Momento del ajusticiamiento de Hugo Despenser. Ilustración de Rosa Alonso para @Historia2punto0. Todos los derechos reservados.

Vida y muerte de Hugo Despenser el Joven.

Mi relación con Hugo Despenser el Joven (1286-1326) comienza hace ya casi diez años. Era una fría mañana de febrero de 2008 cuando se retomaban las clases tras el parón de los exámenes. Aún vivía en el norte de Italia y la nieve se acumulaba en las aceras mientras que me cruzaba con estudiantes embutidos en sus abrigos y bufandas. Había escogido una asignatura para comenzar el semestre que se salía un poco de mi currículo de arqueología, Baja Edad Media europea.

Al entrar en el aula el profesor nos recibió con el proyector encendido y la portada de un periódico digital en la pantalla. Se trataba del Daily Telegraph y en mi entonces pobre inglés traduje algo sobre un cuerpo hallado en una fosa común del siglo XIV identificado como Hugo Despenser el Joven, el favorito —y amante— del rey Eduardo II de Inglaterra (1284-1327).

La agitada corte inglesa a principios del siglo XIV.

Hugo fue, con Piers Gaveston (1284-1312), el amante que más cerca estuvo del corazón de Eduardo II. Junto con la reina Isabel (apodada la Loba de Francia) y el amante de ésta Roger Mortimer (amigo desde la adolescencia tanto de Gaveston como de Despenser), formaron un cuadrilátero amoroso lleno de envidias, conjuras y traiciones, que puso a Inglaterra al borde del colapso.

El reinado de Eduardo II, a diferencia del de su padre y de lo que sería el de su hijo, fue bastante agitado. La inestabilidad fue la nota predominante durante los escasos veinte años que se ciñó la corona. A la frágil paz con Francia, con la que pronto iniciaría la Guerra de los Cien años, había que sumarle el recrudecimiento de las revueltas escocesas, esta vez comandadas por un joven rebelde llamado Robert Bruce. Además, Eduardo nunca mostró especial interés por los asuntos de gobierno y solía delegar los asuntos políticos y militares en sus favoritos.

Eduardo se había convertido en el primer príncipe de Gales en 1301 (modelo que más tarde copiaría la monarquía castellana con el título de Príncipe de Asturias. No en vano la madre de Eduardo era Leonor de Castilla, hermana de Alfonso X el Sabio), y desde entonces se había mostrado como un joven frívolo, apegado al lujo y nada aficionado a las costumbres de un noble como la caza, los torneos, la guerra…o cortejar doncellas. Por ello su padre, Eduardo I, decidió que Piers Gaveston, un joven de la baja nobleza y que había luchado con arrojo en las campañas en Francia junto al monarca, fuera el nuevo compañero de su hijo. Tenía la esperanza de que el joven gascón influyera positivamente en su hijo. Con el tiempo la relación que establecieron fue mucho más íntima de lo que nadie podía esperar y Piers no sólo conquistó el corazón del joven príncipe, SINO también grandes cotas de poder y gran cantidad de títulos nobiliarios.

Los Despenser, una ambiciosa familia de diplomáticos.

Por su parte, Hugo pertenecía a una de las familias más importantes de Inglaterra. Su padre, con el que compartía nombre, era el tercer conde de Winchester y había desempeñado varios cargos de importancia en la corte de Eduardo I, encargándose de varias misiones diplomáticas de importancia. Durante su periodo como miembro del consejo real, fue acumulando cargos y posesiones convirtiéndolo en uno de los magnates más ricos del reino. Como hábil político, colocó a su primogénito en la casa del príncipe de Gales. Hugo el Joven,  no  menos ambicioso que su padre, sabedor de los gustos del príncipe Eduardo trató ganarse su favor, pero por aquel entonces era Gaveston quien ocupaba la cama del príncipe.

Hugo Despenser el Joven, en la corte.

En cualquier caso, en 1306 Hugo el Joven fue nombrado caballero por el propio príncipe y poco después el rey lo casaba con su propia nieta, Leonor de Clare. Este matrimonio le sería altamente provechoso, pues en 1314 a la muerte de su cuñado el conde de Gloucester, pasa por encima de los derechos de sus dos cuñados más jóvenes y los de su propia mujer y se adueña de las tierras galesas de su familia política. Mientras, Eduardo II es nombrado rey a la muerte de su padre, acaecida en julio de 1307, convirtiéndose los Despenser en unos de sus principales valedores.

