La Revolución de Febrero

Introducción

Antes de entrar en materia, es importante tener en cuenta que antes de la Revolución, en Rusia, y concretamente en Petrogrado, había un caldo de cultivo idóneo para lo que poco después acabó sucediendo.

Sin pararnos mucho en las consecuencias de la participación en la Primera Guerra Mundial, la situación del ejército ruso y los grandes estragos económicos que provocaba, el comercio exterior bajó cerca de un 40% tras el cierre del mar negro en 1916, el área de cultivo también bajó, provocando una caída del 20% de la producción de grano que sumado a que los propios campesinos se negaban a vender los excedentes en los mercados tradicionales en pos de la especulación y la clandestinidad. La infraestructura de la línea ferroviaria era algo escasa, por lo que se le daba prioridad al transporte de tropas provocando una caída de más del 30% del transporte del grano para alimentar a las ciudades. Es decir, el país entero se encontraba en plena crisis económica y alimentaria, donde las grandes ciudades eran las más perjudicadas.

Además, la situación política no era mejor, entre 1915 y 1917 fue el conocido “Gobierno de la Zarina” con un total de cuatro primeros ministros distintos, cinco ministros de Interior, tres ministros de Asuntos Exteriores, etc. Dicha inestabilidad política, junto a otra serie de factores, provocó una ruptura total entre los gobiernos provisionales y los partidos moderados en la Duma.

Cola del pan a comienzos de 1917 en Petrogrado.

Por tanto, Rusia se encontraba inmerso en una crisis militar, económica, y sobretodo política muy profunda que se acabaría acentuando a finales de 1916 cuando se incrementó aún más la demanda de combustible y de alimento debido a la crudeza del invierno que estaba por llegar. Todos estos factores provocaron los eventos que relataremos a continuación y el fin del Imperio Ruso en pos de cambio político sin precedentes en la época.

El Inicio de la Revolución

Desde finales de 1916, ya se empezaron a suceder eventos cuyo objetivo era acabar con el poder de la zarina Alejandra Romanov y de su consejero principal, el monje Rasputín (asesinado el 16 de diciembre de 1916), aunque en su mayoría infructuosos, pretendían evitar la revuelta popular que en febrero acabaría llegando debido a la falta de concesiones políticas y el inmovilismo por parte del Zar.

El invierno de 1917, fue muy duro como ya hemos comentado, pero en las ciudades se juntaba con la falta de alimento y provocó el inicio de manifestaciones ya que los obreros en su mayoría tenían que elegir entre calentarse o comer. Hubo multitud de protestas a lo largo del mes de febrero que incluso provocaron el establecimiento de puestos militares dentro de la ciudad para poder sofocarlas, pero puesto que los líderes políticos y sindicales estaban en el exilio  no causaron grandes estragos antes la falta de apoyos, aunque el punto de inflexión llega con el cierre de la fábrica Putilov que acabó condenando a miles de familia al frío y ala hambruna.

Huelga del Día Internacional de la Mujer. Source: CNN.

La fecha clave será el 23 de febrero de 1917, cuando las fábricas textiles de Petrogrado se pararon y salieron a la calle comandados por los ya extrabajadores de la fábrica Putilov, en principio como conmemoración del Día Internacional de la Mujer, aunque la consigna principal era la falta de alimentos, además de ser la primera protesta con connotaciones políticas, por ello mientras los obreros estaban en la calle, en la Duma, Kérenski avisaba que necesitaban actuar y sobretodo abastecer de alimento la ciudad, aunque la Duma decidió no actuar en esta ocasión.

Dicha protesta, rápidamente fue secundada por el sector metalúrgico y al día siguiente, toda la ciudad, contando con más de 160.000 seguidores y provocando el cierre de 131 fábricas en Petrogrado. La huelga continuó aglutinando seguidores hasta que consiguió paralizar la ciudad el 25 de febrero: el transporte dejó de funcionar, sin periódicos, y comienzan los primeros enfrentamientos con la policía, a la vez que los militares empiezan a dividirse entre los que mantienen filas y los que apoyan las protestas. A estas revueltas, finalmente se le unirán los soldados el 27 de febrero provocando un descontrol total por parte del Gobierno, que solo podían contar con la policía. Dentro de la ciudad aún quedaban tropas fieles al Zar, pero estaban muy desorganizadas y por ello algunos de los ministros acabaron encarcelados. Finalmente, el 2 de marzo de 1917, se produjo la abdicación del Zar en su hermano, el Gran Duque Miguel Aleksándrovich, que debido a la falta de seguridad hacia su persona rechazará la corona dejando a su cargo a un Gobierno Provisional. A su vuelta del frente, Nicolás II fue detenido y enviado a Tsárskoye Seló (residencia oficial de los zares) a las afueras de la ciudad, junto a su familia.

Nicolás II

La abdicación de Nicolás II causó una gran confusión en el resto del país, aunque poco a poco se fue celebrando tanto en las trincheras, como en las ciudades o en las zonas más rurales, aunque en algunas de ellas no se enteraron hasta principios del mes de abril. La Revolución de Febrero se acabó convirtiendo en una revolución de carácter burgués que significaba el paso de una férrea monarquía a la democracia con la Duma como su máximo exponente, por ello, se pretendía acabar con la simbología que recordara a los zares y se destruyeron tanto las estatuas de los zares como otros símbolos, como pueden ser las águilas bicéfalas que referenciaban el carácter imperial.

El Gobierno Provisional

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Gueorgui Lvov.

