemia.

En el siglo XIX se produjo un incendio que dañó severamente el convento. Como solo quedó en pie, más o menos, la iglesia, se aprovechó para reconvertirlo. De planta jesuítica, típica del barroco aragonés, la iglesia cuenta con una nave central y cuatro capillas a los lados. Estaba cubierta por una bóveda de cañón, actualmente derruida,  y una linterna que sobresalía del resto de la nave. Se trata de un templo profusamente decorado con estucos, capiteles, pilastras, relieves y molduras. El exterior está adornado con técnica mudéjar sobre estructura barroca.

Como curiosidad, en la torre se puede observar un proyectil incrustado.

La pequeña Rusia

El Pueblo Viejo de Belchite

La Pequeña Rusia. Imagen de Wikimedia Commons

Así se llamó al campo de concentración erigido cerca del pueblo para alojar a parte de la población de Belchite. Alojó a alrededor de un millar de prisioneros de guerra que, además, trabajaron en la construcción del pueblo nuevo. Recibió ese nombre porque los que se alojaban eran de izquierdas y republicanos.

Se creó en el año 1938 tras la toma definitiva de Belchite por las tropas sublevadas; constaba de 15 barracones en los que se vivía en condiciones extremas. Murieron muchos de los prisioneros. Estuvo abierto entre 1940 y 1945 y sus instalaciones aún se conservan y son visitables.

 

Bibliografía

  • MICHONNEAU, Stéphane. Fue ayer: Belchite. Un pueblo frente a la cuestión del pasado. Prensas, Universidad de Zaragoza, 2017.
  • PAREDES, Javier (ed). Historia contemporánea de España (Siglo XX). Ed. Ariel, Barcelona, 2010.
  • PRESTON, Paul. La guerra civil Española. Debolsillo, Madrid, 2017.
  • SEGARRA, Pablo; GONZÁLEZ, Óscar; MOLINA, Lucas. Grandes batallas de la Guerra Civil Española. La Esfera, Madrid, 2016.
  • http://belchite.es/oficina-de-turismo-belchite/

Como bibliografía me gustaría destacar las explicaciones de Pilar, la guía de nuestra visita a Belchite el 9 de diciembre.

 


 

[1] Pueblo íbero del siglo III a. C. situado en el valle medio del Ebro.

[2] Confederación Española de Derechas Autónomas

[3] Coalición electoral española creada en enero de 1936 por los principales partidos de izquierda.

[4] Campo de Belchite

[5] Operaciones y combates que tuvieron lugar en la franja cantábrica desde la primavera al otoño de 1937, entre las fuerzas sublevadas y las de la zona leal al gobierno republican

[6] Según las fuentes la que se consulten.

Laia San José

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