Hugo Despenser aparece por primera vez en un documento público como testigo en las listas de decretos reales de Eduardo II el 14 de mayo de 1316, y lo vuelve a hacer de forma recurrente hasta febrero de 1319, momento en el cual él y el rey se volvieron prácticamente inseparables. Piers Gaveston había sido ejecutado en 1312 (tanto él como su padre habían confabulado en su contra), por lo que los Despenser se habían convertido en el principal sostenedor del rey. Quizás su relación se empezó a estrechar cuando se convirtió en Chambelán. Desde este cargo Hugo se dedicó a aumentar aún más sus posesiones, en algunas ocasiones valiéndose de tretas y engaños. Tal fue el caso de la condesa de Lincoln, que fue engañada por el joven Despenser y terminó por cederle sus tierras. Otro tanto sucedió con la hermana pequeña de su mujer, Isabel de Clare, a la que obligó a malvenderle lo poco que le quedaba de la herencia paterna.

Para 1321, los Despenser se habían ganado la enemistad de buena parte de la corte, ya que su ambición y avaricia parecían no tener límites. Todo el reino, desde los plebeyos a los barones odiaban a Despenser el Joven, pues veían una versión aún peor de lo que fue Gaveston. Entre estos enemigos se encontraba la propia reina Isabel, que ya fuera por celos (pues era de sobra conocido la relación amorosa entre el monarca y Hugo) o por ambición, trató varias veces de orquestar un atentado contra su persona, pero Despenser aún se encontraba en una posición demasiado fuerte.

La bellísima actriz francesa Sophie Marceau, en el papel de Isabel de Francia, esposa de Eduardo II, en el film de 1995 «Braveheart»

La bellísima actriz francesa Sophie Marceau, en el papel de Isabel de Francia, esposa de Eduardo II, en el film de 1995 «Braveheart»

Otro de sus opositores era sir Thomas de Plantagenet, conde de Lancaster. Sir Thomas ya había tomado parte activa en una rebelión contra Piers Gaveston, al que terminó ejecutando. De nuevo armó con un pequeño ejército y atacó las posesiones de Hugo Despenser, arrasando y quemando sus cultivos y propiedades.

Pese a que parecía que habían salido una vez más airosos, la presión que ejercieron sobre Eduardo los barones provocó que en el verano de 1321 los Despenser fueran mandados al exilio. Mientras que el padre marchó a Burdeos—ciudad en la que se rodeó de una camarilla en la que vivió en el lujo y la opulencia— el hijo se convirtió en pirata en el Canal de La Mancha. Ningún barco mercante se vio a salvo de la codicia del joven noble, que llegó a la categoría de leyenda y era temido desde Calais a Portsmouth. Tales fueron los quebraderos de cabeza que causó con sus acciones al comercio inglés, que el rey antes de finalizar el año de 1321 lo llamó de nuevo a la corte.

La intención del rey, además de volver con su amante, era la de hacer frente a los barones que aglutinaban cada vez más poder. Eduardo II emprendió una campaña militar en Gales, que resultó ser la más exitosa de todo su reinado. Posteriormente, se dirigió hacia el norte, donde se unió a Hugo para enfrentarse al poderoso conde de Lancaster. Pero esta vez sir Thomas sería derrotado en la Batalla de Boroughbridge (marzo de 1322) y hecho prisionero. Para más escarnio, en el tribunal que le condenó a muerte por traidor estaban los dos Despenser.

Ascenso y caída de los Despenser.

Tras la muerte de su principal enemigo, Hugo Despenser el Joven y su padre alcanzaron mayor gloria y poder que nunca. Gracias al favor real, argucias legales y su agresiva personalidad, Hugo consiguió fortalecer aún más sus posesiones en Gales. Se estima que al momento de su muerte, el valor de sus tierras superaba con creces las £7.000. Toda una fortuna.

Ilustración de Rosa Alonso realizada para Historia 2.0 © ROSA ALONSO MONTERO. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

Ilustración de Rosa Alonso realizada para Historia 2.0 © ROSA ALONSO MONTERO. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

El conflicto armado entre Francia e Inglaterra durante 1324, conocido como la Guerra de San Sardo —preludio de la Guerra de los Cien Años— tuvo consecuencias nefastas tanto para Eduardo II como para su amante. Las tropas inglesas habían sido derrotadas y el rey, fuera por inexperiencia o por dejadez, no acudió a parlamentar a Francia con su homólogo francés, Carlos IV. En su lugar mandó a su esposa Isabel, que después de todo era hermana del monarca galo. La reina llegó a un acuerdo por el cual Eduardo, debía rendir homenaje al rey de Francia. La reina consciente de que su marido jamás accedería a tal humillación, persuadió a su hermano para que permitiera que fuese su hijo y heredero al trono inglés—el futuro Eduardo III—quien acudiera a París.

