Saartjie Baartman, la triste historia de una venus africana.

Entre 1807 y 1834 fueron varias las medidas legislativas que en Inglaterra prohibieron la trata de esclavos hasta su total abolición.

Ésta es la historia de una mujer de la etnia khoikhoi[1] vendida a principios del siglo XIX para que su cuerpo, y sobre todo sus protuberantes nalgas, se convirtiesen en una atracción de feria de fenómenos humanos. Saartjie Baartman se convertía así para muchos en icono del racismo, la cosificación y la explotación de personas.


La venus hotentote

La vida de Saartjie estuvo plagada de penurias desde su más tierna infancia. Se cree que nació en una familia humilde de la provincia oriental del Cabo de Sudáfrica en 1789. Su madre murió siendo ella muy pequeña y su padre, un arreador de ganado, falleció cuando era adolescente. Para cuando contaba con veintiún años de edad, Saartjie había perdido también a su marido asesinado a manos de un colono holandés, y a su único hijo.

La joven fue entonces vendida en Ciudad del Cabo como esclava a una familia holandesa que la empleaba para el servicio doméstico. Fue allí donde la conoció Hendrik Cesars, hermano de su entonces propietario, quien la convenció para viajar a Londres bajo promesas de una fácil fortuna. Pero desgraciadamente, esto no sería más que el comienzo de su desgraciado final.

Ilustración de Marta Hernández realizada para Historia 2.0 © MARTA HERNÁNDEZ. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización

¿Por qué el interés de Cesars en Saartjie? Su gran atractivo radicaba en una característica genética llamada esteatopigia[2] por la que se acumula gran cantidad de grasa en los glúteos -sobre todo en las de las mujeres de origen africano-. Además, sus genitales presentaban otra peculiaridad propia de las mujeres del grupo khoisán consistente en una elongación de los labios menores de la vagina, sinus pudoris.

«Hay que recordar que, en esa época, los traseros grandes eran muy deseables y estaban muy de moda, así que muchas personas envidiaban lo que ella tenía naturalmente, sin tener que acentuar su figura", subraya Rachel Holmes, autora de La venus hotentote: la vida y muerte de Saartjie Baartman.

Y así, cuando Baartman fue exhibida en 1810 en un establecimiento de Piccadilly Circus, causó fascinación y cautivó por completo al público.

Ya no solo por su exuberante anatomía, sino también porque parece ser que en el espectáculo la hacían vestir como una salvaje, usando ropa ajustada del color de su piel para fingir desnudez, cuentas, pieles y plumas y fumando de una pipa. Holmes asegura que el número incluía danzas tribales e interpretación de varios instrumentos musicales pero no todo acababa en una función de claros tintes racistas, puesto que aquellos clientes acaudalados que pagaran su precio podían obtener demostraciones privadas en su hogar en las que estaba permitido que los invitados tocaran las nalgas de Saartjie.

La fama del espectáculo llegó a oídos de los activistas que debatían y protestaban en las calles por la abolición de la esclavitud y Cesars acabó siendo procesado judicialmente por retenerla contra su voluntad. Sin embargo, en el tribunal llegó a presentar un contrato que aseguraba haber firmado ella misma libremente y, lamentablemente, fue declarado inocente. Incluso la propia Saartjie testificó a su favor. Ahora bien, llegados a este punto cabría suponer que una esclava africana de principios de 1800 sería analfabeta y pudo haber firmado, o no, algo que no entendiera en absoluto. El historiador Christer Petley, de la Universidad de Southampton también tiene dudas al respecto y apunta que «si la estaban obligando a trabajar, es posible que se hubiera sentido demasiado intimidada como para decir la verdad en la corte». Sin dinero, familia ni amigos y lejos de casa, su situación era bastante complicada. No debió tener más remedio.

Tras el juicio, el espectáculo de la venus africana fue perdiendo fuelle entre el público londinense y las funciones tuvieron que repartirse entre clubes y teatros de baja estofa y salir de gira por Gran Bretaña e Irlanda.

Su último año en París

En 1814 Cesars se la llevó a París, donde fugazmente volvió a convertirse en una celebridad. Allí cayeron bajo la influencia de Reaux, un exhibidor de animales que terminó comprando a Saartjie y llevándola de nuevo a mostrar su cuerpo por fiestas privadas.

Se sospecha que Reaux llegó a prostituirla y cobró el dinero que le ofreció un grupo de científicos y artistas por estudiar su anatomía en vida y pintarla. Estamos en un momento de la historia en el que empezó el estudio de lo que se llegó a llamar 'racialismo'.

Cuando Saartjie dejó de serle rentable a su dueño, acabó deambulando por los burdeles y callejuelas de la capital francesa. La humillación a la que Saartjie fue sometida durante estos años y la soledad y condiciones en las que vivió le pasaron factura. La venus bebía y fumaba sin descanso y había contraído una enfermedad que la mató en 1815 con solo veintiséis años. La causa fue descrita como una enfermedad inflamatoria y eruptiva, posiblemente resultado de una neumonía, de la sífilis o del alcoholismo.

La falta de escrúpulos volvieron a brillar por su ausencia y sin previo permiso de Saartjie, el naturalista George Cuvier hizo un vaciado en yeso de su cuerpo antes de disecarlo; se preservó su esqueleto y se pusieron su cerebro y sus genitales en formol para exponerlos en el Musée de l'Homme de París hasta 1974.

La venus se convierte en asunto de estado

No fue hasta 1994, tras la caída del apartheid y la elección como presidente de Sudáfrica de Nelson Mandela, cuando se pudo pedir la repatriación de sus restos. El gobierno francés aceptó en 2002 y en agosto de ese mismo año, Saartjie volvió a casa 192 años después de que saliese de su África natal.

 

 

 


[1] O simplemente Khoi – o Joi- y más conocidos como hotentotes, son un pequeño grupo étnico nómada del África del sudoeste, específicamente de Botsuana y Namibia. El término ‘hotentote’ significaba tartamudo en una variante del idioma afrikáans, que es a su vez una variante del idioma neerlandés; se trataba de un término peyorativo empleado por los holandeses para referirse a los khoikhoi.

[2] Estudios científicos apuntan a que se trata de una evolución genética que permite que esas poblaciones dedicadas a la caza y que podían estar semanas sin disponer de comida, acumularan grasa en las nalgas, lo que les permitiría también no perder temperatura.

Bibliografía

  • BAQUERO, Antonio. "Las fotos de Kardashian resucitan el drama de la Venus Hotentote". El Periódico (18 de febrero, 2016). [Recuperado en: http://www.elperiodico.com/es/internacional/20141116/las-fotos-de-kardashian-resucitan-el-drama-de-la-venus-hotentote-3692910] [Consultado: 22 de septiembre, 2017]
  • HOLMES, Rachel. "The Hottentot Venus". Bloomsbury, Random House, 2006.
  • PARKINSON, Justin. "Sara Baartman, la africana famosa por su trasero que fue convertida en atracción de circo". BBC Mundo (11 de enero, 2016). [Recuperado en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160107_sarah_baartman_trasero_beyonce_finde_dv] [Consultado: 20 de septiembre, 2017]

 

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GODINO CUETO, Irene. "Saartjie Baartman, la triste historia de una venus africana." en: Cápsulas Históricas. (3 de octubre de 2017) Historia 2.0. [Blog] Recuperado en:  https://historiadospuntocero.com/saartjie-baartman-venus-hotentote/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Irene Godino Cueto

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