Roger de Lluria. El Gran Almirante.

Lunes de Pascua de 1282. En la plaza de Palermo se agolpa la población a la espera de los oficios vespertinos. Un grupo de soldados franceses, según la tradición, molestó e incomodó a una dama casada. La respuesta de su marido fue un palmo de acero en el pecho del insolente soldado angevino. Al tratar de defender a su compañero, los soldados se enfrentaron a un gran número de palermitanos, que al sonar las campanas del oficio de Vísperas arremetieron contra los franceses.

Este episodio, casi novelesco, nunca llegó a suceder. Seguramente el alzamiento contra los franceses estaba planeado, pues desde que en 1266 Carlos I de Anjou fuera nombrado rey de Sicilia, los franceses habían oprimido al pueblo siciliano y vaciado sus bolsillos a base de desmedidos impuestos. Las campanas fueron la señal que los rebeldes acordaron para levantarse contra los opresores angevinos. La rebelión no tardó en extenderse por toda la isla. El episodio pasará a la historia como las Vísperas Sicilianas, cuyas consecuencias se extenderán casi 20 años enfrentando a Francia con la Corona de Aragón.

1 Península Italiana e islas hacia 1300. Fuente: Atlante Storico D’Agostini. Istituto Geografico D’Agostini. Novara. 2011

Aunque en un principio la idea de los sicilianos era establecer una república o federación de ciudades libres al estilo de la Italia central y septentrional, pronto se vieron indefensos y amenazados por la gran flota angevina anclada en el puerto de Mesina que Carlos de Anjou, que se encontraba en Nápoles, había preparado para asaltar Bizancio. De este modo decidieron ofrecer la corona a Pedro III de Aragón, que se encontraba en el norte de África en una campaña militar, después de todo, su mujer Constanza, era la prima del último rey de la casa Suevia, Conrado. De hecho, su corte barcelonesa se había convertido en un nido de nobles gibelinos contrarios al dominio francés de Sicilia.

Así pues, mandó a su bastardo Jaime Pérez al mando de una pequeña flota que consiguió derrotar a los franceses frente a las costas de Calabria. Empujado por esta victoria, Jaime decidió atacar la ciudad de Regio (actual Reggio Calabria) fracasando en el intento de tomar la estratégica plaza.

Pedro III, enfurecido decidió reemplazar a su hijo por el noble calabrés refugiado en su corte, Ruggiero di Laurea, conocido en Barcelona como Roger de Lluria.

IIlustración de Álvaro Luna realizada para Historia 2.0 © ÁLVARO LUNA Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

Roger había nacido en 1250 en la ciudad de Scalea, en la actual Región de Calabria. Su padre, Ricardo, falleció cuando se encontraba luchando contra las tropas francesas en 1266 en la batalla de Benevento. Dado que su madre, donna Bella había sido nodriza de Constanza, casada por el entonces infante Pedro de Aragón (futuro Pedro III el Grande) marcharon a Barcelona donde obtuvieron protección.

Allí, Roger se crio con lo más granado de la nobleza aragonesa, estableciendo una especial relación con los infantes Pedro, Jaime y Federico. De hecho, fue el propio Pedro quien lo envistió caballero dada su “probidad, prudencia y amor a los intereses de mi corona.” Desde entonces su ascenso en la corte fue fulgurante y, como ya hemos visto, en 1282 tomaba el mando de la flota aragonesa en la guerra de Sicilia.

2 Galera aragonesa. El modelo de embarcación tuvo tal éxito que se convirtió en el dominador del Mediterráneo hasta el siglo XVI. Fuente: https://goo.gl/o4noP2

Al ser Carlos I de Anjou feudatario del papa Martín IV, el pontífice intervino a favor de su vasallo. Excomulgó a Pedro III y puso en entredicho todos sus territorios, es decir, no se podía celebrar ningún oficio ni administrar ningún sacramento en ninguno de sus reinos. Para asegurar su posición frente a sus nuevos súbditos, partió hacia Sicilia donde instauró a su hijo Jaime como heredero y a Roger de Lluria como almirante de la flota aragonesa y protector del reino.

Las victorias de Roger de Lluria no sólo se debían a su gran pericia marinera, también fue un gran innovador en el campo de la ingeniería naval. Introdujo los espolones y las ballestas como método de ataque (pero no os imaginéis una galera como las de Euron Greyjoy). Hasta entonces, los combates navales se limitaban al abordaje y a la lucha cuerpo a cuerpo sobre las cubiertas. Gracias a Roger, se sentaron las bases del dominio naval aragonés del Mediterráneo y de la futura Monarquía Hispánica durante la Edad Moderna.

Ya desde aquel momento, 1283, tuvo que hacer gala de sus dotes de marino en las aguas de Malta. Hasta allí tuvo que partir para frenar a una flota francesa que se dirigía a la isla para apoyar a las tropas que aún se encontraban allí. Una vez derrotado el enemigo y con diez galeras apresadas, tomó el rumbo hacia Nápoles donde saqueó todo el litoral y hostigó a toda embarcación enemiga. El príncipe de Salerno, Carlos el Cojo, hijo de Carlos I de Anjou salió a su encuentro con una gran flota, siendo derrotado y hecho prisionero.

Roger volvió a vencer a los franceses y a sus aliados genoveses a finales del verano de 1285. Entonces fue llamado por Pedro III para defender la costa catalana de las embarcaciones del rey francés Felipe III, cosechando una gran victoria frente a la ciudad de Roses.

En 1288 derrota a los angevinos una vez más, destruyendo casi en su totalidad su flota. Así la Corona de Aragón quedaba como la primera potencia naval mediterránea y abriendo las puertas a su expansión comercial y territorial.

