Kathrine Switzer y Bobbi Gibb, las corredoras de Boston

La maratón de Boston es una de las carreras más importantes y longevas del mundo. Lleva celebrándose desde 1897, y a pesar de que en la actualidad las corredoras femeninas son cerca de la mitad, las mujeres no pudieron participar oficialmente hasta 1972. ¿Por qué oficialmente? Porque, como ha ido sucediendo a lo largo de la historia —y esperemos que así siga—, allá donde hay una barrera para las mujeres, alguna está dispuesta a saltarla y abrir camino a las demás. Varias, en este caso. Sin embargo, nos centraremos en dos que fueron particularmente significativas.

Katherine Switzer fue la primera en participar oficialmente —con su propio dorsal— en 1967, cosa que consiguió gracias a inscribirse como K. V. Switzer. Durante la carrera, uno de los comisarios, Jock Semple, se dio cuenta de que era una mujer e intentó detenerla.

¡Sal de mi carrera y devuélveme el dorsal!

Secuencia del intento de Jock Semple de detener a Kathy Switzer.

Switzer dijo más tarde que se sintió aterrorizada cuando Semple quiso arrancarle el dorsal. Las cámaras captaron este momento y esas imágenes son historia. Su novio y su entrenador, que corrían con ella, así como varios participantes consiguieron impedirlo y escoltarla hasta la meta, por lo que pudo completar la maratón en 4 horas y 20 minutos.

Roberta "Bobbi" Gibb.

Pero no fue la ganadora femenina de ese año. Roberta “Bobby” Gibb la terminó casi una hora antes, en un tiempo similar al que ya había hecho el año anterior y al que hizo el año siguiente. Pero ella no corría con dorsal, sino extraoficialmente. Se ocultaba cerca de la salida con una sudadera con capucha y esperaba hasta que hubieran salido la mitad para poder mezclarse con la multitud. En 1996 se le reconocieron las victorias de esos tres años.

Ambas se hicieron famosas, y aunque posteriormente Kathy Switzer ha sido más mediática, son los dos nombres de mujer que sentaron un precedente en las competiciones atléticas femeninas.

 

Antes de finalizar, rompamos una lanza por el pobre Jock Semple, el comisario de la carrera que dedicó su vida a la maratón de Boston. No tenía un problema particular con las mujeres. Había visto a Bobby Gibb y a otras correr sin dorsal y había hecho la vista gorda. Pero era un hombre que seguía escrupulosamente las reglas, y las reglas en ese momento decían que una mujer no podía correr con dorsal. Además, cuando fue descubierta, un periodista se burló de él por su permisividad; de ahí la furia que se aprecia en la famosa foto. Sin embargo, él mismo creó la categoría femenina cinco años después y se reconcilió con Kathy Switzer, pero ya había quedado literalmente retratado como el malo de esta historia.

Switzer y Semple antes de la maratón de 1973.

Marta Elías Viana

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