Debido a la complejidad de la situación, el Comité Provisional de la Duma propuso al Soviet, formar gobierno, reuniéndose de urgencia el mismo 1 de marzo, y al día siguiente se formó el primer Gobierno Provisional tras la abdicación ese mismo día de Nicolás II. El nuevo gobierno tuvo un gran apoyo popular y político, contando apoyos incluso de los mencheviques y de los liberales, aunque los primeros descartaron formar parte del gobierno en favor de los segundos cuyo líder fue Gueorgui Lvov. A cambio del apoyo socialista, el Soviet de Petrogrado impusó una serie de puntos en el programa electoral que debían cumplirse:

  1. Amnistía para los presos políticos.
  2. Libertad de palabra, asociación, reunión y reconocimiento del derecho de huelga.
  3. Abolición de todo privilegio basado en la nacionalidad, religión u origen social.
  4. Convocatoria inmediata de una Asamblea Constituyente elegida por sufragio universal, secreto, directo e igualitario.
  5. Disolución de todos los órganos policiales, reemplazados por una milicia electa, supervisados por el gobierno local.
  6. Nuevas elecciones a los organismos de autogobierno sobre la base del sufragio universal
  7. Compromiso de que los soldados que participaron en la Revolución no iban a ser despojados de sus armas, ni enviados al frente.
  8. Mantenimiento de la disciplina militar, pero reconociendo a los soldados similares derechos civiles.

Aunque estas ocho medidas entraban dentro de la preocupación de la población, dejaban de lado los dos grandes motivos por los que habían estallado las revueltas: la falta de alimento y la situación militar. Por ello, aunque en primera instancia el Soviet apoyaba al Gobierno Provisional, se produce una lucha interna entre los dirigentes del soviet y los portavoces de la Duma, surgiendo una estructura de doble poder que provoca la paralización efectiva del Gobierno, ya que no podía hacer nada sin contar con el apoyo del Soviet.

Reunión del Soviet de Petrogrado en 1917.

Este modelo fue copiado en el resto de ciudades según llegaban las noticias de la abdicación del zar, y paulatinamente se fueron formando los soviets que estuvieron liderados por intelectuales de origen socialista. En general, estos cambios fueron de índole pacífico e incluso en algunos casos contando con el apoyo de oficiales zaristas, pero ante esta situación, del mismo modo que ocurrió en la capital, se produce un gobierno dual, mientras que las instituciones y administraciones representaban a las clases media y altas, los Soviet representaban a las clases bajas, y aunque coincidían en algunos aspectos rápidamente se vio que la convivencia era inviable.

Durante el breve tiempo que duró este gobierno, se concentraron en legislar cumpliendo el programa político y rectificando en los abusos sociales que habían sido provocados por el zarismo, y, por tanto, dejando de lado la guerra y la reforma agraria que tanto preocupada a la gente de a pie. Poco a poco el gobierno liberal fue encontrándose con mayores bloqueos, como por ejemplo que el ejército respondía al Soviet y no a su comandante, por ello, algunos ministros liberales fueron dejando sus carteras en favor de políticos socialistas, hasta que Lvov tras rechazar el programa nuevamente impuesto por el Soviet, dimite en favor de Alexandr Kérenski, que había sido el único socialista que formaba parte del Gobierno desde que se instauró.

Alexander Kerensky LOC 24416.jpg

Alexandr Kerenski.

El nuevo gobierno formado la noche del 7 de julio, que en esta ocasión no contaba con el apoyo de los liberales, comenzó con una reforma agraria con gran polémica entre ambos bandos que junto con otros factores llevó a los radicales de izquierda junto con el ala radical de los bolcheviques a realizar un nuevo ataque para derrocar al gobierno. La consecuencia directa sería la caída del gobierno y la proclamación de uno nuevo a principios del mes de agosto que suponía la vuelta de los liberales, pero pervivría la presidencia del socialista Kérenski, que aguantaría en el poder hasta finales de septiembre.

El Retorno de Lenin

Lectura de las tesis de Abril en el Palacio Tauride.

Las noticias de la Revolución de Febrero llegaron a Suiza el 15 de marzo, lugar donde Lenin estaba exiliado desde hacía más de quince años salvo por un breve periodo, por lo cual inició contactos para retornar a Rusia aunque la única manera que encontró es utilizando un tren alemán hasta Suecia, de ahí pasar a Finlandia y desde allí otro ferrocarril a la capital, aunque sabía que les acusarían de colaboracionismo con los alemanes debido a que les dejaron transitar libremente sin ningún tipo de inspección, fue la única forma que encontró.

A su llegada, en el acto de recepción presentó sus Tesis de Abril el 4 de abril de 1917. En primer lugar, cargaba duramente contra la actitud de los bolcheviques durante el conflicto, y en segundo lugar hacía un llamamiento a no cooperar con el Gobierno Provisional condenando la burocracia y recomendando el control del Estado por parte de los obreros a través de los soviets.

A las pocas semanas de su llegada, Lenin obtuvo el liderazgo de los bolcheviques expulsando a las secciones más moderadas que aprobaban la cooperación con los liberales. Todo ello llevó a las protestas de mediados de julio que intentaron derrocar el Gobierno Provisional de manera infructuosa, por lo que se vio obligado a trasladarse fuera de la capital y vivir en la clandestinidad un tiempo hasta su vuelta en octubre que desgranaremos en capítulos posteriores.

Bibliografía

  • CARO CANCELA, D. (2006): "La Revolución Rusa".  Aula-Historia Social, 18, 14 - 52.
  • FARALDO, José M. (2017): La Revolución Rusa: Historia y memoria. Madrid: 2017.
  • ARTOLA, M. y PÉREZ LEDESMA, M. (2005): Contemporánea. La historia desde 1776. Alianza Editorial, Madrid. 273 - 293.

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De La Gándara, Sergio. "La Revolución de Febrero" . (07 de noviembre de 2017) Historia 2.0. [Blog] Recuperado en: https://historiadospuntocero.com/revolucion-febrero/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada

Sergio de la Gándara

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