Mientras tanto, Pedro III había fallecido en 1285 y su sucesor, Alfonso III solo estuvo seis años en el trono. Por tanto, Jaime de Aragón, que hasta entonces ejercía como rey de Sicilia, se ciñó la corona aragonesa como Jaime II. Entonces, aunque la Paz de Anagni establecía que la corona siciliana debía pasar a manos angevinas (a cambio de Córcega y Cerdeña), su hermano pequeño Federico (o Fadrique) aceptó la corona que le ofrecieron los nobles sicilianos.

Si bien en un principio, Roger se puso al lado de Federico II, el cual lo colmó de títulos y posesiones, al ser tildado nuestro protagonista de traidor volvió al servicio de la Corona de Aragón. Con setenta naves marchó sobre Sicilia y derrotó a Federico y sus aliados. La tradición, y algunos historiadores, cuentan como Federico pudo escapar gracias a la ayuda del propio Roger y Jaime, que si bien enemigos en el combate les unían fuertes lazos de cariño y amistad.

En 1300 Roger acaba con los focos de resistencia y dos años después firma la paz de Caltabelotta que, entre otros acuerdos establecía la separación de los reinos de Nápoles y Sicilia o el paso de la corona siciliana a los angevinos a la muerte de Federico III (aunque acabaría incumpliéndose). Roger juró lealtad a Federico, tras lo cual le fueron devueltos los títulos y territorios que su padre le había confiscado.

Poco después se retiró a sus posesiones en la Península Ibérica y en 1305 moría en la sede de su señorío en Cocentaina, en la actual provincia de Alicante.

Aunque hemos destacado su faceta de militar, Roger fue más allá. Participó activamente en la colonización de la Corona de Aragón. En 1298 comienza a construir en la falda del peñón de Ifach (Calpe, Alicante) una ciudad fuertemente amurallada y con una arquitectura civil monumental. Tanto su hija Margarita como su segunda mujer, Saurina de Entenza participaron activamente en esta misión. Una como constructora de la iglesia de Santa María de los Ángeles, y la otra como señora feudal de facto de la ciudad. Pero esa, es otra historia de la que hablaremos pronto.

Bibliografía

EL SITIO DE LAS COSAS (SS. VI-XIV) https://web.ua.es/es/sicos/pobla-medieval-de-ifach.html [Fecha consulta 09/09/2017]

MENÉNDEZ FUEYO, J.L., (2008): “La villa medieval de Ifac y el comercio mediterráneo en los siglos XIII-XIV” Strutture e insediamenti antichi e medievali funzionali alla viabilità commerciale terrestre e marittima, Mercator, Pieraldo Editori, Roma. Pp. 57-74.

MUNATANER, Raimondo. Cronache catalane. Del secolo XIII e XIV. Volume I. Firenze. 1844

QUINTANA, Manuel José. Vida de españoles ilustres. Madrid. 1807

VALLEJO MARTÍNEZ, Javier. “Las Vísperas Sicilianas” en Historia Rei Militaris: Historia Militar, Política y Social. Nº. 7, 2014.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

FERNÁNDEZ-MONTES Y CORRALES, Luis Miguel: Roger de Lluria. El Gran Almirante. (19 de septiembre de 2017) en: Cápsulas Históricas. Historia 2.0 [Blog]. Recuperado en: https://historiadospuntocero.com/rogerdelluria-elgranalmirante/[Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Luis Miguel Fernández-Montes y Corrales

6 comments

  1. Teresa Lloria 21 septiembre, 2017 at 12:07 Responder

    Me ha llegado, mi apellido es Lloria (o Lauria o Lluria) y siempre digo que es un antepasado mío. Me ha parecido muy interesante encontrarme este artículo esta mañana
    gracias

    • Luis Miguel Fernández-Montes y Corrales
      Luis Miguel Fernández-Montes y Corrales 21 septiembre, 2017 at 17:16 Responder

      Muchas gracias Teresa. Estamos encantados de que te haya gustado y de que tengas tan ilustres antepasados.
      🙂

  2. Carles 21 septiembre, 2017 at 15:08 Responder

    Me gustaría saber en términos contemporanéos cómo se conicía a los ‘aragoneses’ y a los ‘franceses’ si hay documentación escrita, ya que mucha de la cultura popular actualmente por esas tierras hablan de ‘los catalanes’ por ejemplo.

  3. Luis Miguel Fernández-Montes y Corrales
    Luis Miguel Fernández-Montes y Corrales 21 septiembre, 2017 at 18:18 Responder

    Hola Carles. Muy interesante y, a la vez, complicada pregunta la nos haces. En este caso, en las guerras de las Vísperas, la mayoría de las tropas aragonesas que participaron sí que eran de origen catalán. De hecho participaron en ella las tropas de élite de la Corona de Aragón, los almogáraves, a cuyo mando se situaba Guillem Galcerán de Cartellà (el Conde Desperta Ferro,, del que quizás sepamos más próximamente) que procedía de una ilustre familia catalana. De esta misma familia pertenecía Pere Galcerán, que participó en la batalla de Las Navas de Tolosa junto con 3.000 caballeros (y se dice clara y nítidamente) catalanes. Hay que tener en cuenta que los ejércitos medievales no se formaban por “nacionalidades” o territorios, más bien por lealtades. Así si los nobles catalanes tenían más o menos ascendencia en la Corte (y en este periodo tenían bastante) su peso en los ejércitos era mayor.
    Otro caso muy diferente es el de los franceses o angevinos, que sí que aparecen con este nombre de forma indistinta más habitualmente.
    Espero haber resuelto tus dudas. Siempre estamos encantados de interactuar con vosotros.

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