En enero de 1326, Isabel hacía saber a su marido por medio de carta que ni ella ni su hijo regresarían a Inglaterra mientras que los Despenser no fueran apartados de todos sus privilegios. Pese a los preparativos para la defensa, cuando el ejército francés que acompañaba a la reina desembarcó en septiembre de 1326 en las costas inglesas, avanzó sin oposición alguna por todo el reino. Al frente de las tropas estaba el amante de la reina, sir Roger Mortimer, quien fuera compañero de juventud tanto del rey como de Piers Gaveston y el propio Hugo.

Eduardo II y Hugo abandonan Londres a principios de octubre y se dirigen a las tierras de los Despenser en Gales en busca de los apoyos que recibieron en unos años antes en su lucha contra el conde de Lancaster. Sin embargo, una ciudad tras otra se rendía casi sin oposición a la reina Isabel, pues ya la animadversión hacia el rey y su favorito había inundado a todos los estamentos. En noviembre, finalmente, tanto el rey como Hugo Despenser fueron hechos prisioneros cerca de la ciudad de Neath.

Ser arrastrado, colgado y descuartizado era una condena reservada para los crímenes más graves. Aquí podemos ver una ilustración de la Chronica Majora de Mateo de París, en la que un reo es arrastrado, como lo fue Hugo Despenser, por un caballo.

Ser arrastrado, colgado y descuartizado era una condena reservada para los crímenes más graves. Aquí podemos ver una ilustración de la Chronica Majora de Mateo de París, en la que un reo es arrastrado, como lo fue Hugo Despenser, por un caballo.

Hugo es llevado a Hereford, donde conoce que su padre ha sido ejecutado. La suerte que le esperaba a él no era mucho mejor. Fue juzgado y condenado por traición: debía ser arrastrado, colgado y desmembrado, la muerte reservada para los más viles crímenes. (Ya hablamos de pasada de este episodio en el artículo dedicado a la Muerte en la Edad Media). Según cuentan los cronistas, Hugo fue arrastrado en un trineo tirado por caballos hasta el cadalso, mientras era abucheado por quienes, pocos años antes  lo habían alabado. Desnudo de cintura para arriba lo habían tocado con una corona de ortigas a modo de escarnio. Fue colgado a más de 15 metros de altura y, mientras aún estaba vivo, fue castrado y eviscerado. Finalmente, fue decapitado y descuartizado. Sus restos fueron enviados a Bristol, Dover, York, y Newcastle. Su cabeza estuvo expuesta en el puente de Londres hasta que se pudrió.

El reencuentro con Hugo Despenser.

La noticia con la que me encontré aquella fría mañana de 2008 hablaba de cómo la Dra. Mary Lewis del departamento de Antropología de la Universidad de Reading, había identificado los restos de uno de los cuerpos hallados en los años 70 en la abadía de Hulton, en

Excavaciones arqueológicas a finales de la década de los años 60 en la abadía de Hulton, donde se hallaron los restos atribuidos a Hugo Despenser el Joven Fuente: https://goo.gl/UnV48D

Staffordshire podría pertenecer al joven Despenser. Varios son los argumentos que daba: la abadía perteneció en el siglo XIV a uno de los cuñados de Hugo; las pruebas de Carbono 14 arrojaban unas fechas de entre 1050 y 1385 y los restos del cuerpo sugieren que pertenecieron a un hombre de más de 35 años y que había sido descuartizado con una afilada hoja.

Probablemente nunca sabremos si los restos pertenecieron a este curioso personaje, desconocido y pasado por alto en las obras de teatro y películas que sobre la vida de Eduardo II QUE se han realizado, pese a que, como hemos visto, muchas veces los villanos son mucho más interesantes que los héroes.

Bibliografía

FLETCHER, Christopher. «Virilidad, dignidad regia y lo público en la Inglaterra bajomedieval» en Anales de Historia Antigua, Medieval y Moderna número 47. Págs. 45-66. 2014.

FRITZE, Ronald H. y ROBINSON William B. (eds.)  Historical Dictionary of Late Medieval England, 12721485 GREENWOOD PRESS Westport, Connecticut. 2002.

LEWIS, Mary E.  «Hanged, drawn and quartered man, CSI 1326 A. D. A local history of Hugh Despenser and his most violent execution » en Centre of Science. Díptico de la exposición. 2012.

LEWIS, Mary E. «A traitor's death? The identity of a draw, hanged and quartered man from Hulton Abbey, Staffordshire» en Antiquity número 82. Págs. 113-124. 2008.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Historia 2.0, no olvides citarnos de la siguiente forma:

FERNÁNDEZ-MONTES Y CORRALES, Luis Miguel. «Vida y muerte de Hugo Despenser el Joven»(29/11/2017) https://historiadospuntocero.com/vida-y-muerte-de-hugo-despenser-el-joven [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Luis Miguel Fernández-Montes y Corrales

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